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El ranking de sostenibilidad de Degroof Petercam AM, que actualiza sus datos sobre los 35 países de la OCDE de manera semestral desde 2008, sitúa a Estados Unidos en la parte baja de la lista. Dada la situación de desigualdad, no sorprende ver a Estados Unidos en esta posición, y el resultado de las elecciones presidenciales no sugiere que su puntuación vaya a mejorar en los próximos meses
El bajo perfil de sostenibilidad de Estados Unidos no mejorará con Trump

El análisis de sostenibilidad por países demostró ser una herramienta muy útil durante la crisis de la zona euro y ha reflejado que es importante mirar a los retos de sostenibilidad en cada país a la hora de analizar su solvencia, en vez de su capacidad para endeudarse aún más. El modelo se basa en cinco criterios de sostenibilidad: transparencia y valores democráticos; población, sanidad y distribución de la riqueza; medio ambiente; educación e innovación, y economía.

Desde la creación de nuestro modelo, Estados Unidos siempre ha estado en el tercio inferior del ranking con una puntuación bastante estable, justo por encima de 50/100 puntos. El retraso de este país en los cinco puntos analizados respecto a la media de los miembros de la OCDE se debe en gran parte a los criterios medioambientales y sociales. En el frente social, no es nada nuevo afirmar que hay una gran desigualdad. Sólo México, que ocupa la última posición, está peor que Estados Unidos en este aspecto. Además, la alta prevalencia de la obesidad es un problema en el largo y medio plazo para la población de Estados Unidos, ya que implica problemas de salud significativos y consecuencias financieras.

En cuanto al plano medioambiental, las declaraciones de Trump no sugieren que la situación vaya a mejorar por el momento. Aunque no es probable que Estados Unidos salga del acuerdo de París sobre el cambio climático, firmado por Obama, el nuevo presidente tampoco se esforzará por lograr la reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero marcada por este acuerdo. Sus declaraciones durante la campaña electoral apoyan el uso de combustibles fósiles, el aumento de la producción de carbón y la explotación de los depósitos de gas y petróleo en Alaska y el Golfo de México. Aunque el plan energético de Trump rechaza la importancia del cambio climático, varios estudios muestran que Estados Unidos es más vulnerable a este fenómeno que la media de los países de la OCDE.

Pero Estados Unidos también muestra algunas fortalezas, por ejemplo en el terreno de la innovación. El país sigue siendo líder en este área, ya sea en términos de gasto en I+D o en patentes registradas. La innovación es un reto clave para los países desarrollados y Estados Unidos es consciente de ello.

Asimismo, la tasa de empleo para los inmigrantes es más elevada que en muchos países de la OCDE y, hasta cierto punto, se puede explicar por la política de atraer inmigrantes cualificados. Es más, el nivel educativo de los inmigrantes que entran en Estados Unidos y Canadá es más elevado que el de los inmigrantes que llegan a Europa: dos tercios de los inmigrantes que fueron a Estados Unidos y Canadá tienen estudios de posgrado, casi el doble que en Europa.

Por su parte, el compromiso para reducir el impuesto de sociedades del 35% al 20% es positivo para la transparencia fiscal de las compañías estadounidenses, que ya no tendrán un incentivo para declarar sus beneficios en países con impuestos más bajos. Sin embargo, aún no podemos saber si la repatriación de beneficios compensará los menores ingresos tributarios.

Lo mismo ocurre con el crecimiento del empleo, el principal objetivo del programa de Trump. Aunque será una medida positiva en el corto plazo, tendrá riesgos a largo plazo para las finanzas públicas. Si esta medida no va acompañada de un crecimiento económico real, la educación y la sanidad serán los primeros sectores golpeados por las restricciones presupuestarias que afectan a la economía de Estados Unidos, que ya soporta una pesada carga de deuda. Por ello, es difícil pretender que la puntuación de Estados Unidos en estos dos pilares de la sostenibilidad vaya a mejorar.

Ophélie Mortier, Responsible Investment Coordinator de Degroof Petercam AM

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