Google ha insinuado que puede abandonar el mercado chino. A través de un anuncio fechado el 12 de enero en su blog oficial, Google afirma que lo está contemplando debido tanto a los ataques procedentes de diversos piratas informáticos radicados en el interior de ese país como a los constantes intentos por limitar la libertad de expresión del gobierno chino. Hasta ahí la información hecha publica por Google.
Rafael Moreno Prieto
Google ha insinuado que puede abandonar el mercado chino. A través de un anuncio fechado el 12 de enero en su blog oficial (), Google afirma que lo está contemplando debido tanto a los ataques procedentes de diversos piratas informáticos radicados en el interior de ese país como a los constantes intentos por limitar la libertad de expresión del gobierno chino. Hasta ahí la información hecha publica por Google.
Ante esto, algunos grupos defensores de la libertad de expresión se congratulan y aplauden a Google; sirva como ejemplo la valoración que realiza una organización tan influyente como Human Rights Watch al afirmar que es “un importante paso en la defensa de los derechos humanos en Internet”
¿Debemos unirnos a esos grupos en sus alabanzas? Lamento ir contracorriente, pero mi punto de vista es un rotundo no, ya que Google en ningún caso esta apoyando los derechos humanos en China y en ningún caso esta desarrollando ninguna acción éticamente aceptable. Lejos de ello, Google utiliza un discurso doble y rebosante de falta de autenticidad en el comunicado hecho público. Y me explico.
Google entró en China en 2005 comenzando operaciones en 2006. Google entró en dicho mercado con dos objetivos empresariales para 2010:
1. Ser el buscador líder en cuota de mercado.
2. Conseguir una facturación representativa en su facturación global.
Pues bien, Google ha fracasado en su logro:
o Lejos de ser el líder compite con servidores locales secundarios y está a más de 30 puntos del líder, el buscador Baidu, que tiene el 62% de cuota.
o La facturación de Google en China solo representa un 2% del total de su facturación global, muy lejos de lo esperado cuando co
menzaron sus operaciones hace 4 años.
Cualquier empresa en su sano juicio replantearía su estrategia ante tan negativos resultados empresariales y eso no sólo es lícito, sino que es un acto de responsabilidad ante sus accionistas que esperan un retorno a su inversión, ante sus acreedores que esperan una devolución de la deuda, ante sus empleados que esperan una empresa con beneficio para mantener sus empleos y ante otros muchos stakeholders que no viene al caso en este momento.
Pero Google no afirma que replantea sus operaciones y estrategia en China por alguna de estas razones, sino que se atreve a dar lecciones de ética y responsabilidad empresarial mediante un anuncio embaucador, y eso es insoportable.
Pero eso no es todo. Solo dos días antes del anuncio que hace Google sobre la posibilidad de abandonar el mercado chino, repito, sólo dos días antes, Google ofreció sus disculpas a través de una carta a la Asociación de Escritores de China (CWA, siglas en inglés) formada por 2.600 autores debido a la publicación de sus obras sin permisos. A pesar de dicha disculpa, la empresa ha sido incapaz en las ultimas horas de llegar a un acuerdo con dicha asociación que le había puesto meses atrás una demanda tan estratosférica como la población china y se encuentra contra la cuerdas en esta línea legal de graves consecuencias financieras.
Por todo ello y ante estos hecho, el anuncio de Google no parece otra cosa que una argucia para,
1º. Presionar al gobierno chino para que le eche una mano con los escritores chinos y la demanda interpuesta por éstos
2º Hacer desaparecer las palabras “fracaso empresarial” ante los accionistas por medio de fuegos de artificio mercadotécnicos.
No soy ingenuo, me consta que la inmensa mayoría de las empresas se comportan de forma responsable porque no les queda más remedio debido a presiones internas y externas, y sé que la inmensa mayoría de las empresas que están en China claudican con su gobierno, pero hay casos que se convierten en paradigmáticos y este puede ser uno de ellos, por lo que conviene ser capaz de ver con claridad y formarse una opinión fundada.
Prof. Rafael Moreno Prieto