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Tras nuestra intervención, el Sr. Botín nos contestó directamente con un compromiso firme: “ ..se acogen sus palabras con mucho interés, nuestro equipo en Brasil se reunirá en breve con ustedes, me ocupo personalmente de ello. En la junta del año que viene daremos cumplida cuenta de lo que estamos haciendo, es un tema muy importante. Tenemos una calificación muy alta de sostenibilidad en medio ambiente y la mantendremos.”

¿Pueden promover el cambio en grandes transnacionales entidades sin ánimo de lucro? El activismo accionarial es una estrategia en la que las organizaciones sociales informan y movilizan a los y las accionistas de una determinada empresa para que éstos puedan influir en su  comportamiento.


  Aunque el concepto del derecho de las personas accionistas nace con The Securities Act of 1933 and 1934 (EE.UU), cuyo objetivo fue promover mayor acceso por parte de las accionistas a información corporativa,  la práctica del activismo accionarial se inició en los años 70. Grupos sociales y religiosos reconocieron e identificaron el espacio más directo para ejercer influencia sobre una gran empresa: las Juntas de Accionistas.  De ahí que los accionistas preocupados se movilizaron e introdujeron resoluciones sobre el Apartheid, medidas anti-guerra, protección medioambiental y la justicia social para los países empobrecidos.  La preocupación compartida por parte de accionistas ha logrado sustituir el uso de poliestireno en McDonalds por papel reciclado e incorporar medidas más estrictas en cuanto a protección medioambiental de Exxon, después de la catástrofe de Exxon Valdez en el 1989. 
 

   Tomando buena nota de la experiencia en Estados Unidos, SETEM decidió poner en práctica el activismo accionarial en el año 2001 con la compra de acciones de Inditex, con la que mantiene desde entonces un diálogo fluido. En el 2005, SETEM compró acciones de Adolfo Domínguez y hace ahora dos años, SETEM amplió su práctica de activismo accionarial en el BBVA y el Banco Santander.  En junio de 2008, hicimos nuestra primera aparición en la Junta de Accionistas del Banco Santander para sensibilizar a los accionistas e informar al Consejo de Administración sobre los daños generados por el Complejo Hidroeléctrico Río Madeira en Brasil, financiado por este banco. Respaldada por organizaciones sociales en Brasil, en países europeos y Estados Unidos,  SETEM se levantó y tomó la palabra ante en una sala repleta de 221.001 accionistas (presentes y representados) trajeados y con corbatas rojas.  Tras nuestra intervención, el Sr. Botín nos contestó directamente con un compromiso firme: “ ..se acogen sus palabras con mucho interés, nuestro equipo en Brasil se reunirá en breve con ustedes, me ocupo personalmente de ello. En la junta del año que viene daremos cumplida cuenta de lo que estamos haciendo, es un tema muy importante. Tenemos una calificación muy alta de sostenibilidad en medio ambiente y la mantendremos.”
 

   Desde entonces, el Banco Santander ha dado un paso positivo poniendo en marcha en abril de 2009 una nueva política social y medioambiental. Sin embargo, y a pesar de ello, el Santander sigue financiando el Complejo Hidroeléctrico Rio Madeira. Por este motivo, en nuestra intervención en la Junta de Accionistas el pasado 19 de junio de 2009, pedimos de nuevo que el Santander abandone este proyecto y cómo la financiación del Complejo Rio Madeira no cumple con su nueva política, entre otras razones por la contaminación del agua de la zona con mercurio, el elevado riesgo de contagio de malaria, el desplazamiento de pueblos indígenas y la deforestación de una zona de incalculable valor ecológico (Amazonía). Esta experiencia nos permite afirmar que los cambios no son instantáneos y que el ejercicio del activismo accionarial se debe plantear a medio-largo plazo.
 

   Aunque confluyen muchos factores y es difícil calcular con exactitud el impacto del activismo accionarial, desde que SETEM iniciara esta práctica en España, hemos sido testigos de la mejoría en la información que se facilita en las etiquetas de la ropa, de la puesta en marcha de una política de desarme en el BBVA y de la nueva política social y medioambiental en el Santander. Aunque nos han apoyado principalmente accionistas particulares, estamos en contacto con diversos grupos de inversores socialmente responsables, entre ellos, Eurosif y Social Investment Forum.  Aliándonos con inversores instituciones como los fondos de pensión, SETEM podrá ejercer todavía mayor influencia en las Juntas de Accionistas y así trabajar diligentemente para lograr una mayor transparencia, democracia y  una verdadera responsabilidad corporativa. Si eres accionista de alguna empresa, o si no lo eres pero eres una persona preocupada por la justicia social, tienes muchas posibilidades de actuar.


    Ponte en contacto con SETEM, conoce nuestro trabajo y únete.

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