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Taxonomía verde: la nueva forma de construir en Europa

Vivimos tiempos convulsos. Las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado durante el último siglo de forma imparable y ante la emergencia climática urge actuar para limitar el calentamiento global.

Aterrizando esta situación a los hogares españoles, tercera causa de emisiones de CO2 por detrás de la industria y el transporte, ocho de cada diez edificios son ineficientes y consumen más energía de la recomendada por la nueva normativa europea con el Pacto Verde Europeo, cuyo objetivo es la neutralidad climática en 2050.

La energía sigue en sus precios máximos debido al contexto socioeconómico europeo, así que nos encontramos con un volumen de 20 millones de viviendas que están consumiendo mucha más energía (y dinero, por lo tanto) de la que realmente necesitan. Por este motivo, la Unión Europea ha introducido el concepto de Taxonomía Verde. Ahora bien, ¿en qué consiste exactamente?

La taxonomía verde es un sistema de clasificación basado en parámetros y en las recomendaciones de expertos y científicos en función de la sostenibilidad y eficiencia energética de los edificios. El objetivo es que inversores y empresas puedan diferenciar qué proyectos afectan al clima y el medio ambiente e identificar su alineamiento con seis objetivos ambientales marcados por las instituciones europeas.

Con ello se pretende asegurar los objetivos 2030 y 2050, tanto por parte de las empresas del sector inmobiliario y de la construcción y rehabilitación, como por parte de los propietarios. Unos objetivos que pueden llegar a conllevar importantes ventajas para el bolsillo de quien las realiza. En primer lugar, porque a largo plazo va a suponer un ahorro notable en los suministros, ya que las energías limpias consumen menos y, en consecuencia, suponen menos gasto. También, porque desde la UE van a implementar medidas que favorezcan y apoyen a aquellos que inviertan en este tipo de obras.

La responsabilidad de los profesionales del sector inmobiliario y de la construcción se presupone, por la relación directa que hay entre la edificación y rehabilitación de viviendas y los problemas ambientales provocados por el uso incorrecto de los materiales o por el consumo ineficiente de la energía. Por lo tanto, es fundamental que rememos todos en la misma dirección (que nos marcan las nuevas leyes de la Unión Europea) para tratar de reducir el impacto que provoca la vivienda en el medioambiente.

Para ello, existen ciertos modelos de actuación a la hora de adecuar las viviendas a las nuevas necesidades ambientales. Entre ellos, por ejemplo, destaca la elección de los materiales a la hora de remodelar o construir un edificio nuevo. Utilizar materiales de construcción sostenibles, como reciclados o prefabricados, por ejemplo, supone una diferencia notable en cuánto a la emisión de residuos contaminantes.

Con respecto a las necesidades energéticas que afronta el viejo continente también hay soluciones que están al alcance de todos: cambiar las fuentes, los paneles solares, por ejemplo, son una solución para obtener energía limpia, y conseguir así evitar los residuos fósiles; perfeccionar los aislamientos de la vivienda para necesitar menos reguladores de temperatura; mejorar los puntos de iluminación, con herramientas que ya están a la orden del día, como las bombillas LED de bajo consumo.

Por último, otro conflicto del que se habla menos pero que también comienza a suponer un obstáculo para un desarrollo sano es la falta de agua. Para ello, es importante Incorporar sistemas de bajo consumo de agua y de energía para su calentamiento, mediante electrodomésticos que cumplan con las especificaciones requeridas por la normativa.

Cabe destacar que los beneficios que obtendremos siguiendo estos parámetros que nos ofrece la taxonomía verde van más allá de las ventajas evidentes que nos proporcionará tener un mundo limpio y con recursos ilimitados: la eficiencia energética es sinónimo de ahorro económico. Los métodos más caros de obtención de energía son siempre los tradicionales, especialmente si tenemos en cuenta que cada vez que se innova en este tipo de ejercicio se hace buscando fuentes naturales e infinitas, como podría ser el sol.

La taxonomía verde es, en este sentido, una prueba más de la misión social que tiene el profesional inmobiliario. Por un lado, el objetivo para el cliente, que ahorrará dinero y se encaminará a la par de la normativa europea. Y por otro, el compromiso para con la sociedad, pues en nuestras manos tiene poner un granito de arena para preservar el medio ambiente y la sostenibilidad. Y, por último, el compromiso con su empresa y con el sector, que seguirá creciendo y adaptándose a las nuevas tendencias de edificación. Porque, como me gusta subrayar siempre, el futuro será sostenible, o no será.

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