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Ciudades sostenibles, innovación e inclusión

Desde la asociación WIRES, Women in Real Estate Spain trabajamos los ODS. Concretamente el ODS11 sobre “Ciudades y Comunidades Sostenibles” persigue lograr que las ciudades sean más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles y el ODS5 sobre “Igualdad de Género”.  Por ello, organizamos un ciclo de debate, con motivo del 8M Día Internacional de la Mujer,  bautizado como “el sueño de una ciudad Inclusiva”.

Partimos de la base que el mundo está cada vez más urbanizado. Desde 2007, más de la mitad de la población mundial ha estado viviendo en ciudades y se espera que aumente hasta el 60% en el 2030 y al 80% en el 2050.

A través de este ciclo de debate intentamos aportar un poco de luz y definir quizás una hoja de ruta para conseguir que las ciudades sean inclusivas y sostenibles (combinando los ODS 5 y 11).

Según el Banco Mundial, para garantizar que las ciudades brinden oportunidades para todos es esencial comprender que el concepto de “ciudades inclusivas” implica múltiples factores espaciales, sociales y económicos y por ello, presentó una publicación en el Foro Urbano Mundial en el que se afirmaba que las ciudades modernas están diseñadas por hombres y para hombres, limitando el acceso de las mujeres al desarrollo económico y social.

Si las ciudades van a ser el hábitat del 80% de la población mundial a mediados de este siglo, debemos pensar como convertirlas en refugios de bienestar para tod@s. El Cambio climático, la salud, la seguridad y igualdad de género son solo algunos de los grandes retos que afronta el mundo urbano.

Existen seis áreas temáticas en el entorno urbano que, al combinarse con la desigualdad de género, limitan, incomodan e incluso ponen en peligro a las mujeres, niñas y minorías sexuales de todas las edades y capacidades: el acceso, la movilidad, la seguridad y la ausencia de violencia, la salud y la higiene, la resiliencia climática y la seguridad de la tenencia de la vivienda.

En 2021 la fundación Barcelona Global presentó un documental “Barcelona 2050: Retos urgentes para un futuro Sostenible” en el que destacaban varios retos, como por ejemplo pensar en una ciudad en grande, no solo tener en cuenta el núcleo urbano principal como podría ser la Ciudad de Barcelona, sino también toda su área metropolitana.

También identificaron que las ciudades son cada vez más una capa de software. Si bien es cierto que hay un sesgo de género en el diseño de las ciudades, detectaron que también existe en el diseño de los software debido a que 9 de cada 10 ingenieros informáticos que diseñan estos software son hombres.

Una ciudad no es solamente el entorno construido sino también es un entorno social. Cuando hablamos de talento en las ciudades pensamos en la parte competitiva para captar talento cuando en realidad lo importante es retener este talento y, sobre todo, fomentar el talento y hacerlo crecer. Si se trabaja desde un punto de vista educativo, podemos hacer florecer el talento en las personas que ya tenemos en nuestras ciudades y eso se consigue con una adecuada política educativa.

Por otro lado, el uso vehículo privado está desapareciendo en la ciudad. Es necesario pensar la movilidad en grande, no solo a nivel de una ciudad. También es importante hablar de movilidad y del vínculo con la salud. El movilidad activa (caminar) nos aporta unos beneficios para la salud muy interesantes. La ciudad de los 15 minutos potencia el caminar y el uso de la bicicleta y del transporte público. La movilidad activa y también la calidad del entorno urbano está relacionada con la felicidad.

En cuanto a la seguridad y ausencia de violencia, uno de los asuntos que más preocupa a la población, la planificación urbana debe incluir las diferencias de género. La seguridad es la herramienta para que el ser humano se pueda desarrollar con total libertad. En muchas ciudades, hay proyectos de caminos escolares para facilitar a l@s niñ@s una cierta autonomía. Para que esto sea posible es necesario que haya vida en las calles, comercios abiertos, buena iluminación, etc. El mejor policía es un comercio abierto. El tejido comercial es básico para la seguridad y la cohesión, además de fomentar el crecimiento económico de una ciudad.

Es muy importante y necesario que haya oferta de vivienda y que sea asequible, sea de propiedad o de alquiler. La solución pasa por ampliar la oferta pública de vivienda con la colaboración público-privada. Hay muchas maneras de generar oferta pública, cesión de suelo público, de equipamientos, de alquiler, que sea diverso y evitar la guetificación.

La vivienda debe ser flexible ya que a lo largo de nuestra vida nuestras necesidades cambian en función de la edad, de si tenemos pareja, hijos o no, el tipo de trabajo, una discapacidad funcional, etc.  Hasta ahora, este tipo de flexibilidad de la vivienda solo lo permite el alquiler pero deberíamos pensar en fórmulas de espacios compartidos que favorezcan la creatividad, la interacción y colaboración entre los vecinos, crear una red de protección así como la percepción de estímulos que generan nuevos proyectos y nuevos retos.

Cuando hablamos de ciudad inclusiva, hablamos de muchos conceptos y uno de ellos es la lucha por las desigualdades, de todo tipo, ideológicas, de pobreza, de víctimas de agresión, etc. Deberíamos buscar nuevas fórmulas hibridadas de vivienda digna que se apoyen en los pilares de la triple sostenibilidad (económica, social y medio ambiental). La ciudad debería pensar y responder a la vida cotidiana de las personas, tanto en la vida temprana como en la vejez y que pensara en espacios para el cuidado de las personas, además del trabajo.

Incluir la perspectiva de género en el espacio Phygital, una hibridación entre el espacio físico y digital, es buscar bienestar para todos. La creación y el diseño de los espacios digitales deben basarse en los valores humanistas, premisas éticas sólidas e incluir todos los puntos de vista. Desde lo digital podemos crear ambientes saludables, inclusivos, no adictivos y no tóxicos. Las máquinas pueden ayudarnos a gestionar problemas, evitar catástrofes, retomar la ética y responsabilizarse por la capa tanto física como digital de nuestro mundo hibridado.

Debemos revolucionar y transformar la ciudad. Por ello, las mujeres somos el vector de cambio. Comunicar desde el humanismo, la literatura, el arte, la filosofía y la reflexión. Es imprescindible trabajar para la solidaridad y un mundo mejor.

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