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Tras la "excepción ibérica", el Gobierno Español retoma la iniciativa proponiendo una reforma de los mercados eléctricos europeos

Recientemente, España y Portugal propusieron extender el mecanismo de la 'excepción ibérica' para seguir protegiendo a los sectores de demanda de la volatilidad que sufrieron los precios de la electricidad. La Comisión Europea planteó que la prórroga de este mecanismo no podía extenderse más allá de diciembre de 2023 ya que en esa fecha expira el marco temporal de las medidas de apoyo sectorial por la guerra de Ucrania. La implementación del mecanismo de la excepción Ibérica fue una eficaz respuesta a la crisis energética desatada por la invasión de Rusia a Ucrania pues contribuyó a estabilizar los precios de la electricidad durante el 2022 y es sobre la base de esta experiencia, que el Gobierno de España busca retomar la iniciativa elevando a las autoridades de la Comisión Europea una propuesta de reforma de los mercados eléctricos europeos que fue elaborada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).

Según afirman las autoridades y tomando como referencia la experiencia adquirida durante la crisis energética, el diseño del mercado eléctrico europeo no estuvo preparado para contextos cortoplacistas de alta volatilidad ni para facilitar la penetración de energías renovables a gran escala. Debido al carácter marginalista del diseño del mercado actual, en el que la tecnología más costosa es la última en despachar electricidad según la demanda horaria a la vez que determina el precio de esa franja, no se refleja el coste medio de generación del mix energético, no brinda señales adecuadas para la inversión en potencia firme o flexible, a la vez que traslada la volatilidad del precio de los insumos, como el gas natural, a los consumidores. La propuesta formulada busca corregir algunos desajustes del actual sistema y se plantea mitigar la volatilidad de los precios finales y repartir los costes entre productores y consumidores de una manera más equitativa y busca fomentar una implementación de proyectos renovables en forma competitiva y asegurar el suministro.

La propuesta procura combinar la existencia del mercado a corto plazo con un sistema de contratos a plazo de energía y de capacidad que se articularía mediante instrumentos contractuales que variarían en función de la tecnología. En efecto, se busca conformar un mercado a plazo estableciendo, mediante subastas, contratos por diferencias con el segmento de generadores renovables, para que perciban un precio fijo durante toda la vida útil de las instalaciones. Si el precio en el mercado diario de electricidad es más alto que el precio pautado por el contrato, las instalaciones renovables devuelven el exceso a los consumidores reduciendo el valor medio de esa hora; por el contrario, si es más bajo, el regulador del sistema compensaría al generador renovable para que tenga asegurado los ingresos mínimos. Esto permitiría que la generación eléctrica renovable refleje los costes medios de las instalaciones, se garantice la rentabilidad y se traslade la rebaja a los consumidores.

Para el caso de la energía nuclear e hidráulica se proponen también contratos por diferencias con incentivos por disponibilidad, para que puedan captar mayores ingresos en aquellos momentos en los que el mercado diario se encarece, si es que están disponibles. Hay que tener en cuenta que durante parte de la crisis energética y ante el enorme incremento del precio del gas natural, todos estos generadores se beneficiaron sustancialmente ya que los precios de la electricidad, determinados sobre la base del costo marginal, dieron lugar a beneficios extraordinarios a la vez que tensionaron el bolsillo de los consumidores.

Por otro lado, y con la finalidad de complementar la conformación del mercado eléctrico europeo, se propone un esquema de contratos de capacidad orientado a los operadores de plantas de ciclo combinado a gas natural, así como las instalaciones de almacenamiento y gestores de la demanda. En definitiva, lo que se propone es mantener el mercado a corto plazo (con precios intradiarios) para que proporcione señales de precios y de despacho eficientes, pero contemplando que los ingresos de los generadores se rijan por contratos a largo plazo que reflejen, más que la volatilidad del día a día, el coste medio del suministro.

La amplía reforma del mercado eléctrico que propone el Gobierno será debatida en Bruselas por los países miembros. Sin embargo, los grandes operadores europeos del sector, representados por la organización Eurelectric, manifestaron serias discrepancias ya que, según afirman se está proponiendo un modelo centralizado donde el regulador actúa como único comprador de una gran parte de generación y donde el mix energético queda condicionado por decisiones de planificación, lo que debilitaría al mercado y a la libre competencia, según afirman. Como es de esperarse, los grandes operadores consideran eficaz el diseño de mercado actual que se basa en el orden de mérito y la fijación de precios marginales pues para ellos garantiza la optimización y el funcionamiento a corto plazo del sistema energético.

Próximamente veremos cuál será la repercusión de esta propuesta y se prosperará, cuando sea debatida en Bruselas.

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