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El 40% de los residuos que soporta el Mediterráneo son colillas, solo una de ellas contamina 500 litros de agua y tarda 12 años en descomponerse. ¿Cómo es posible ? Cuando esta entra en contacto con el agua, libera más de 250 sustancias químicas, como arsénico, plomo, uranio y cianuro entre otras, sin olvidarnos que el filtro de la colilla está formado por fibras de plástico, que se descomponen gradualmente en microplásticos cuando está en el agua.

Lamentablemente no estamos hablando solo de una colilla. Cada día, se tiran en todo el mundo más de 12.000 millones de colillas, muchas de ellas en el suelo. Lo que supone 2.640.000 toneladas de residuos para el medio ambiente cada año.

¿Cuáles son las soluciones para reducir la contaminación de las colillas?

Se pueden adoptar varias acciones y buenas prácticas. En el caso de una empresa o una localidad, se pueden establecer, por ejemplo, zonas de cero colillas instalando ceniceros para recogerlas.

Concienciar a los fumadores para que depositen sus colillas en contenedores específicos de recogida o, al menos, en la papelera. También organizar acciones de recogida para limpiar calles, bosques, montañas, playas, etc. ¡El número de colillas recogidas en una hora genera un gran impacto en el medio ambiente y en las personas que las recogen!

Por esto, desde empresas como Keenat estamos convencidos que es posible eliminar los restos de colillas de nuestras calles, playas, bosques, parques. Una experiencia que ya está en marcha en muchos rincones del planeta.

Desde nuestra posición, queremos conseguir un mundo más limpio y mejor.

¿Cómo reciclar las colillas ?

Paso 1: Mediante la instalación de ceniceros específicos y controlados para la recogida.

Paso 2: Recogida de las colillas en los ceniceros específicos por parte de los agentes de las estructuras locales de integración.

Estas empresas de integración incorporan a personas en riesgo de exclusión (dificultades sociales, discapacidad, parados, etc.) que vuelven a trabajar. Además, su trabajo minimiza el impacto de carbono durante las recogidas gracias al uso de movilidad sostenible (bicicleta y vehículos eléctricos).

Paso 3: Reciclaje o valorización energética.

En el primer caso, las colillas se transforman en otros elementos como carteles de sensibilización. El plástico del filtro de la colilla (acetato de celulosa) se extrae y luego se mezcla con otros plásticos reciclados para crear un nuevo polímero plástico reciclable.

En el segundo caso, las colillas deterioradas (mojadas, por ejemplo) se convierten en combustible para alimentar la combustión de los hornos de cemento. Las colillas sustituyen así a los combustibles fósiles generalmente utilizados en las fábricas de cemento.

En general, todavía los españoles no somos conscientes de la posibilidad de reciclar las colillas y darles una nueva vida. Pero, es un tema que cada vez cobra más fuerza y notoriedad en la realidad española, mediante la ley europea que entrará en vigor en enero de 2023 y que en nuestro país está pendiente de la publicación de un decreto ley para regular el tratamiento de estas colillas, que obliga a productores y distribuidores a participar en este proceso.

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