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Desde 2015, en virtud del Acuerdo de París, la mayoría de los países se comprometieron de manera jurídicamente vinculante a mantener el aumento de la temperatura media mundial "muy por debajo" de 2 °C, e idealmente 1,5 °C, por encima de los niveles preindustriales. Para ello, las emisiones globales deben reducirse un 45 % en 2030 para tener una posibilidad realista de mantener el aumento de la temperatura global dentro del límite de 1,5 °C y ayudar así a salvaguardar un planeta habitable. Además, los países deben fortalecer la capacidad de adaptación al cambio climático y construir resiliencia, alineando los flujos de financiación para un camino hacia la descarbonización.

El Acuerdo de París tiene un enfoque de "abajo hacia arriba" en el que los países individuales deciden qué medidas tomarán en su camino hacia la descarbonización mediante las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), comunicando sus objetivos de reducción de emisiones y cómo se lograrán, actualizándose cada cinco años. La COP26 fue la primera prueba para aumentar la ambición en mitigación de los países a través de las NDC, pero se consideraron insuficientes para limitar el calentamiento global a los niveles acordados, terminando con el Pacto Climático de Glasgow, en el que se pedía a los países que presentaran objetivos más estrictos y ambiciosos en esta próxima COP27. La última evaluación de Naciones Unidas muestra que, a fines de septiembre de 2022, los compromisos de mitigación en las NDC, si se implementaran, aumentarían las emisiones en un 10,6 % para 2030. Según las promesas actuales, es probable que el mundo experimente un calentamiento catastrófico de 2,5 °C para fines de siglo.

Así pues, la COP27 será una prueba crítica de si el proceso internacional de acción climática puede responder a la creciente urgencia de la situación demostrando el progreso en la mejora de la ambición formal de los países para poner al mundo en un camino que nos mantenga dentro de los del límite de los 1,5 °C, así como para adaptarnos a los peores impactos del cambio climático. En la COP26 de Glasgow, se lograron concluir las extensas negociaciones para poner en práctica el Acuerdo de París. En la COP 27 de Sharm El-Sheikh, se centrará en la plena implementación del Acuerdo de París y en el cumplimiento de los diversos compromisos y promesas asumidos.

Desde mi punto de vista, uno de los temas principales de la COP27 será abordar la situación en que los países desarrollados aún no han cumplido su promesa de hace una década de proporcionar US $ 100 mil millones por año de financiamiento climático a los países en desarrollo. Esta situación no mejorará el estado de ánimo en Sharm El-Sheikh ni ayudará a los países en desarrollo en su intento de cumplir sus propios compromisos climáticos particularmente dado el contexto de "policrisis" mundial. Así pues, los países en desarrollo y especialmente los de África, van a presionar a los países desarrollados para que cumplan su promesa de financiación de la acción climática, lo que se perfila como el tema más polémico en la COP27. Si bien parece poco probable que se llegue a un consenso sobre el establecimiento de un nuevo mecanismo financiero en la COP27, se debe esperar que se pueda llegar a un compromiso para avanzar y no estropear las negociaciones más amplias, como la puesta en operación del Articulo 6 del Acuerdo de París que se basa en mecanismos de mercado de CO2 para financiar las NDC de los países en desarrollo.

Ninguna COP por sí sola puede resolver la emergencia climática que todos enfrentamos, pero la COP 27 en Sharm El-Sheikh puede generar un mayor impulso hacia la implementación del Acuerdo de París estableciendo una base sólida para que el mundo se alinee con una trayectoria de 1,5 °C. Cada fracción de grado de calentamiento se traduce en un aumento de los impactos climáticos para las comunidades vulnerables de todo el mundo y acerca al planeta al "punto de no retorno” en el que se producirá una desestabilización impredecible. Cada pequeño retraso en la acción climática en mitigación y adaptación es un paso más cerca del daño irreparable al clima y su capacidad para satisfacer las necesidades de las generaciones futuras.

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OpiniónCOP27

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