El 5 de junio se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente, fecha clave en la que se quiere visibilizar, con el fin de concienciar a toda la población, de la importancia que tiene el cuidado del planeta y, por ende, el uso de energías renovables.
 El futuro del Medio Ambiente pasa por la fotovoltaica

Este año 2021 ponemos el foco y arranca un Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de Ecosistemas, que es una oportunidad para volver a dar vida a tantas hectáreas de nuestro planeta. En España hay muchos espacios, desde bosques hasta campos que, si los mejoramos, estaremos contribuyendo a disminuir los efectos del cambio climático a la vez que reparamos nuestros medios de vida. Supone el renacer de plantas y animales que se encuentran al borde de su extinción.

En este sentido es muy pertinente hablar de energía solar. La fotovoltaica -a través del autoconsumo- es la gran aportación para avanzar en los edificios de Cero Emisiones de CO2 y también una de las formas en la cual los ciudadanos pueden contribuir a la lucha contra la Emergencia Climática. E incluso, poder repartir esta generación con vecinos, edificios adyacentes, colegios, hospitales o polideportivos, a través del autoconsumo colectivo.

 Por un lado, permite a los consumidores y a la industria optar por formas más limpias y de menor impacto medioambiental, para contribuir en la reducción de emisiones. Por otro, proporciona inmediatamente la ventaja estratégica que supone el ahorro en la factura de la luz.

El caso de la industria y el sector servicios es todavía más claro, y es que llevan años apostando por la reducción del consumo y la mejora en la eficiencia energética de sus equipos. Si a esto sumamos la posibilidad de aprovechar los metros cuadrados de las cubiertas de grandes naves logísticas o centros industriales mediante la instalación de módulos fotovoltaicos se alcanza una situación en la cual todos ganamos, ya que, no solo pueden cubrir sus consumos con energía renovable con cero emisiones de CO2 sino que también pueden vender aquellos excedentes que puedan producir, rentabilizando su inversión en un periodo más breve. Y todo suma para el cuidado del planeta.

Por último, y en consonancia con la restauración de ecosistemas, hay que destacar que la instalación de plantas fotovoltaicas permite ocupar un terreno con un mínimo impacto medioambiental y analizando previamente la factibilidad o no de los emplazamientos desde el punto de vista de la biodiversidad. No está de más recordar que España es uno de los países con más porcentaje de territorio con algún tipo de protección ambiental.

No hay que perder de vista que la energía fotovoltaica no solo es la fuente de energía más competitiva sino también la que tiene un menor impacto ambiental. En UNEF trabajamos con el concepto las plantas fotovoltaicas reversibles, es decir que en 25-30 años, que es la media de vida de estas instalaciones, cuando se levanten los paneles, el entorno debe encontrarse en mejor estado que antes de instalarse la planta. Este objetivo se concreta en la no utilización de hormigonado sustituyéndolo por el hincado de las instalaciones, no sustitución de productos fitosanitarios, utilizando ovejas para el desbroce y evitando la remoción del suelo fértil.

 De hecho, a los 30 años, y tras la retirada de las plantas, no habrá impacto a causa de estas y encontraremos que los terrenos han tenido una recuperación que beneficia profundamente su rendimiento en los siguientes años, tras haber estado en esa suerte de barbecho gracias a la fotovoltaica.

También trabajamos con el concepto de que se conviertan en reservas integrales de la naturaleza, excluyendo el desarrollo de plantas en zonas que gocen de algún tipo de protección o en proceso formal de declaración. Para mejorar la integración y preservación de la biodiversidad proponemos la instalación de nidales, charcas y lagunas para anfibios y hoteles para insectos, la utilización de sistemas de vallado que permitan la libre circulación de la fauna y que toda revegetación se haga siempre con plantas autóctonas y polinizadoras.

Para reducir el impacto visual de forma natural recomendamos la instalación de islas arbustivas en el entorno de la planta.

La energía fotovoltaica, llave de la recuperación y descarbonización, ha llegado para ofrecer soluciones a muchos de nuestros problemas, pero también para brindarnos el reto de gestionar la percepción social del despliegue de las platas fotovoltaicas en las zonas rurales.

Por eso proponemos también maximizar el impacto económico positivo local, a través de la contratación de personal del lugar y de la contratación de bienes y servicios en función de la distancia con respecto a la planta. Fomentamos la compatibilización del terreno con usos ganaderos y agrícolas. 

El mundo rural, la llamada España vaciada, debe ver en la energía fotovoltaica un factor aglutinador de población (lo que, además, descargará las ciudades y su impacto ambiental), de creación de empleo local, de fortalecimiento del tejido industrial, de riqueza para las comunidades y una diversificación en las fuentes de ingresos de los propietarios agrícolas.

Ganamos todos y, sobre todo, el medioambiente.

¡Comparte este contenido en redes!

Síguenos

Síguenos en Twitter Síguenos en Facebook
Top