Que levante la mano el que no se dejaba liar por Jordi. Un liante, eso es lo que era. Al estilo más seductor y envolvente, y todo encantados con sus líos. Si Jordi te llamaba, ya sabías que no era para algo corriente o sencillo.
¿Quién nos va a liar ahora?

A él le gustaban los líos, organizar saraos, conectar a la gente, planear cosas…y todos acudíamos a sus líos encantados de la vida. Si llevaba un tiempo sin liarte, ya sabías que pronto te ofrecería un lío.

Si la vida te sacude, levántate y dile “¡pegas como un mosquito! ¿no sabes hacerlo mejor?”, reza un cuento latino. Debió de caer en manos de Jordi porque la vida le fue esperando en distintas esquinas para ponerle a prueba. En la última conversación profunda que tuve con él estuvimos comentando lo que significa reinventarse, y bromeamos con ello: que ya está bien de lloriquear por los pasillos…¿la RSC es complicada de gestionar? ¡Truji, la RSC es un juego de niños, la vida es jodidamente complicada de gestionar!

Había un mecanismo en su cabeza, que funcionaba de manera sorprendente: tan pronto estaba super conectado con la conversación, como ausente en su mundo. El Jordi conectado era una fuente inagotable de ideas y líos, el otro flotaba en los eventos y en los bolos, como distraído, y podías ver como a ratos su mundo interior le absorbía y a ratos se ponía en modo avión, aun con su sonrisa socarrona. A mi me gustaba ese Jordi por veces desconectado del ruido y conectado consigo mismo. Pasaban muchas cosas en su mundo exterior, y muchas más en su mundo interior.

Jordi hacía llamadas raras, a horas raras, para contarte cosas, para liarte una vez más. Lo imagino por allí arriba, donde quiera que esté, organizando líos. Llamando a unos y otros, preparando algo con las víctimas del covid19, haciéndoles preguntas, buscando a Rubalcaba o a Michael Robinson para entrevistarles, poniendo en contacto a unos con otros. Lo imagino caminando, rascándose la cabeza, con su mirada inquisitiva, que no inquisidora. Lo imagino riendo y creando grupos de whastapp y líos celestiales.

Tendremos otros líos, pero no serán como los tuyos. Vendrán otros liantes, pero nadie ocupará tu lugar. Te levantaste muchas veces, amigo. Así que nosotros tendremos que levantarnos sin ti. Fue muy fácil quererte, y muy difícil decirte que no. Será muy difícil, imposible, olvidarte.

En un funeral, un chileno le dijo a otro aquello de “no somos nadie”; y el otro contestó: “ni falta que hace...”. Pues eso.

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