Hoy hemos perdido a Jordi. Jordi Jaumà Bru, fundador, director y reportero infatigable de Diario Responsable. Un periodista de raza que durante décadas impulsó la agenda de la responsabilidad social de las empresas, de las administraciones públicas, de la sociedad civil y de la ciudadanía en su conjunto. Un editor comprometido con su entorno, con el momento histórico que le tocó vivir y con las personas. Siempre las personas.
Jordi Jaumà, el tejedor de redes

Imagino que en estos días se escribirán muchas semblanzas que pongan en valor la importantísima labor realizada por Jordi Jaumà en el ámbito profesional. Yo simplemente quiero hablar sobre el Jordi amigo. El que siempre terminaba las conversaciones con un ‘te quiero’. El que cuidaba de nosotros incluso después de que un absurdo accidente le obligase a cambiar la moto por la silla de ruedas. El que recogía nuestros trocitos conforme íbamos tropezando por el camino, y nos iba recomponiendo a base de cariño y generosidad, compartiendo lo más valioso que tenía: las personas. Sus personas. Nuestras personas.

Jordi llegó a mi vida en un momento de absoluta plenitud personal y profesional. Acabábamos de poner en marcha un maravilloso proyecto editorial y me contactó para entrevistarme como promotora del mismo, pero acordamos hacerlo un poco más adelante porque el lanzamiento nos tenía totalmente absorbidos. Cuando volvió a llamarme unas semanas después tuve que confesarle, aún off the record, que prefería no hacer la entrevista porque en unos días iba a perder mi empleo y ya no sería la coordinadora de este espacio. Me había convertido en una más de tantas que se quedaba en el camino. Al igual que otros muchos antes y después de mí.

Contra todo pronóstico, Jordi mantuvo su interés en hacer la entrevista, en quedar para conocernos personalmente y en conectarme con decenas de personas que con el paso de los años se han convertido en una parte muy importante de mi vida. Mujeres y hombres, pero sobre todo mujeres, de enorme valía personal y profesional con quienes he tenido el privilegio de compartir proyectos, ilusiones y experiencias tremendamente enriquecedoras, a menudo nacidas en nuestras sesiones de picoteo alrededor del Sillón Rojo de Diario Responsable. Mujeres y hombres que ocupan todo tipo de puestos en bancos, grandes empresas, pequeñas fundaciones, ONG, universidades y medios de comunicación. O que están en plena reinvención tras quedar, también ellos, fuera de juego en este implacable baile de las sillas que es el mercado laboral. Jordi nos iba recogiendo a todos por igual, sin importar cuán grande o pequeño fuese nuestro apellido laboral, conectándonos para hacernos más fuertes y mejores.

Hace algunos años, cuando fundamos el club de las MAJ (Muy Amigas de Jordi), nuestro anfitrión nos invitó a presentarnos utilizando el juego del ovillo de lana que tan buenos resultados le daba en sus tiempos de oenegero. Cuéntanos quién eres y qué es importante para ti, y lanza un ovillo de lana imaginario a otra persona del grupo para que nos cuente quién es… y así, sucesivamente. Tejiendo lazos con una lana que ha ido haciéndose más y más robusta a base de cariño, respeto y generosidad infinitos.

Gracias, Jordi, por este inmenso legado que nos dejas. Las personas. Tus personas. Nuestras personas.

Te quiero,

Lydia Aguirre.

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