Los consumidores tenemos el poder del cambio en nuestras manos, basta con organizarnos y que comencemos a ser responsables con nuestras decisiones de compras, para contribuir a la mejora de nuestro entorno social y ambiental.
El cambio en mano de los consumidores

John Fitzgerald, en 1962 en un discurso ante el Congreso de Estados Unidos, afirmó que consumidores por definición, somos todos. Somos el grupo mayoritario de la economía, afectando y siendo afectados por las decisiones públicas y privadas, ya que dos tercios del gasto económico total proviene de la bolsa de los consumidores. No obstante, somos el único grupo que no se encuentra organizado eficazmente, y cuya opinión es a menudo ignorada.

Sin embargo, la globalización y las redes sociales han contribuido a la organización de los consumidores, quienes a través de sus decisiones de consumo han creado nuevas formas de expresión y luchas cívicas con repercusiones económicas, ante lo que consideran injusto y que vulnera los derechos humanos.

Un ejemplo son las Apps que facilitan la información necesaria para los boicots en contra de empresas, productos e incluso gobiernos, los cuales por lo general responden a razones: políticas, sociales, ecológicas, xenófobas, racistas, etc. Buycott es una muestra de lo anterior, ya que ésta app mediante el escaneo de códigos de barra de los productos, pretende informar a los consumidores sobre las políticas que respaldan las empresas o corporaciones que los fabrican, con el objeto de evitar la compra de productos de empresas no acordes a sus principios sociales.

Con lo anterior queda en evidencia la fuerza que poseen los consumidores, quienes ante decisiones empresariales en contra de sus criterios éticos, pueden expresar su repudio mediante su decisión de compra, provocando que las empresas hagan un giro del modelo de negocio a uno más socialmente responsable.  

Lo que conlleva a resaltar que efectivamente el cambio se encuentra en las manos de los consumidores. Si todos nos organizamos y comenzamos a ser responsables con nuestras decisiones de compra, podríamos promover el comercio justo, la disminución de desechos y la eliminación de los productos de un solo uso, como por ejemplo la pajita (pajilla). Por consiguiente, es necesario que despertemos y tomemos conciencia de la importancia de reducir nuestra huella de carbono, y adquirir hábitos de consumo que no causen impactos perjudiciales a nuestro entorno. Toda acción por más mínima que sea cuenta, desde reutilizar las bolsas del supermercado, reciclar los desechos, hasta hacer uso eficiente y racional de los servicios básicos (agua, energía eléctrica, gas).

En síntesis, es momento de resetear la mentalidad consumista que ha creado necesidades ideológicas y replantearnos si en verdad necesitamos cambiar de móvil cada vez que lanzan al mercado la nueva versión del que ya tenemos; más bien los consumidores debemos encaminarnos a ser críticos, responsables y conscientes con el medio ambiente y nuestro entorno.

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