El último informe de la ONU reflejó, con apreciado detalle, uno de los principales problemas de la población mundial: el hambre. De hecho, en el tiempo que dura la lectura de esta breve introducción, la desnutrición ha puesto fin a la vida de un niño en algún lugar del mundo. Se calcula que 6,3 millones de niños menores de 15 años murieron en 2017 por causas, en la mayoría de los casos, prevenibles, según estimaciones de Unicef, el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la División de Población de Naciones Unidas. Algo que se traduce en la muerte de un niño cada cinco segundos. Sin duda, unas cifras que hablan por sí solas de la necesidad de pasar a la acción.
El recado de Naciones Unidas para cumplir los objetivos

Con el objetivo de intentar atajar la raíz de estos asuntos de calado global, hace ya 74 años, tal día como hoy, 24 de octubre de 1945, entró en vigor la Carta de las Naciones Unidas, firmada y ratificada por 51 estados de todo el mundo. Una organización que, a día de hoy, ya está integrada por 193 países y que desde entonces trabaja por mantener la paz y seguridad internacionales, fomentar la igualdad de derechos o realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario.

Estos objetivos fundacionales se mantienen intactos, pero la actuación de las Naciones Unidas, debido a las urgencias sociales, económicas y medioambientales que ha traído consigo la globalización, evoluciona constantemente. Como parte de este proceso, el 25 de septiembre de 2015, los 193 integrantes adoptaron una serie de compromisos concretados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Un plan de acción que se concreta en 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

A este compromiso con el Desarrollo Sostenible, España se adhirió como uno de los países que más agentes de acción integraba, sumando empresas y actores sociales activamente comprometidos con las 169 metas marcadas por la Agenda 2030. 

Todos y cada uno de los ODS se definieron gracias al diálogo entre los diferentes actores, las diversas industrias que componen el escenario actual y el conjunto de la sociedad. Cada eslabón cuenta y toda aportación suma. Para alcanzar los ODS, todos los engranajes han de funcionar de forma coordinada y en colaboración. Todos debemos aportar. 

Sin duda, la industria agroalimentaria desempeña un papel fundamental para la consecución de los ODS. Es uno de estos eslabones que no pueden fallar y es que está directamente relacionada con los tan preciados recursos naturales del planeta, cada vez más escasos para satisfacer las necesidades globales. Por ello, este sector es uno de los que más puede contribuir a la Agenda 2030 y en la erradicación o mitigación de algunos de los problemas más graves que aquejan al planeta. Todo ello a través de la actuación, la concienciación, la educación en hábitos de vida más saludables y la puesta en práctica de medidas de sostenibilidad y responsabilidad medioambiental. 

El desarrollo de productos saludables, la cooperación internacional en materia de alimentación, el fácil acceso a agua potable, el respeto por los recursos naturales o el cuidado de los animales son solo algunas de las piezas sobre las que el sector agroalimentario debe actuar. En este sentido, todavía nos quedan retos por afrontar. 

Según el Banco Mundial, para el año 2025 se podrían salvar 3,7 millones de vidas si se hiciera una inversión adecuada en nutrición[1]. Ahí es donde las compañías del sector agroalimentario debemos actuar y aportar a través de iniciativas que fomenten la responsabilidad entre todos nuestros grupos de interés. Por eso, en nuestro caso, surge Pascual Aporta, un marco de gestión y negocio responsable que integra todas las acciones puestas en marcha por la compañía con el objetivo de seguir fomentando el bienestar y la salud en la sociedad; el desarrollo para ser el mejor lugar para trabajar, impulsar nuestra cadena de valor y el impacto positivo en las comunidades en las que estamos presentes y minimizar el impacto medioambiental de nuestra actividad y favorecer la economía circular.

Pascual Aporta, además de plasmar el mandato de la gestión ética, responsable y excelente surgida del diálogo con los grupos de interés de Calidad Pascual, añade el establecimiento de conexiones con las metas establecidas por Naciones Unidas. De esta forma, Pascual se compromete a continuar contribuyendo a la consecución de los ODS para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar el bienestar global de las personas, en las que impacta a través de su actividad productiva.

De este primer acercamiento, podemos concluir que Pascual contribuye de forma directa y real, mediante la ejecución del programa Pascual Aporta, a través de todas las iniciativas recogidas en él, a 15 de los 17 ODS, incidiendo directamente en 24 de sus metas.

Todo ello a través de tres ejes de actuación: Bienestar, Desarrollo y Medioambiente. Pascual Aporta Bienestar contribuye al bienestar de los diferentes grupos de interés, tanto con la oferta de productos saludables, como con la promoción de hábitos saludables para niños y adultos, enlazando directamente con el ODS 3 (Salud y Bienestar), que persigue promover la salud mental y el bienestar. 

Por su parte, Pascual Aporta Desarrollo está vinculado con diversos ODS, como el 2 (Hambre cero), el 5 (Igualdad de género), el 8 (trabajo decente), el 9 (Industria e Innovación) o el 17 (Alianzas para lograr objetivos), entre otros. Todos ellos vinculados al impulso de medidas para la contribución social y laboral en el medio rural, la promoción de prácticas de cultivo sostenible o la gestión del empleo de calidad, entre muchas otras.

Mientras que Pascual Aporta Medioambiente cubre todas las etapas de la cadena de valor, girando en torno al aprovechamiento sostenible, la producción eficiente, el ecodiseño en los envases, la movilidad sostenible o la huella ambiental. Partiendo de este planteamiento se explica la contribución a los ODS de contenido medioambiental como son el 6 (Agua limpia y saneamiento), el 7 (energía asequible y no contaminante), el 11 (Ciudades y comunidades sostenibles) o el 12 (Producción y consumo responsable), entre otros.

El sector está actuando, pero lo cierto es que debemos seguir trabajando en esta línea, ya que todavía queda mucho camino por recorrer. Y es que el recado que Naciones Unidas nos ha dejado a todos los actores que conformamos la sociedad, sin duda, es una responsabilidad compartida. Tenemos que buscar soluciones innovadoras que pongan fin a estos problemas globales y cumplan con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, para que juntos logremos que cinco segundos no signifiquen una vida entera.  

[1]Shekar M, Kakietek J, D'Alimonte M, Sullivan L , Walters D, Rogers H, Dayton Eberwein J, Soe-Lin S, Hecht R. Investing in nutrition. The foundation for development. An investment framework to reach the Global Nutrition Targets. World Bank, Results for Development, Bill and Melinda Gates Foundation, CIFF, 1000 days. http://documents.worldbank.org/curated/en/963161467989517289/pdf/104865-REVISED-Investing-in-Nutrition-FINAL.pdf

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