Desigualdades de género en nuestro mercado laboral, en relación a ocupaciones, condiciones laborales y corresponsabilidad.
Analizando desigualdades de género en nuestro mer

Ocupación

Para enfocar el análisis de la denominada segregación horizontal por sexos, es conveniente situar la tasa de empleo de mujeres, hombres y la brecha de género en el conjunto de  actividades. Como se puede observar en los datos que nos facilita el INE, la brecha se eleva a 11,5 puntos, siendo en el 2009 de 14 puntos y alcanzando su menor cifra en el año 2013, en el 9,8. Este último dato no es indicativo si no se tuviera en consideración que el 2013 fue el año donde la crisis tuvo mayor incidencia en el empleo.

Por tanto, para el análisis de la evolución de este indicador se deben comparar períodos con datos de tasas de empleo similares. En este sentido, el año 2009 versus 2017, reflejan el 14% y 11,5% respectivamente. El hecho de visualizar una disminución de 2,5 puntos puede llevar a considerar un dato ciertamente favorable. La evolución sino alcanza el objetivo máximo, es decir la inexistencia de brecha, ha mejorado. Sin embargo, preocupa visualizar que desde precisamente el 2013, se observe la tendencia al aumento, que si bien es verdad que lo hace en porcentajes mínimos, debe hacer reflexionar sobre qué políticas se deben implementar para que la tendencia se invirtiese también en épocas de recuperación económica. Es decir, la primera conclusión que podemos sacar es que la recuperación en el empleo no está afectando en la misma proporción a mujeres y a hombres.

Del análisis de los últimos datos del INE podríamos destacar otras consecuencias:

1.- Las 10 actividades que más ocupados tenían en el 2009, tanto en mujeres como en hombres, son las mismas 10 actividades que en 2017.

2.- En mujeres, únicamente se evidencia alguna variación en el aumento de 1,8 puntos en actividades sanitarias, en relación con el crecimiento en la demanda en servicios socio-sanitarios.

3.- En hombres, destaca la caída en construcción de 6,2 puntos, provocada por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, que ha sido absorbida mayormente por la hostelería en 1,5 %, el comercio en 0,8%, las actividades profesionales en otro 0,8% y  la agricultura en 0.6%. Es decir, a groso modo se podría concluir que más de la mitad de los hombres que trabajaban en la construcción en 2009, ahora lo hacen como vendedores, como camareros, como autónomos o como agricultores.

4.- Comparando la actividad que más ocupa a las mujeres con la que más ocupa a los hombres, encontramos diferencias significativas. Mientras en los hombres es la Industria Manufacturera con un 17,3% (17,7% en 2009), en las mujeres es el comercio con un 17,4% (18% en 2009). La industria manufacturera en las mujeres ocupa un 7,2% (7,8% en 2009), siendo la quinta en su ranking, mientras que el comercio en los hombres ocupa un 14,6% (13,8 % en 2009) siendo el segundo en su ranking.

Se demuestra que se pierden empleos de calidad con salarios más altos que se dan en la Industria, siendo además esta pérdida más acusada en mujeres.

Esta afirmación se corrobora cuando analizamos las variaciones por ramas de actividad. En este sentido se observa nítidamente un trasvase de población ocupada desde el sector industrial al de servicios, tanto en mujeres como en hombres.

Del despliegue de estos datos deberíamos extraer y analizar planteamientos que mitiguen algunas de la deficienciencias observadas. En siguientes artículos se analizarán otros aspectos relacionados, proponiendose algunas acciones que podrían ayudar a mejorar estos aspectos. 

¿Te ha gustado el artículo?

10 No me ha gustado 2

Tu opinión es importante... ¡dejanos tus comentarios!

Top