Durante los últimos años, la RSE ha evolucionado a un paso constante gracias a haber conseguido que se incluyera en el desarrollo natural negocio. En la actualidad, ya no existen dudas sobre la importancia de la RSE y las empresas son conscientes de que debe ser un elemento intrínseco en su ADN
La RSE, pilar fundamental de las empresas relevantes y valoradas por la sociedad

Se han publicado diferentes libros en los que diversos autores profundizan sobre la importancia que tiene integrar la RSE en el negocio y de los beneficios que supone generar un compromiso con los grupos de interés. Uno de ellos es Cristian Rovira, Vicepresidente de Grupo SIFU, que muestra cómo el factor social se convierte en la clave para diferenciarse de la competencia en su libro "Responsabilidad Social Competitiva”. Rovira destaca que la sostenibilidad y la RSE deben ser no solamente una parte de la estrategia, sino formar parte del core business de una empresa, contribuyendo a incrementar los beneficios mientras se ayuda a crear un mundo mejor. 

Otro autor que ha destacado la importancia del compromiso social es Ignacio Álvarez de Mon, profesor de Comportamiento Organizacional en el Instituto de Empresa de Madrid. En su libro, “Emprendedores Sociales”, Álvarez de Mon muestra como ejemplo de empresa comprometida a Leroy Merlin, hecho que como responsable de Comunicación y RSE de la compañía me enorgullece.  

Desde que en Leroy Merlin implantáramos nuestro primer marco RSE en 2012, he podido comprobar cómo se ha integrado en la cadena de valor y en los procesos de negocio de manera transversal en todas las áreas. De ahí mi satisfacción, ya que esto ha sido resultado de la implicación de los más de 10.000 colaboradores que formamos parte de la compañía, que nos hemos convertido en protagonistas al contar con objetivos reales alineados con la estrategia y marco RSE de Leroy Merlin. Una motivación creada por nuestro propio proyecto de empresa en el que se incentiva la autonomía y la iniciativa. En definitiva, un marco perfecto para el desarrollo de nuestros “intraemprendedores sociales”.  

Para concluir quiero recalcar que la RSE debe ser un valor integrado en la agenda de las compañías de manera estratégica y enriquecer así su discurso corporativo. En la actualidad, aún existen empresas que consideran la RSE como un elemento paralelo que no forma parte intrínseca de la esencia de la empresa, lo cual afecta de manera negativa a la reputación empresarial. 

Vivimos en el siglo de la reputación y, por ello, las compañías debemos ir un paso más allá del producto y los clientes y construir la imagen que otros perciben de nosotros. Esta nueva situación requiere mayor transparencia por parte de las compañías. Para ello es necesario integrar valores haciéndolos tangibles para proporcionar a la sociedad una perspectiva global de la actividad de la compañía. El fin último es generar una relación de confianza sostenible en el tiempo con todos nuestros grupos de interés.

 

 

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