Me alegra mucho ver noticias sobre empresas, entidades y onegés que dedican esfuerzos a crear puestos de trabajo para personas con especiales necesidades: en riesgo de exclusión, discapacitados, en paro de larga duración, no cualificados, inmigrantes, etc.
Crear empleo… y encontrarlo

Me imagino la alegría que experimentarán esas personas y sus familias, ante la oportunidad de tener un trabajo, aunque sea temporal y no muy bien pagado. Encontrar un empleo cumple varios objetivos importantes: aportar unos ingresos a las necesidades de la familia, dejar de vivir de la caridad pública, aportar a la necesitada caja de la Seguridad Social… Y sentirse útil, desprenderse del estigma de ser un inútil que vive de la asistencia social, y recuperar la austoestima, y contribuir a la alegría de la familia y del entorno. Y aprender y desarrollar el capital humano. Y hacer amigos, tener una vida social que no se circunscriba a la familia y al parque donde uno mata las horas. Y desarrollar capacidades, aptitudes, valores, virtudes, sentido social… Cuando decimos que el desempleo es el principal problema de la economía española (y de la de otros países), nos referimos a todo esto, que es mucho más que aportar unos ingresos cada mes.

Pero, invariablemente, cuando leo esas noticias sobre emprendedores sociales, onegés y entidades públicas o privadas orientadas a proporcionar esos empleos, no puedo menos de preguntarme: ¿qué más hace falta? Porque, además del problema de encontrar un empleo para una persona determinada, está el problema de conseguir empleos para los cinco millones de españoles que están en el paro. Si cada día se crean nuevos puestos de trabajo, todos tendrán su oportunidad de encontrar uno, y aquí aparece el valor de los que ayudan a colectivos con especiales dificultades a no quedar excluidos de esas oportunidades. Pero si no se crean esos nuevos puestos de trabajo, el que consiga uno de los que hay excluirá a otro.

O sea, hay un problema de creación y otro de distribución de empleos. Ambos son importantes, pero si no actuamos en el primero, el segundo no nos llevará muy lejos. Hacen falta acciones macro, además de las micro.

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