casa No sé si has leído el Alquimista, un libro delicioso, de Paulo Coelho, en el que un pastor que tiene un sueño se encuentra en el desierto con un alquimista, un hombre que tiene la capacidad de transformar cualquier metal en oro.

 

El alquimista le acompaña, y le ayuda a transformar su sueño en realidad.

 

Tal vez este sea el único paralelismo entre este libro y el post de hoy, pero a mí me parece suficiente para presentarlo.

 

 

Rafael Echeverría, uno de las figuras más destacadas del Coaching ontológico, explica que todos estamos aquí para aprender y para transformar. Aprender y transformar, qué curioso. Lo que hace el pastor, lo que hace el alquimista, lo que hacemos tú y yo.

 

Y se nos ha ocurrido pensar en qué es lo que vamos a transformar hoy, qué en qué.

 

De la misma forma que la princesa quiere transformar al sapo en príncipe, el niño el euro en una piruleta, y el pastor un sueño en una fortuna, no hay que olvidarse que el alquimista ya sabe transformar cualquier metal en oro, nosotros queremos ayudarte a transformar tus sueños de un mundo mejor, también conocidos como valores, en comportamientos del día a día, en tu casa, y en tu organización.

 

En un ejercicio muy parecido al del alquimista, que acompaña al joven pastor, enseñándole a ver las señales del desierto, ver la vida donde parece no haber vida y sobrevivir en él, y ayudándole finalmente a transformar su sueño en realidad.

 

Un ejercicio especialmente importante en el ámbito de la Responsabilidad Social, ese espacio en la empresa dotado de un potencial extraordinariamente transformador.

 

Un abrazo,

 

Mikel

 

http://wp.me/p3iA9W-W5

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en una presentación que hicimos relativamente hace poco a un cliente, relacionamos los cuatro colores de nuestras propuestas, azul y verde, la vertical del adulto, amarillo y rojo, la horizontal de nuestro niño interior, para explicar el fundamento de uno de los programas, el cuentacuentos digital.

En esa presentación nos permitimos jugar, y la llenamos de plastilinas, haciendo referencia a un mundo plástico, que podemos modelar, que podemos modificar.

Las 2 plastilinas que inician la propuesta reflejan un faro y una casa.

faro plastilina

El faro es la imagen de la misión, la visión y los valores, de esa guía que nos ayuda en la tormenta y en las noches oscuras.

casa

La casa es la imagen del sitio común. La organización en el caso del trabajo, y el hogar familiar en las otras horas, en referencia a un mundo que vivimos en relación, bajo un techo común. En referencia, también, a nuestras realizaciones, que es una forma de llamar a todo aquello que somos capaces de realizar o crear en nuestro día a día.

El eje de los colores fríos, el azul y el verde, lo hemos contado muchas veces al revés, empezando por el verde, creando espacios de vida sana en nuestras organizaciones, para llegar a un espacio en el que desarrollamos los valores de nuestra organización.

En esta última presentación, la exposición toma el rumbo contrario, y empezamos por el azul, para bajar al verde, para desarrollar un mensaje precioso.

Porque todos, lo sepamos o no, lo aceptemos o no, estamos en este teatro tan bonito que es la vida para transformar los valores (eso que queremos ser de mayores, esas imágenes que nos guían en la vida), en casa y en el trabajo, en comportamientos.

Unos comportamientos a los que les ponemos unos pocos adjetivos. Observables, porque deben poderse observar. Observados, porque si pueden ser observados, es nuestro interés aplicarnos y verlos cuando se producen. Si logramos que se den, y los estamos buscando, vaya que si los estamos buscando, somos capaces de reconocerlos. Y los reconocemos.

Y por último, compartidos. Porque si son míos y son tuyos, son de los dos, también serán de los tres, ayudando a conformar en la tierra, bajo el techo común, el cielo en nuestro cotidiano vivir.

Así de sencillo. El precioso tránsito del azul al verde.

casamon    Así lo vimos...

La selección de los fondos de las dos imágenes es totalmente inconsciente, que no casual. A veces, nuestro inconsciente obra el milagro del cual nuestro consciente no es capaz. Si lo observas con detenimiento, el fondo del faro es azul. Si lo observas un poco, la casa tiene una línea de horizonte que separa el cielo de la tierra, el azul del verde. Es ahí donde se produce la alquimia que transforma el cobre en oro, y los valores en comportamientos. Bajo nuestro techo, en nuestra casa, bajo el techo común , ya estemos hablando de nuestros hogares , o de ese otro hogar donde pasamos un buen tiempo de nuestras vidas, de nuestra organización .

Si quieres, te dejamos con una presentación cortita que hemos colgado en slideshare, una presentación conceptual.

valores en comportamientos 814614 1

 

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