
La crisis mundial de vivienda se ha convertido en uno de los grandes desafíos sociales y urbanos del siglo XXI. Según datos de Naciones Unidas, cerca de 2.800 millones de personas tienen dificultades para acceder a una vivienda adecuada, segura y asequible, mientras más de 1.100 millones viven actualmente en barrios marginales o asentamientos informales.
Este escenario centra los debates de la decimotercera edición del Foro Urbano Mundial, inaugurado esta semana en Bakú, Azerbaiyán, donde ministros, alcaldes, organizaciones internacionales y especialistas analizan posibles soluciones para ampliar el acceso a viviendas dignas en ciudades atravesadas por la pobreza, los desplazamientos y la crisis climática.
Entre los principales temas sobre la mesa figuran la expansión de programas de vivienda social, la mejora de asentamientos informales y el fortalecimiento de infraestructuras urbanas resilientes. Según informa ONU-Hábitat, aunque en la última década muchos países han impulsado políticas urbanas nacionales y programas de vivienda asequible, los avances siguen siendo insuficientes frente al crecimiento acelerado de las ciudades y el aumento de la desigualdad.
Uno de los focos del encuentro está puesto en las ciudades que intentan recuperarse tras años de guerra y destrucción. Durante las sesiones inaugurales, representantes locales expusieron las enormes dificultades para restablecer servicios básicos, reconstruir infraestructuras y garantizar condiciones de vida adecuadas para la población desplazada.
El alcalde de Homs, en Siria, Bashar Al Sebaai, explicó a Noticias ONU que cientos de miles de personas han regresado a la ciudad después del conflicto, encontrándose con barrios gravemente dañados y con servicios esenciales colapsados. La recuperación, señaló, requiere no solo asistencia técnica, sino también financiación internacional.
La crisis habitacional también está estrechamente vinculada al cambio climático. Las personas que viven en viviendas inseguras o asentamientos informales son, en muchos casos, las más expuestas a inundaciones, olas de calor y fenómenos meteorológicos extremos.
Además, el sector de la construcción continúa siendo uno de los principales responsables de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Por ello, el foro dedica parte de sus debates a impulsar modelos de construcción baja en carbono, planificación urbana resiliente y rehabilitación de barrios vulnerables con criterios climáticos.
Las fuertes lluvias registradas durante la apertura del encuentro en Bakú, que provocaron inundaciones en distintas carreteras de la ciudad, reforzaron precisamente la urgencia de adaptar los entornos urbanos a fenómenos climáticos cada vez más frecuentes e intensos.
Aunque la falta de vivienda suele asociarse a contextos de pobreza extrema, expertos participantes en el foro alertaron de que el problema atraviesa también a las economías más desarrolladas.
El arquitecto estadounidense Lance Jay Brown advirtió, en declaraciones recogidas por Noticias ONU, que ciudades como Nueva York atraviesan una situación crítica en materia de sinhogarismo y acceso a vivienda asequible, pese a tratarse de uno de los países más ricos del mundo.
Brown recordó además que el fuerte crecimiento de la población mundial durante las últimas décadas ha dificultado aún más el acceso a viviendas para comunidades de bajos ingresos.
El Foro Urbano Mundial es la principal conferencia internacional promovida por ONU-Hábitat para debatir sobre el futuro de las ciudades y el desarrollo urbano sostenible. El encuentro reúne cada dos años a representantes de gobiernos, organismos internacionales, sociedad civil, empresas y especialistas para analizar los desafíos urbanos más urgentes del planeta.
Los debates de esta edición se apoyan en la Nueva Agenda Urbana, aprobada en la conferencia Hábitat III celebrada en Quito hace una década, que establece una hoja de ruta global para avanzar hacia ciudades más inclusivas, resilientes y sostenibles hasta 2036.
Durante la semana, el foro acoge además asambleas temáticas centradas en cuestiones como juventud, igualdad de género, participación social y el papel del sector privado en el desarrollo urbano. Las conclusiones de las reuniones ministeriales servirán también como preparación para la próxima revisión oficial de la Agenda Urbana por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas.