Publicado el
Un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud advierte de que el mundo está lejos de cumplir las metas sanitarias de los ODS para 2030. La desigualdad en el acceso a la salud, la falta de financiación y el impacto de la pandemia amenazan especialmente a mujeres, infancia y comunidades vulnerables.
La OMS alerta de un retroceso global en salud y derechos

El avance hacia el derecho universal a la salud se está frenando y, en algunos ámbitos, incluso retrocede. Así lo refleja el informe Estadísticas Sanitarias Mundiales 2026, publicado por la Organización Mundial de la Salud, que alerta de que ningún objetivo sanitario vinculado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se alcanzará en 2030 si no se acelera la respuesta internacional.

Según detalla la OMS, aunque durante la última década se registraron mejoras relevantes en distintos indicadores de salud pública, las desigualdades estructurales siguen dejando atrás a millones de personas. El organismo subraya que muchas de las barreras actuales no responden únicamente a desafíos médicos o científicos, sino también a decisiones políticas, recortes presupuestarios y falta de inversión sostenida en sistemas públicos de salud.

La pandemia de COVID-19, el debilitamiento de la financiación sanitaria y el aumento de los riesgos ambientales aparecen entre los principales factores que amenazan los avances logrados en los últimos años.

Mujeres, infancia y colectivos vulnerables, los más afectados

El informe muestra algunos progresos globales: las nuevas infecciones por VIH descendieron un 40% entre 2010 y 2024; el consumo de tabaco y alcohol cayó en términos generales; y las personas que requieren tratamiento por enfermedades tropicales desatendidas se redujeron un 36%. Además, cientos de millones de personas accedieron por primera vez a agua potable segura y servicios básicos de higiene.

Sin embargo, estos avances conviven con profundas desigualdades. La malaria aumentó un 8,5% desde 2015, mientras que la anemia continúa afectando a cerca de un tercio de las mujeres en edad reproductiva sin mejoras significativas en la última década. A ello se suma el incremento del sobrepeso infantil y una realidad especialmente alarmante: una de cada cuatro mujeres en el mundo ha sufrido violencia por parte de su pareja.

“El informe evidencia avances, pero también desigualdades persistentes”, señaló el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Según explicó, millones de personas siguen sin disponer de condiciones básicas para llevar una vida saludable, especialmente mujeres, niños y comunidades históricamente desatendidas.

El coste de la salud empuja a millones de personas a la pobreza

Uno de los aspectos que más preocupa a la OMS es el deterioro del acceso equitativo a los servicios sanitarios. El avance hacia la cobertura sanitaria universal prácticamente se ha estancado en los últimos años y los costes directos de atención médica continúan expulsando a millones de familias de condiciones de vida dignas.

En 2022, alrededor de 1.600 millones de personas se vieron empujadas a la pobreza debido a gastos sanitarios, mientras que una cuarta parte de la población mundial afrontó dificultades económicas vinculadas al acceso a la salud.

La organización también advierte sobre el descenso de las tasas de vacunación infantil y las crecientes brechas de inmunización, que están favoreciendo la reaparición de enfermedades prevenibles. Aunque la mortalidad materna y la mortalidad infantil han disminuido en las últimas décadas, muchos países continúan lejos de las metas fijadas para 2030.

La pandemia dejó un impacto más grave del estimado

La OMS sostiene además que las consecuencias reales de la pandemia fueron mucho mayores de lo reportado oficialmente. Entre 2020 y 2023, la COVID-19 estuvo asociada a más de 22 millones de muertes en exceso, una cifra que triplica los datos oficiales registrados.

El impacto de la crisis sanitaria también provocó un retroceso en la esperanza de vida global y agravó las desigualdades entre regiones y países, especialmente allí donde los sistemas sanitarios ya presentaban mayores niveles de fragilidad.

A ello se suma otro problema de fondo: la falta de datos fiables y actualizados. El organismo advierte de que muchos países siguen sin reportar adecuadamente las causas de mortalidad, lo que dificulta monitorear tendencias y diseñar políticas públicas eficaces.

“Las lagunas de datos limitan gravemente la capacidad de responder a los desafíos sanitarios en tiempo real”, advirtió Alain Labrique.  El informe concluye con un llamamiento urgente a reforzar los sistemas públicos de salud desde una perspectiva de equidad y derechos humanos. La OMS insiste en que garantizar el acceso universal a la atención sanitaria, la vacunación, el agua potable o la protección frente a la violencia no puede depender del nivel de ingresos, el lugar de residencia o el género.

Según la organización, los avances logrados hasta ahora son frágiles y podrían revertirse si los gobiernos no priorizan inversiones sostenidas en salud pública, protección social y sistemas de información sólidos que permitan reducir brechas y exigir rendición de cuentas.

¡Comparte este contenido en redes!

Este sitio utiliza cookies de terceros para medir y mejorar su experiencia.
Tu decides si las aceptas o rechazas:
Más información sobre Cookies