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La superficie quemada casi duplica la media de las últimas dos décadas y confirma una tendencia preocupante: incendios más tempranos, más intensos y cada vez más difíciles de controlar.
Europa arde más que nunca: 2025 marca el peor año de incendios forestales

La Unión Europea registró en 2025 su temporada de incendios forestales más devastadora desde que existen datos comparables. Según el análisis del European Forest Fire Information System, gestionado por la Comisión Europea, más de 1 millón de hectáreas ardieron en territorio comunitario, en un año marcado por olas de calor extremas y fuegos de gran intensidad.

En total, 1.079.538 hectáreas fueron arrasadas por el fuego en 25 de los 27 Estados miembros —solo Luxemburgo y Malta quedaron al margen—, lo que supone el mayor registro desde 2006 y casi el doble de la media del periodo 2006-2024.

La magnitud del impacto es tal que la superficie quemada equivale aproximadamente al tamaño de Chipre. Países como Alemania, España, Chipre o Eslovaquia alcanzaron cifras históricas, reflejando que el riesgo ya no se limita al sur de Europa. Además, cerca del 39% del área afectada se encontraba dentro de espacios protegidos de la red Natura 2000, lo que evidencia el impacto directo sobre ecosistemas clave para la biodiversidad europea.

Incendios más tempranos, más rápidos y más intensos

La temporada comenzó antes de lo habitual: a finales de marzo ya se habían quemado más de 100.000 hectáreas. A partir de junio, la situación se agravó progresivamente hasta alcanzar su punto crítico en agosto.

Durante las primeras semanas de ese mes, una ola de calor prolongada desencadenó 22 grandes incendios simultáneos en Portugal y España. Solo estos episodios arrasaron más de 460.000 hectáreas, el 43% del total anual en la UE.

Este patrón —inicio temprano, olas de calor más frecuentes y expansión del fuego a nuevas latitudes— confirma, según los datos europeos, una tendencia cada vez más consolidada.

Sin dudas, se trata de un problema que trasciende las fronteras europeas. Si se amplía la mirada a las regiones monitorizadas por EFFIS —que incluyen Europa, Oriente Medio y el norte de África—, la superficie total quemada en 2025 asciende a más de 2,2 millones de hectáreas.

Fuera de la UE, Ucrania se posiciona como el país más afectado, concentrando casi el 30% de la superficie quemada y el 39% de los incendios registrados.

Más prevención y tecnología frente a un riesgo creciente

Ante este escenario, la Comisión Europea ha reforzado su estrategia. El pasado 25 de marzo de 2026 adoptó un nuevo enfoque integral de gestión del riesgo de incendios, que abarca desde la prevención hasta la recuperación.

Entre las medidas previstas, se incluye la mejora de las capacidades del sistema EFFIS para ofrecer alertas tempranas y datos casi en tiempo real, gracias a la integración de satélites europeos y colaboraciones internacionales.

Este sistema, que forma parte del servicio de gestión de emergencias Copernicus, se ha consolidado como una herramienta clave para anticipar y responder a incendios en todo el continente.

Más medios, pero también más presión climática

La UE también está reforzando su capacidad operativa a través del Mecanismo de Protección Civil y la flota aérea conjunta rescEU, que incluye aviones y helicópteros desplegados estratégicamente en zonas de alto riesgo.

A medio plazo, se prevé la incorporación de nuevos medios aéreos, con el objetivo de mejorar la respuesta ante temporadas que, año tras año, baten récords.

Sin embargo, los datos de 2025 dejan una conclusión clara: el aumento de incendios forestales en Europa no es un fenómeno puntual, sino el reflejo de un cambio estructural vinculado al calentamiento global. Y frente a ello, la prevención y la adaptación ya no son opcionales, sino urgentes.

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