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Una mayor carga de cuidados no remunerados, menos tiempo disponible y menores ingresos continúan alimentando las desigualdades de género. Según la encuesta Vivir la Desigualdad de Oxfam Intermón, muchas mujeres ven limitado su acceso al empleo, a la autonomía económica e incluso al tiempo de descanso debido a la distribución desigual de las tareas domésticas y de cuidados.
La sobrecarga de cuidados sigue frenando la autonomía económica de las mujeres

Las brechas de género vinculadas a los cuidados y a los ingresos siguen presentes —e incluso se amplían en algunos casos— en la sociedad actual. Así lo refleja la segunda edición de la encuesta “Vivir la Desigualdad”, realizada por Oxfam Intermón, que pone de manifiesto cómo la sobrecarga de tareas domésticas y de cuidados impacta directamente en la autonomía económica y el bienestar de las mujeres.

Según informa Oxfam Intermón, las mujeres continúan liderando el trabajo doméstico no remunerado. En 2025, el 6,9% de ellas declara dedicarse exclusivamente a estas tareas, frente a apenas el 0,3% de los hombres. En términos proporcionales, esto significa que las mujeres asumen el trabajo de hogar no remunerado 23 veces más que los hombres.

La percepción de esta desigualdad también difiere según el género. Mientras el 37,3% de las mujeres considera que existe una alta desigualdad en el reparto de tareas del hogar, entre los hombres esa percepción baja al 28,4%.

Menos tiempo y más dificultades para acceder al empleo

La encuesta revela además cómo esta desigual distribución del tiempo afecta a las oportunidades laborales. El 41,3% de las mujeres afirma necesitar un segundo empleo, pero no poder tenerlo por falta de tiempo o por responsabilidades de cuidado, frente al 33,7% de los hombres en la misma situación.

En esa misma línea, el 40,9% de las mujeres señala que su trabajo principal no les deja suficiente tiempo para las tareas domésticas y de cuidados, frente al 33,5% de los hombres. Desde la anterior encuesta realizada en 2023, la proporción de mujeres que vive esta situación ha aumentado 8,9 puntos porcentuales, mientras que en los hombres el incremento ha sido de 3,4 puntos.

“Las mujeres enfrentan de manera particular dos presiones estructurales simultáneas”, explica Julia García, experta en desigualdades en Oxfam Intermón. “Por un lado, una proporción más alta declara no disponer de ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas y, por otro, siguen asumiendo la mayor parte de las responsabilidades de cuidados no remuneradas. Esta combinación ayuda a entender esa sensación extendida de no llegar, pese al esfuerzo diario”.

Menores ingresos y mayor vulnerabilidad económica

Los datos también reflejan diferencias significativas en los niveles de ingresos. Según la encuesta —que recoge los ingresos mensuales netos del hogar declarados por las personas entrevistadas— una de cada cuatro mujeres (25,4%) vive en hogares con ingresos de hasta 1.200 euros al mes, frente al 16,8% de los hombres.

En el extremo opuesto, en los hogares con más de 4.000 euros mensuales, las mujeres representan el 6%, mientras que los hombres alcanzan el 11%. En coherencia con estas cifras, el 32,7% de las mujeres afirma no disponer de ingresos suficientes para llevar una vida digna, frente al 26,6% de los hombres. Esta situación también repercute en otros aspectos del bienestar. Las mujeres declaran tener menos tiempo para el ocio o para compartir con familiares y amistades, presentan menores niveles de autonomía económica y también peores indicadores de salud mental: el 62,4% afirma tener buena salud mental, frente al 68,8% de los hombres.

Además, la insatisfacción laboral ha aumentado con mayor intensidad entre las mujeres. Desde 2023, el porcentaje de mujeres que se declara poco o nada satisfecha con su empleo ha pasado del 25,2% al 33,3%, mientras que en los hombres ha subido del 22,7% al 26,8%. Las mujeres también declaran con mayor frecuencia tener que reducir gastos básicos y no básicos para afrontar la situación económica del hogar. Según los datos recogidos por Oxfam Intermón, las brechas en estas renuncias —que incluyen alimentación, ropa, ocio, vacaciones o capacidad de ahorro para imprevistos— oscilan entre 7,5 y 13 puntos porcentuales respecto a los hombres.

 

Ante este escenario, Oxfam Intermón plantea la necesidad de impulsar respuestas integrales que combinen medidas laborales y políticas públicas de cuidados. Entre las prioridades señaladas por la organización destacan mejorar la calidad del empleo, avanzar en la igualdad salarial y promover la corresponsabilidad en los cuidados, con el objetivo de reducir las brechas laborales y facilitar la conciliación.

Asimismo, propone reforzar los sistemas públicos de cuidados, mediante servicios de calidad para la infancia, las personas mayores y quienes se encuentran en situación de dependencia, así como reconocer derechos y protección para las personas cuidadoras y avanzar en la equiparación de derechos laborales y de seguridad social para las trabajadoras del hogar y del sector de cuidados.

“Como sociedad, tenemos que entender que los cuidados no pueden seguir dependiendo del esfuerzo desproporcionado de una parte”, concluye Julia García. “Hay que construir un sistema que permita pasar del sacrificio individual al derecho colectivo”.

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