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La transición energética no solo es una exigencia climática, sino también una oportunidad laboral. España podría generar casi medio millón de puestos de trabajo vinculados a la descarbonización si aprovecha el impulso europeo hacia la neutralidad climática.
España puede crear 449.000 empleos verdes si acelera la transición

España cuenta con un amplio recorrido para reforzar su papel en la economía verde europea. Mientras la Unión Europea avanza con el objetivo de convertirse en el primer continente climáticamente neutro, nuestro país dispone de un margen de crecimiento de más de tres puntos respecto a la media comunitaria en sectores estratégicos para la transición ecológica.

Según recoge el informe Transformación energética sostenible y empleo, elaborado por Randstad Research, en la actualidad el 27,3% de las personas trabajadoras en la UE está empleada en actividades clave para la transición medioambiental —industria, transporte y almacenamiento, construcción o energías renovables—. En España, ese porcentaje se sitúa en el 24%, lo que supone una brecha de 3,3 puntos porcentuales respecto al promedio europeo.

Un potencial de 449.000 nuevos empleos verdes

El estudio estima que España podría crear hasta 449.000 empleos vinculados a la transición energética de aquí a 2040. Esta cifra se sustenta en tres grandes vectores de transformación:

  • La expansión de las energías renovables, que podría generar 150.000 nuevos puestos de trabajo.
  • El desarrollo industrial del hidrógeno, con una proyección de 181.000 empleos a futuro.
  • El impacto económico del ahorro energético, que permitiría crear hasta 118.000 empleos indirectos anuales.

El avance hacia la neutralidad climática exige, no obstante, algo más que inversión tecnológica. Tal y como señala el informe de Randstad Research, el éxito de la descarbonización en sectores esenciales como la industria o el transporte dependerá en gran medida de la capacidad para formar y reciclar talento. Esto implica tanto la actualización de competencias (upskilling) como la reconversión profesional (reskilling) de miles de trabajadores.

Sectores estratégicos: transporte, industria y construcción

El transporte, responsable del 31% del consumo energético en Europa, será uno de los ámbitos más transformados. La electrificación del parque móvil y el impulso a alternativas como los biocombustibles, los combustibles sintéticos o el hidrógeno verde se perfilan como ejes centrales de esta transformación.

La industria también afronta un cambio profundo, especialmente en sectores intensivos en emisiones como el acero, el cemento o la química. La captura de carbono y el uso de electricidad renovable serán herramientas clave para reducir su huella climática.

Por su parte, la construcción jugará un papel determinante. La rehabilitación energética de edificios y la instalación de bombas de calor en los hogares resultan imprescindibles para mejorar la eficiencia del parque inmobiliario. El informe destaca que el 75% de los edificios europeos necesitará adaptaciones, y que por cada millón de euros invertido en rehabilitación se generan entre 12 y 18 empleos directos e indirectos en el ámbito local.

Nuevos perfiles profesionales para una economía descarbonizada

El despliegue renovable demandará perfiles técnicos especializados. España, con su elevado potencial solar y eólico, podría ver cómo solo este ámbito genera 150.000 empleos, de los cuales 35.000 corresponderían al sector eólico.

Además de ingenieros en energías renovables o especialistas en mitigación del cambio climático, ganarán peso figuras como coordinadores de proyectos solares, consultores en transformación digital o responsables de sostenibilidad. También surgirán oportunidades para instaladores de sistemas fotovoltaicos y bombas de calor, así como perfiles comerciales y técnicos adaptados a un sistema energético cada vez más complejo.

Entre las competencias más valoradas figuran las habilidades digitales avanzadas —análisis de datos, inteligencia artificial o robótica—, junto al pensamiento crítico, la capacidad de resolución de problemas y la inteligencia emocional.

El desafío del talento en un contexto de envejecimiento

Sin embargo, el despliegue de esta transformación se enfrenta a un obstáculo estructural: el envejecimiento de la población. El informe advierte de que la reducción de personas en edad de trabajar dificulta el relevo generacional en puestos técnicos clave.

Francisco Serrano, responsable de green energies de Randstad Professional, subraya que “la tecnología ya está disponible, pero el verdadero desafío es el factor humano. Sin una estrategia clara de capacitación y reciclaje profesional que acompañe a la inversión tecnológica, corremos el riesgo de frenar la descarbonización por falta de manos expertas”.

La formación y la atracción de talento joven se perfilan, por tanto, como prioridades estratégicas para evitar que la transición energética se vea ralentizada.

Menos dependencia exterior, más recursos para la economía

La transformación energética también abre la puerta a un importante ahorro económico. En 2024, Europa destinó 375.900 millones de euros a la importación de carbón, petróleo y gas natural. Reducir esta dependencia permitiría reinvertir esos recursos en otras áreas estratégicas.

De cara a 2030, se estima que la UE podría ahorrar hasta 130.000 millones de euros anuales en la factura de combustibles fósiles. En el caso español, la sustitución de energías importadas por renovables locales podría traducirse en hasta 118.000 empleos indirectos anuales.

Una sociedad que ya está cambiando

El informe también refleja una transformación cultural en marcha. La eficiencia energética y la sostenibilidad se han incorporado a la vida cotidiana de muchos hogares, que han apostado por instalar paneles solares o mejorar el aislamiento térmico.

En el ámbito del consumo, el 60% de la ciudadanía europea afirma estar dispuesta a pagar más por productos reparables y sostenibles. En las empresas, el teletrabajo se consolida como herramienta para reducir desplazamientos y emisiones: el 22,6% de las personas ocupadas en la UE ya trabaja en remoto, mientras que en España la cifra ronda el 15%.

En definitiva, la transición energética no es solo una hoja de ruta climática, sino también una estrategia de competitividad y empleo. La cuestión, como apunta el estudio de Randstad Research, no es si habrá transformación, sino si España sabrá aprovecharla a tiempo para cerrar la brecha y liderar el cambio.

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