
Pese a inviernos puntualmente más fríos y con más nevadas, la tendencia de fondo es clara: la cubierta nival europea sigue disminuyendo. Al mismo tiempo, fenómenos como la actividad volcánica en Islandia o el hundimiento del terreno en zonas urbanas revelan que Europa está, literalmente, en movimiento. Estas son algunas de las conclusiones que recogen las dos primeras historias instantáneas (snapshots) presentadas por la Agencia Europea de Medio Ambiente, que ponen en valor el uso de datos e imágenes del programa Copernicus.
Según informa la propia Agencia, estas piezas divulgativas utilizan datos casi en tiempo real del programa europeo de observación de la Tierra para mostrar cambios recientes, tendencias y patrones en los paisajes europeos, a partir de la información disponible en el Copernicus Land Monitoring Service. Está previsto que en los próximos meses se publiquen nuevas historias centradas, entre otros temas, en la evolución de la superficie forestal del continente.
Las variaciones en la cobertura de nieve son uno de los indicadores más visibles del cambio climático en Europa. En muchas regiones del sur y de media montaña —como los Alpes o los Pirineos— las temporadas de nieve son cada vez más cortas y los espesores se reducen. En contraste, algunas zonas del norte, especialmente en Escandinavia, han registrado en los últimos años incrementos inesperados de las precipitaciones en forma de nieve.
Estos contrastes regionales reflejan la complejidad de las nuevas dinámicas climáticas: lo que sí parece consolidarse es una mayor variabilidad interanual y la pérdida de patrones estables en el comportamiento de la nieve.
El segundo snapshot pone el foco en el movimiento del terreno, un fenómeno cada vez más preocupante en distintas partes de Europa. En Islandia, la reactivación volcánica en la península de Reykjanes Peninsula, tras unos 800 años de inactividad, ha provocado cambios drásticos en el paisaje y plantea retos importantes para la población y las infraestructuras. Este proceso está vinculado a la dinámica tectónica de la Mid-Atlantic Ridge.
En otras regiones europeas, especialmente en áreas costeras, el problema se agrava por la combinación de la subida del nivel del mar y el hundimiento del suelo. Aunque algunos de estos desplazamientos son naturales —como el rebote glacial o la actividad volcánica—, otros están claramente relacionados con la acción humana. La sobreexplotación de acuíferos, la minería o el desarrollo urbano aceleran la subsidencia del terreno, con consecuencias potencialmente graves.
Estas historias visuales son solo un ejemplo del potencial de los más de 200 conjuntos de datos de uso libre que ofrece la Agencia Europea de Medio Ambiente a través de Copernicus. Periodistas, personal investigador y profesionales pueden acceder gratuitamente a esta información para contextualizar noticias, aportar evidencias y visualizar cómo evolucionan bosques, ciudades, tierras agrícolas y espacios naturales.
Los datos permiten identificar tendencias asociadas al cambio climático, la deforestación, la urbanización o la degradación del suelo, reforzando el papel de la información pública y accesible en la comprensión de la crisis ambiental que atraviesa Europa.