
La inteligencia artificial (IA) gana terreno en el mundo del trabajo, la formación y los procesos productivos, pero su penetración real entre la juventud española aún es limitada. Casi el 47% de las personas jóvenes de entre 15 y 29 años reconoce no haber utilizado nunca herramientas de IA, una cifra que contrasta con el protagonismo creciente de estas tecnologías en el empleo y en la transformación digital de la economía.
Así lo refleja el informe Inserción laboral juvenil: aspiraciones, preocupaciones y desafíos, elaborado por Fundación Pfizer y Fad Juventud, que analiza cómo la población joven se relaciona con la tecnología y qué expectativas tiene sobre su impacto en el trabajo, según informa la propia investigación.
Entre quienes sí han interactuado con la inteligencia artificial, el uso más habitual sigue siendo recreativo. Un 38,7% emplea estas herramientas para actividades de ocio, como videojuegos, generación de imágenes o chatbots. El ámbito educativo aparece en segundo lugar: el 33,8% utiliza la IA para estudiar, mientras que solo el 26,8% la ha incorporado a tareas laborales.
La integración en la vida cotidiana es todavía residual. Apenas un 11,7% de las personas jóvenes recurre a la IA para organizar su día a día, planificar tareas o recibir recomendaciones personalizadas, lo que apunta a un uso todavía incipiente y poco transversal de estas tecnologías.
Las percepciones sobre el efecto de la inteligencia artificial en el empleo están lejos de ser unánimes. Un 28,6% confía en que las personas seguirán siendo irremplazables, especialmente en tareas creativas o emocionales. Sin embargo, prácticamente el mismo porcentaje (28,5%) advierte de que quienes no se adapten a estas tecnologías corren el riesgo de quedar rezagados en el mercado laboral.
Otras visiones intermedias subrayan tanto oportunidades como riesgos: el 25,8% considera que la IA facilitará muchas tareas profesionales, mientras que un 24,9% anticipa un impacto relevante en sectores como la salud, el transporte, la atención al cliente o la industria manufacturera.
El estudio pone el foco en las diferencias existentes dentro del propio colectivo juvenil, que dibujan un escenario desigual en el acceso y aprovechamiento de la inteligencia artificial.
Las conclusiones del informe apuntan a un desafío de fondo: si la inteligencia artificial se consolida como una competencia transversal en el mercado laboral, las actuales desigualdades de acceso y uso podrían traducirse en nuevas formas de exclusión. Reducir estas brechas y fomentar un uso crítico y formativo de la IA entre la juventud aparece, así, como una tarea clave para garantizar una transición digital más justa y con oportunidades reales para todas las personas jóvenes.