
Según informa BBVA, su equipo Sustainability & Low Carbon Advisory, creado en 2021, acompaña a las empresas en el diseño y ejecución de estrategias para reducir emisiones y transformar sus modelos de negocio hacia la sostenibilidad. El área, dirigida por Isidoro del Álamo, combina el conocimiento financiero con un enfoque técnico y sectorial que abarca desde la manufactura hasta el transporte, la agricultura o los servicios.
Del Álamo destaca que el papel del banco va mucho más allá del acceso a capital. “Ayudamos a estructurar operaciones complejas, identificar oportunidades de negocio y tomar decisiones estratégicas”, explica. El equipo integra las capacidades de producto del banco —equity, deuda y financiación— con servicios poco habituales en la banca tradicional, como la asesoría en alianzas estratégicas, acuerdos comerciales, diseño de estructuras fuera de balance o apoyo en aspectos regulatorios.
Este enfoque diferencial es posible gracias a un equipo multidisciplinar con experiencia en consultoría estratégica, fondos de inversión, banca corporativa y finanzas sostenibles. Actualmente, la unidad opera desde Madrid, Londres, París, México y Estados Unidos.
El equipo trabaja en áreas clave para la transición energética: hidrógeno y sus derivados, biometano, captura y almacenamiento de carbono (CCUS), almacenamiento con baterías (BESS), geotermia, economía circular —con foco en plásticos y reciclaje— y capital natural, incluyendo biodiversidad y gestión del agua.
En los últimos años, BBVA ha participado en proyectos pioneros de hidrógeno verde, energías renovables y biometano. Entre ellos, la financiación de los primeros proyectos de captura de carbono en Reino Unido o la estructuración de la primera financiación de biometano en Italia junto a Suma Capital, lo que refuerza su papel como socio de referencia en el ámbito internacional. La ambición del banco también se refleja en sus propios objetivos. Tras alcanzar un año antes de lo previsto la meta de canalizar 300.000 millones de euros en negocio sostenible (2018-2025), la entidad se ha fijado un nuevo reto: movilizar 700.000 millones de euros entre 2025 y 2029.
El contexto es favorable. La Agencia Internacional de la Energía advierte que será necesario triplicar la capacidad renovable mundial en esta década para cumplir con los compromisos del Acuerdo de París. España, con su potencial natural y empresarial, puede desempeñar un papel central en este proceso.
Para Del Álamo, la transición energética no solo es un imperativo ambiental, sino también “una enorme oportunidad de transformación industrial, desarrollo económico y generación de empleo”. Casos recientes en Europa confirman que la transición es global y que BBVA cuenta con la especialización necesaria para liderar el camino. Con iniciativas como estas, el banco se posiciona como socio estratégico para las empresas que apuestan por un futuro bajo en carbono, recordando que la energía del mañana empieza a construirse hoy.