
Uno de los mayores logros de la cumbre fue la aprobación del Compromiso de Sevilla, respaldado por 192 de los 193 Estados miembros de la ONU. Este documento no vinculante, pero sí altamente orientador, establece tres prioridades:
“Esta conferencia no es caridad. Es justicia. Es invertir en el futuro que queremos construir juntos”, declaró el secretario general de la ONU. Para garantizar la aplicación del Compromiso, se presentó la Plataforma de Acción de Sevilla, que incluirá indicadores de seguimiento, recursos asignados y cronogramas. El objetivo es claro: pasar del compromiso a la acción medible.
Reforma tributaria global: propuesta hispano-brasileña
Otro hito destacado fue la propuesta conjunta de España y Brasil para avanzar hacia una fiscalidad internacional más equitativa. La iniciativa pretende gravar de forma más justa a los grandes patrimonios y mejorar la cooperación entre países para combatir la evasión fiscal. Esta medida responde a datos tan elocuentes como que el 1 % más rico del mundo concentra más riqueza que el 95 % restante.
España no solo acogió la conferencia, sino que reforzó su rol como actor clave del multilateralismo. El presidente del Gobierno anunció un incremento progresivo de la Ayuda Oficial al Desarrollo hasta alcanzar el 0,7 % del PIB en 2030, y la creación de la Casa de las Naciones Unidas en Madrid, abierta a agencias internacionales que busquen establecer o relocalizar sus oficinas.
Junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS), España presentó la Iniciativa de Acción para la Salud Global, que apuesta por sistemas sanitarios públicos robustos y equitativos como base de la cooperación internacional. También se anunció la creación de un Centro de Canjes de Deuda por Desarrollo, impulsado por España y el Banco Mundial. Esta nueva plataforma facilitará acuerdos para transformar deuda externa en inversiones dirigidas al cumplimiento de los ODS, liberando recursos y fomentando una transición justa.
El papel crucial del sector privado
Durante el International Business Forum, celebrado en el marco de la FFD4, se subrayó que sin la implicación empresarial no será posible cerrar la brecha de financiación sostenible. Se propusieron soluciones como:
“Si redirigimos tan solo el 1 % del capital privado mundial hacia la sostenibilidad, podríamos cambiar el rumbo del desarrollo”, destacó Safak Muderrisgil, de GSG Impact. La Cuarta Conferencia sobre la Financiación para el Desarrollo ha consolidado a Sevilla como epicentro de un renovado impulso internacional hacia una economía global más solidaria y sostenible. Ahora, el gran reto será traducir estos compromisos en resultados tangibles, con la cooperación entre gobiernos, empresas y sociedad civil como pilar fundamental.