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En el marco de la 78ª Asamblea Mundial de la Salud que se celebra esta semana en Ginebra, la organización humanitaria World Vision lanza un mensaje contundente: si los gobiernos no actúan con urgencia para reforzar los sistemas comunitarios de salud y nutrición, millones de niños y niñas quedarán atrapados en un ciclo de hambre, enfermedad y violencia.
La inacción de los gobiernos frente a la desnutrición infantil podría costar una generación entera

El mundo se enfrenta a una encrucijada: proteger la salud infantil o perder a una generación entera. Este es el mensaje que World Vision, una de las principales organizaciones de ayuda humanitaria a nivel internacional, lleva a la 78ª Asamblea Mundial de la Salud, que se celebra del 19 al 27 de mayo en Ginebra.

“Este es un momento decisivo”, advierte Dan Irvine, director global de Salud y Nutrición de World Vision. Según informa la entidad, la falta de inversiones en sistemas de salud sólidos, accesibles y liderados por las comunidades podría condenar a millones de menores que viven en contextos frágiles y marcados por conflictos, a una vida de exclusión, malnutrición y enfermedades evitables.

La organización, con décadas de experiencia en la articulación de redes comunitarias y liderazgos locales, ha identificado tres resoluciones claves que serán debatidas en esta edición de la Asamblea y que podrían marcar un antes y un después en la protección de la infancia:

  • Ampliar los Objetivos Mundiales de Nutrición hasta el año 2030.
  • Limitar la publicidad digital de sustitutos de la leche materna, una práctica que amenaza la lactancia y la salud infantil.
  • Reforzar la plantilla de profesionales sanitarios a nivel mundial, con especial énfasis en los trabajadores comunitarios, esenciales para alcanzar a las poblaciones más vulnerables.

“No hablamos de propuestas teóricas, sino de decisiones que pueden salvar vidas. Cada día, nuestros equipos son testigos de cómo los sistemas debilitados no logran frenar el hambre, las enfermedades ni la violencia que sufren los más pequeños”, añade Irvine.

En esta Asamblea, World Vision no solo participa como observadora. Estará presente en actos paralelos junto a entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Gobierno de Irlanda y el Movimiento SUN (Scaling Up Nutrition), donde se abordarán cuestiones tan urgentes como la financiación en contextos frágiles, la prevención del desperdicio sanitario o la mejora de las intervenciones nutricionales multisectoriales.

Además, la ONG aprovechará la cita para mantener encuentros estratégicos con actores clave como la alianza GAVI, el Fondo Mundial y responsables técnicos de la OMS. También intervendrá en cinco puntos clave del orden del día, reforzando su papel como voz activa de la sociedad civil.

Para World Vision, el enfoque debe ser integral y sostenible: combinar salud, nutrición y protección infantil desde una lógica comunitaria, construida sobre la confianza local y la articulación territorial. “Los gobiernos deben decidir si invierten en soluciones reales o si seguirán mirando hacia otro lado mientras las crisis —incluida la climática— se agravan”, concluye Irvine.

La infancia más vulnerable no puede esperar más. La Asamblea Mundial de la Salud se convierte esta semana en una oportunidad crucial para evitar que millones de vidas queden marcadas por la desnutrición crónica y la falta de acceso a derechos básicos.

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