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La primavera de 2024, caracterizada por temperaturas inusualmente altas en todo el país, se posicionó como la octava más calurosa del siglo XXI y la décima desde 1961. Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), adscrita al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), se prevé que el verano traiga temperaturas significativamente superiores a la media habitual.
Una primavera inusualmente cálida anticipa un verano de temperaturas extremas en España

El verano será muy probablemente más cálido de lo normal en toda España, con lluvias que podrían ser más escasas de lo habitual. Este patrón climático es una clara manifestación del cambio climático, cuyas consecuencias se están haciendo cada vez más evidentes en nuestro país. Algunos de los efectos más palpables del cambio climático son: 

  1. Temperaturas en Aumento: Las temperaturas medias han ido incrementándose de manera constante en las últimas décadas. La primavera de 2024 es un ejemplo de este fenómeno, siendo la octava más calurosa del siglo XXI y la décima desde 1961. Los veranos más calurosos se están convirtiendo en la norma, con olas de calor más frecuentes e intensas.
  2. Reducción de las Precipitaciones: Las lluvias en verano están siendo cada vez más escasas y erráticas. La disminución de las precipitaciones afecta la disponibilidad de agua, perjudicando la agricultura y aumentando el riesgo de incendios forestales.
  3. Ecosistemas en Riesgo: El cambio climático afecta a los ecosistemas naturales, alterando los hábitats de muchas especies. Las altas temperaturas y la falta de agua ponen en peligro la flora y fauna locales, que deben adaptarse o enfrentarse a la extinción.
  4. Impacto en la Salud Humana: El calor extremo puede tener graves consecuencias para la salud, especialmente entre las poblaciones vulnerables como ancianos y niños. Los golpes de calor, la deshidratación y el agravamiento de enfermedades crónicas son algunos de los riesgos asociados.
  5. Consecuencias Económicas: La agricultura y el turismo, dos pilares de la economía española, se ven directamente afectados. Las cosechas pueden sufrir pérdidas significativas debido a las condiciones climáticas adversas, y el turismo puede reducirse por las olas de calor y el riesgo de incendios.

En este escenario, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha publicado recientemente su balance climático correspondiente a la primavera. La estación fue cálida en el conjunto de España y las precipitaciones estuvieron en torno a los valores normales, aunque con desigualdades geográficas.

Los expertos afirman que la primavera de 2024 (período comprendido entre el 1 de marzo y el 31 de mayo) fue cálida en el conjunto del país, con una temperatura media de 13,1 ºC, lo que supone 0,7 ºC más que el promedio del período de referencia 1991-2020. Se trató de la octava primavera más cálida del siglo actual y de la décima desde el inicio de la serie en 1961. Ocho de las diez primaveras más cálidas se han registrado desde 2006.

La primavera tuvo un carácter muy cálido en la mayor parte de las regiones mediterráneas, y entre cálido y normal en el resto de la España peninsular, aunque fue fría en algunos puntos del interior de Galicia y del noroeste de Castilla y León. En Baleares fue muy cálida, mientras que en Canarias tuvo un carácter muy cálido o extremadamente cálido.

Marzo fue un mes cálido, abril muy cálido y mayo fue normal. Los episodios de temperaturas superiores a las normales fueron frecuentes, llegando a superar los 39 ºC a finales de mayo en algunas estaciones de la red principal, con récords absolutos de temperatura para la primavera en lugares como Tenerife Sur o Tortosa. También hubo varios episodios fríos destacados, como el de comienzos de marzo, con heladas importantes. En capitales de provincia como Burgos o Soria se llegó a -4 ºC.

En función de los datos obtenidos desde comienzos de año, se espera que el trimestre conformado por los meses de julio, agosto y septiembre, coincidente aproximadamente con el verano astronómico que comienza el 20 de junio a las 22:51, sea muy probablemente más cálido de lo normal en toda España. En la mayor parte de la Península y en Baleares podría situarse entre el 20 % de los veranos más cálidos registrados. En cuanto a las precipitaciones, el trimestre podría ser más seco de lo habitual, especialmente en el norte de la Península y zonas del interior, aunque en el caso de las precipitaciones hay que tomar el pronóstico con cautela. Las autoridades meteorológicas y ambientales instan a la población y a los sectores económicos a prepararse para estas condiciones extremas, subrayando la necesidad de medidas urgentes para mitigar y adaptarse a los efectos del cambio climático.

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