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El Laboratorio de Ideas sobre Transición Justa de UN Global Compact ha enumerado 10 tips o recomendaciones para empresas para acelerar la transición justa a través de la energía renovable renovables y así acercarnos a los objetivos propuestos por la Agenda 2030 de Naciones Unidas.
Decálogo para acelerar la transición justa en empresas

La transición energética en las empresas es un proceso mediante el cual las organizaciones adoptan fuentes de energía más limpias y sostenibles, reducen su dependencia de los combustibles fósiles y promueven prácticas empresariales que sean respetuosas con el medio ambiente.

Sin dudas, el modelo económico actual requiere de cambios profundos si queremos lograr las metas de la Agenda 2030 y conseguir un mundo más justo y sostenible. Desde el Pacto Mundial de la ONU afirman que las metas no se pueden alcanzar si no se acelera el proceso. Para esto, el modelo económico debe evolucionar a uno adaptado a la actual situación, marcada por las urgencias del cambio climático. Y tiene que hacerlo de la forma más ecológica y sostenible, como se establece en las publicaciones de Transición Justa sobre empresas, financiación y sociedad.   En esta misma línea, el Laboratorio de Ideas sobre Transición Justa de UN Global Compact ha enumerado 10 tips o recomendaciones para empresas para acelerar la transición justa a través de la energía renovable:

1. Preparar un plan para una transición justa: En primer lugar, las empresas deben planificar su estrategia basándose en las Directrices de Transición Justa de la OIT. Cada vez son más las compañías que adoptan compromisos de cero emisiones netas.  

2. Anunciar públicamente objetivos ambiciosos e informar sobre los avances logrados: Para lograr una transición justa, se necesitan establecer objetivos sociales y medioambientales ambiciosos a lo largo de toda la cadena de valor y comunicarlos de manera pública por la dirección de la empresa y con el pleno compromiso de todos los agentes involucrados.

3.Ser inclusivo y transparente: La transición justa se asienta sobre el diálogo social. Esta relación entre empresas y personal o entre las compañías y las comunidades que se ven afectadas resulta fundamental. Las evaluaciones de impacto ambiental que integren las consideraciones sociales deben analizar los posibles impactos negativos e incluir un plan para evitarlos, mitigarlos o compensarlos. La transparencia ejerce un papel fundamental ya que una comunicación clara puede ayudar a superar los temores de las comunidades y evitar retrasos y costes.

4. Respetar los derechos humanos: Cuando hablamos de derechos laborales también estamos hablando de DD.HH. Las empresas deben respetarlos y aplicar la debida diligencia para evitar vulnerarlos. El diálogo social se torna clave para conocer las necesidades e inquietudes de las partes interesadas y abordar sus problemáticas de manera constructiva.

5. Buscar de forma proactiva la diversidad en la población activa:Garantizar una mayor diversidad en la plantilla en cuanto a género, edad y minorías étnicas no solo resulta beneficioso para la sociedad, sino que, además, conduce a una mejor toma de decisiones y mejora la cultura empresarial. Una de las soluciones para fomentar la diversidad en las plantillas pasa por la formación. Las compañías tienen la responsabilidad de invertir en sistemas locales de aprendizaje que aborden las competencias necesarias para las nuevas áreas de inversión.

6. Invertir en las comunidades locales: En la transición de una energía basada en combustibles fósiles a una más sostenible de renovables, se observan algunos desajustes que se pueden ir subsanando a lo largo del tiempo. Es posible que se vayan perdiendo los puestos de trabajo asociados a los combustibles fósiles y no siempre se sustituirán por otros empleos en la misma región. En este sentido, las empresas pueden dar soluciones como ofrecer la jubilación anticipada y protección social a los trabajadores.

7. Respetar los ecosistemas locales: Los medios de subsistencia de muchas comunidades rurales y costeras dependen de un ecosistema saludable. Para ello, las empresas de energías renovables deben tener en cuenta a toda la cadena de valor y evitar la pérdida de biodiversidad, así como la degradación de los bosques y otros ecosistemas.

8. Abogar por una transición justa: A través de sus recursos y contactos con gobiernos y con asociaciones empresariales, las compañías pueden interceder para que se fortalezcan las políticas climáticas y energéticas y conseguir acelerar las estrategias.  

9. Cambiar la narrativa dominante para mostrar las oportunidades de una acción climática centrada en las personas: Los líderes empresariales pueden contrarrestar el argumento que sugiere que un futuro en el que se utilicen energías renovables es más caro, poco fiable o difícil de lograr. Las energías renovables producidas de manera responsable comienzan a tener una alta demanda y los intermediarios ya se están comprometiendo en el abastecimiento de estas energías. Además, numerosos países ya regulan la transición justa con leyes y políticas.     

10. Lecciones para otros sectores a partir de la experiencia en el sector de las energías renovables: Los aprendizajes en las empresas de energía verde son igualmente aplicables a otros sectores como el del automóvil, la agricultura, las industrias marítimas y la manufactura, entre otros. Las transiciones de mayor éxito se basan en el diálogo social, consultando a las partes interesadas.

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