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Un informe recientemente publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) sobre las evaluaciones de la calidad del aire advierte que hay que hacer más para proteger la salud de niños, niñas y adolescentes de los efectos negativos de la contaminación atmosférica. Los expertos afirman que la contaminación atmosférica causa más de 1.200 muertes prematuras al año entre los menores de 18 años en Europa y aumenta considerablemente el riesgo de contraer enfermedades en etapas posteriores de la vida.
Los niveles de contaminación atmosférica en Europa ponen en riesgo la salud de las y los niños

A pesar de las mejoras registradas en los últimos años, los niveles de los principales contaminantes atmosféricos en muchos países europeos siguen estando muy por encima de las directrices sanitarias de la Organización Mundial de la Salud, especialmente en Europa Central y Oriental y en Italia. Así lo expone un informe recientemente publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). Según la investigación, aunque las emisiones de los principales contaminantes atmosféricos han disminuido en las últimas décadas, los niveles de contaminación atmosférica en Europa siguen sin ser seguros. Los niños y adolescentes son especialmente vulnerables a la contaminación atmosférica porque sus cuerpos, órganos y sistemas inmunitarios aún se están desarrollando.

Algunos de los efectos más comunes que puede tener la contaminación en los niños son:

  1. Problemas respiratorios: La contaminación del aire puede provocar problemas respiratorios como el asma, la bronquitis y otras enfermedades pulmonares. Los niños que viven en zonas con alta contaminación del aire tienen más probabilidades de desarrollar estas enfermedades.
  2. Mayor susceptibilidad a infecciones: La contaminación del aire también puede debilitar el sistema inmunológico de los niños, lo que los hace más susceptibles a infecciones respiratorias y otros problemas de salud.
  3. Problemas de desarrollo: La exposición a la contaminación del aire durante la infancia puede afectar el desarrollo cognitivo y físico de los niños. Por ejemplo, algunos estudios sugieren que la exposición a la contaminación del aire puede estar asociada con un menor coeficiente intelectual en los niños.
  4. Problemas cardiovasculares: La contaminación del aire también puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares en los niños. Se ha demostrado que los niños expuestos a la contaminación del aire tienen mayores niveles de inflamación en el cuerpo, lo que puede aumentar el riesgo de enfermedades del corazón.

La función pulmonar y el desarrollo pulmonar de los niños se ven afectados por la contaminación atmosférica, especialmente por el ozono y el dióxido de nitrógeno (NO2) a corto plazo, y por las partículas finas (PM2,5) a largo plazo. La exposición materna a la contaminación atmosférica durante el embarazo está relacionada con el bajo peso al nacer y el riesgo de parto prematuro. Después del nacimiento, la contaminación atmosférica aumenta el riesgo de varios problemas de salud, como asma, reducción de la función pulmonar, infecciones respiratorias y alergias. También puede agravar afecciones crónicas como el asma, que afecta al 9% de los niños y adolescentes en Europa, además de aumentar el riesgo de padecer algunas enfermedades crónicas más adelante en la edad adulta.

Los especialistas a cargo de la investigación afirman que, en 2021, más del 90% de la población urbana de la UE estaba expuesta a niveles nocivos de dióxido de nitrógeno, ozono y partículas finas (PM2,5). Las PM2,5 son uno de los contaminantes más nocivos para la salud humana, siendo la exposición a las PM2,5 una de las principales causas de accidentes cerebrovasculares, cáncer y enfermedades respiratorias. En 2021, el 97% de la población urbana estaba expuesta a concentraciones de PM2,5 superiores a la directriz anual de la OMS de 5 µg (microgramos) /m3. Según los datos preliminares de 2022, Europa central y oriental e Italia registraron las concentraciones más elevadas tanto de PM2,5 debido principalmente a la quema de combustibles sólidos como el carbón para la calefacción doméstica y su uso en la industria.

En este escenario, los responsables políticos deben actuar de inmediato. Es por ello, que en el marco del Plan de Acción para la Contaminación Cero del Pacto Verde Europeo, la Comisión Europea fijó el objetivo para 2030 de reducir el número de muertes prematuras causadas por las PM2,5 (un contaminante atmosférico clave) en al menos un 55% respecto a los niveles de 2005. Para ello, la Comisión Europea publicó en 2022 una propuesta de revisión de las directivas sobre calidad del aire ambiente, con el objetivo, entre otros, de ajustar más las normas de calidad del aire a las recomendaciones de la OMS.

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