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La Organización de las Naciones Unidas para las Migraciones reporta 441 muertes de migrantes en el Mediterráneo central en el primer trimestre de 2023, lo que lo convierte en el período más mortífero desde 2017. Los expertos denuncian que la falta de una respuesta efectiva por parte de los Estados y los obstáculos a las ONG y a las embarcaciones privadas agravan la situación.
En lo que va del año, más de 400 personas perdieron su vida en el Mediterráneo

Naciones Unidas ha publicado una serie de datos trágicos: el primer trimestre de 2023 ha sido el más mortífero para los migrantes en el mediterráneo desde 2017. Concretamente, el Proyecto Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) registró 441 muertes de personas que intentaron cruzar el Mediterráneo en busca de una vida mejor entre enero y marzo de 2023.

Lo más grave es que se presume que estas muertas sean muchas más de las registradas y comunicadas públicamente. Las muertes documentadas en los tres primeros meses del año son probablemente un recuento inferior al verdadero número de vidas perdidas. El Proyecto Migrantes Desaparecidos también está investigando varios informes de naufragios invisibles, casos en los que se da por desaparecidas embarcaciones de las que no hay constancia de supervivientes o restos materiales.

La creciente pérdida de vidas en la travesía marítima más peligrosa del mundo se produce en medio de retrasos en las respuestas de rescate dirigidas por el Estado y obstáculos a las operaciones de los buques de búsqueda de las ONG en la zona.

Fuentes oficiales denuncian que los retrasos en los rescates dirigidos por el Estado en la ruta del Mediterráneo central fueron un factor en al menos seis incidentes este año que causaron la muerte de al menos 127 personas. La ausencia total de respuesta a un séptimo caso se cobró la vida de al menos 73 migrantes.Recientemente, los esfuerzos de operación y rescate dirigidos por ONG han disminuido notablemente. El 25 de marzo, los guardacostas libios dispararon al aire cuando el barco de rescate de la ONG Ocean Viking respondía a un aviso de una embarcación de goma en apuros.Por otra parte, el domingo 26 de marzo, otro buque, el Louise Michel, fue detenido en Italia tras rescatar a 180 personas en el mar, haciéndose eco de un caso anterior en el que el barco Geo Barents fue detenido en febrero y posteriormente liberado.

Ante esta grave situación, António Vitorino, director general de la OIM, declaró que: "La persistente crisis humanitaria en el Mediterráneo central es intolerable. Con más de 20.000 muertes registradas en esta ruta desde 2014, me temo que estas muertes se han normalizado. Los Estados deben responder. Los retrasos y los obstáculos a las operaciones de rescate están costando vidas humanas".

El mundo entero se enfrenta a una gran cantidad de conflictos: económicos, sociales, políticos, climáticos, entre otros. En este escenario las migraciones son cada vez más frecuentes. Sin embargo, no todos los migrantes llegan a destino. Durante el fin de semana de Pascua, 3000 migrantes llegaron a Italia, con lo que el número total de llegadas en lo que va de año asciende a 31.192 personas. Una embarcación con unas 800 personas a bordo fue rescatada el martes 11 de abril a más de 200 kilómetros al sureste de Sicilia por la guardia costera italiana con la ayuda de un buque comercial. Al parecer, otra embarcación con unos 400 migrantes estuvo a la deriva entre Italia y Malta durante dos días antes de ser alcanzada por el mismo equipo. Aun así, no todos los migrantes de estos barcos han llegado a salvo y han desembarcado en Italia.

La preocupante situación en el Mediterráneo central refuerza la necesidad de operaciones efectivas coordinadas por los países. En un contexto por demás complejo, la agencia de la ONU explica que los esfuerzos del Estado para salvar vidas deben incluir el apoyo a las ONG y proporcionar asistencia, y poner fin a la criminalización, la obstrucción y la disuasión de los esfuerzos de aquellos que la proporcionan. Todos los buques marítimos, incluidos los comerciales, tienen la obligación legal de prestar socorro a las embarcaciones en peligro. La Organización también pide una mayor acción concertada para desmantelar las redes delictivas de contrabando y enjuiciar a los responsables de lucrarse con la desesperación de los migrantes y refugiados facilitando viajes peligrosos.

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