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Así lo muestra la nueva edición del Edelman Trust Barometer, elaborado por la firma independiente y global de comunicación más grande del mundo. Esta investigación representa la mayor encuesta global sobre la confianza en más de 28 países y advierte que, en nuestro país, sólo 4 de cada 10 españoles confían en que las instituciones hagan lo correcto, con una media del 44%, y un punto por debajo de la edición del año pasado. Además, se observa que el optimismo económico cae 10 puntos, situándose entre los más bajos de Europa. Además, el informe destaca que, en los últimos tres años, las empresas han experimentado un aumento de 15 puntos en ética, si bien la incertidumbre y la polarización hacen que se les exijan compromisos nuevos y más sólidos.
Persiste en España una crisis de confianza en las instituciones

El Barómetro Edelman de la Confianza es una encuesta anual realizada por la empresa de relaciones públicas Edelman para medir la confianza en diversas instituciones, como gobiernos, empresas, medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales (ONG). La encuesta se realiza desde 2001 y abarca más de 25 países, esta mide los niveles de confianza planteando a los encuestados una serie de preguntas sobre su nivel de confianza en diferentes instituciones y cómo perciben la capacidad de estas instituciones para abordar los problemas de la sociedad. Desde hace varios años, el Edelman Trust Barometer está considerado como uno de los estudios más completos sobre la confianza del público en las instituciones, y es utilizado por responsables políticos, empresarios y periodistas para comprender las actitudes del público hacia las distintas instituciones. Este estudio también se ha utilizado para seguir los cambios en la confianza a lo largo del tiempo y para identificar tendencias emergentes en la opinión pública.

Los resultados de este año desvelan que en España persiste la crisis de confianza en las instituciones. Los datos afirman que sólo 4 de cada 10 españoles confían en que las instituciones hagan lo correcto, con una media del 44%, y un punto por debajo de la edición del año pasado. Por institución, sólo las ONG consiguen posicionarse en un territorio que supera el aprobado (53%), pero no consigue alcanzar el nivel de confianza (a partir del 60%). Por su parte, tanto empresas (49%) como medios de comunicación (38%) se sitúan en el terreno de la desconfianza y además, ambas caen dos puntos con respecto al 2022. Por último, el Gobierno, aun siendo la institución en la que menos se confía (36%), suma dos puntos con respecto a la edición del año pasado.

Pero, ¿qué significa la confianza en las instituciones? esta se refiere a la medida en que las personas creen que las organizaciones y las entidades encargadas de tomar decisiones y liderar la sociedad son confiables y actúan en beneficio del bien común. Esta confianza es esencial para el funcionamiento efectivo de una sociedad democrática y justa, ya que permite que las personas se sientan seguras al depender de estas entidades para tomar decisiones y liderar. Cuando la confianza en las instituciones disminuye, puede haber un aumento en la desconfianza, la polarización y la falta de participación ciudadana, lo que puede tener un impacto negativo en la estabilidad y el bienestar social.

El informe revela, además, que el optimismo económico ha caído en España 10 puntos. Aunque sigue la tendencia global de caída -24 de los 28 países analizados han registrado mínimos históricos -, en nuestro país sólo el 26% cree que su familia estará mejor dentro de 5 años, posicionando al país entre los diez más pesimistas. Así, los temores más personales adquieren mayor peso, ya que perder el empleo (93%) o la inflación (84%) representan las mayores preocupaciones de la ciudadanía española por encima del cambio climático (82%) o la guerra nuclear (81%), entre otros.

Ante estos nuevos retos, se genera una gran expectativa sobre las empresas para que demuestren mayor compromiso social. El año pasado eran vistas cómo éticas y competentes, mientras que en esta edición bajan en competencia, pero aumentan su peso en la variable ética con un acumulado de 15 puntos de subida en los últimos tres años. Otro aspecto a destacar en esta edición es la confianza en el empleador que, si bien desciende cuatro puntos, más del 68% de los españoles le otorgan su confianza, demostrando una vez más que confiamos en los que están más cerca.

Un mundo cada vez más polarizado

Otra de las principales conclusiones del Trust Barometer de este año es que casi una cuarta parte de los países encuestados está severamente polarizada, estando España entre las seis primeras posiciones. Cuando las divisiones se arraigan, se produce la polarización y los encuestados creen que sus diferencias ya no se pueden superar. Y esto sólo genera aún más desconfianza. En España, el 76% de los encuestados afirma que la falta de civismo y respeto mutuo es la mayor que han visto nunca. Y es precisamente con esa falta de civismo cuando la ideología se convierte en identidad ya que, ante una situación de total desacuerdo con una persona, sólo el 26% le ayudaría si lo necesita, sólo el 21% estaría dispuesto a vivir en el mismo edificio y tan sólo 2 de cada 10 estarían dispuestos a tenerle como compañero de trabajo.

En palabras de Pelayo Alonso, Co General Manager de Edelman Spain y Head of Brand: “este escenario de polarización genera riesgos para las instituciones, pero sobre todo, crea nuevas oportunidades para abrir caminos de colaboración conjunta, impulsar la activación de medidas sociales así como la promoción de la verdad en un discurso constructivo y cívico”. “Vemos que los ciudadanos piden que empresas y gobiernos colaboren, de hecho, aseguran que habrá cuatro veces más posibilidades de éxito para obtener resultados que si lo hacen de forma independiente”.

Los expertos afirman que, para aumentar la confianza en las instituciones, es importante que estas entidades sean transparentes y responsables en su toma de decisiones, y que se comuniquen claramente con el público. También es vital que las instituciones trabajen para estar a la altura de las preocupaciones y necesidades de las personas y comunidades que representan, y que se esfuercen por actuar de manera justa e imparcial. La participación ciudadana en la toma de decisiones y el liderazgo también puede aumentar la confianza y ayudar a garantizar que se aborden los problemas y necesidades importantes de la sociedad.

En esta línea el informe concluye con una serie de recomendaciones para transitar esta era de polarización:

  1. Las empresas deben continuar liderando: Existe un mayor nivel de expectativas y responsabilidad sobre las empresas. Éstas deben informar el debate y aportar soluciones en materia de clima, diversidad e inclusión y formación profesional.
  2. Colaborar con el Gobierno: Los mejores resultados se obtienen de un trabajo colaborativo entre Gobierno y empresas. Éstas deben construir consenso y colaborar en políticas y normas para conseguir resultados que nos acerquen a una sociedad más justa, segura y próspera.
  3. Restaurar el optimismo económico: Esta perspectiva económica pesimista es causa y consecuencia de la polarización. Las empresas deben invertir en salarios justos, formación y comunidades locales para abordar la división de clases y el círculo vicioso de la polarización.
  4. Promover la verdad: Las empresas tienen un rol esencial en el ecosistema de la información. Deben ser una fuente fiable, promover un discurso cívico y trabajar en contra de las fuentes de información falsas, invirtiendo en corregir sus mensajes, reinversión y otras acciones.

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