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El pasado miércoles 19 de octubre se inauguró el primer Foro de la ciencia y la innovación del Foro alimentario mundial organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en el cual se puso de relieve el papel fundamental de la investigación en la transformación de nuestros sistemas agroalimentarios.

Los sistemas agroalimentarios actuales han dado muestra de la necesidad de re pensarlos. La emergencia climática exige nuevas formas de producción y consumo y, en este marco, la investigación tiene un papel central.  Esta ha sido una de las principales conclusiones que se desprendió del  Foro de la ciencia y la innovación del Foro alimentario mundial, organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Este estudiará los principales avances científicos y proporcionará una plataforma para analizar las oportunidades y riesgos relacionados, a fin de garantizar la seguridad alimentaria, nutricional y de los medios de vida para todas las personas.

QU Dongyu, Director General de la FAO, al inauguró el Foro y afirmó: “Estamos asistiendo a una revolución científica y tecnológica trepidante”. El experto citó los ejemplos del mejoramiento genético de los cultivos y el ganado, las innovaciones en los métodos de cría y las tecnologías de edición de genes, con gran potencial para que los cultivos desarrollen tolerancia al estrés y resistencia a plagas y enfermedades. También mencionó la teledetección y la información satelital, así como las alertas tempranas a gobiernos y agricultores para ayudarles a adaptarse mejor a amenazas y crisis.

Diversas investigaciones han mostrado que, en el último tiempo hemos experimentado un aumento del hambre en el mundo.La pandemia de coronavirus ha puesto de relieve las fragilidades de los sistemas agroalimentarios y las desigualdades en las sociedades, y ha incrementado aún más el hambre y la inseguridad alimentaria grave en el mundo. La FAO denuncia que hasta 828 millones de personas padecieron hambre en 2021, lo que supone un aumento de 150 millones desde el estallido de la pandemia.

Al respecto el Director General de la FAO expresó que debemos actuar de forma inmediata para invertir esta tendencia inaceptable. En este sentido, la ciencia y la innovación fundamentan la toma de decisiones basada en hechos comprobados para estas medidas.

El Marco estratégico de la FAO para 2022‑2031 concede un lugar central  la aspiración de no dejar a nadie atrás por medio de sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles. La tecnología y la innovación son dos de los cuatro aceleradores del Marco estratégico de la Organización, junto con los datos y los complementos (gobernanza, capital humano e instituciones).

Las y los expertos aseveran que utilizar la ciencia, la tecnología y la innovación es fundamental para aprovechar las nuevas oportunidades y lograr que en el mundo no haya pobreza, hambre ni malnutrición. Para reunir las iniciativas de la FAO en un marco coherente y facilitar el desarrollo de nuevas iniciativas, la FAO ha elaborado su primera Estrategia para la ciencia y la innovación. Para que la tecnología y la innovación contribuyan a reducir el hambre, la malnutrición y otras desigualdades en el mundo, la FAO considera que deben ser parte de un esfuerzo conjunto que incluya otra serie de intervenciones.

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