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La “S” de la tríada ESG ha cobrado mayor importancia en la agenda de sostenibilidad corporativa en el último tiempo. En este contexto y, sumado a los avances regulatorios en Europa, la acción empresarial en materia social se ha transformado cualitativamente. Con el objetivo de abordar este nuevo escenario, Forética ha organizado la primera edición del “Foro Empresarial DEI – Diversidad, Equidad e Inclusión”, en el que se presentó el informe “El factor social de la ESG. El papel de la taxonomía social de la UE en la estrategia de las empresas”, que analiza las iniciativas, acciones y compromisos más relevantes a nivel global vinculadas a la integración de los factores sociales desde el ángulo empresarial.

El impacto social empresarial está viviendo una era de gran impulso y avance. La “S” de la ESG es cada vez más relevante. La profundidad de los retos sociales vinculados a la actividad empresarial es mayor que nunca y las oportunidades también. En este nuevo escenario, colmado de desafíos, Forética ha organizado la primera edición del “Foro Empresarial DEI – Diversidad, Equidad e Inclusión”, en el que se ha presentado el informe “El factor social de la ESG. El papel de la taxonomía social de la UE en la estrategia de las empresas”, que analiza las iniciativas, acciones y compromisos más relevantes a nivel global vinculadas a la integración de los aspectos sociales desde el ángulo empresarial. Este foro de diálogo, conocimiento y tendencias se ha organizado en el marco del Clúster de Impacto Social.

Para comprender mejor la relevancia de las cuestiones sociales, es preciso analizar el contexto actual: el World Inequality Lab  afirma que la desigualdad decrece entre países, pero crece dentro de los países, generando mayores desequilibrios entre las personas que conforman una sociedad. Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que en el mundo hay en torno a 27,6 millones de personas en condición de trabajo forzoso y el 60% de la población activa del mundo participa de la economía informal, fuera de cualquier sistema de protección social. Por otro lado, en materia de igualdad, de continuar la tendencia actual la brecha de género tardará 132 años en cerrarse, según el WEF. En este contexto de desafíos urgentes, es preciso impulsar la acción de la comunidad empresarial en este ámbito.

En este escenario, marcado por múltiples desigualdades que se entrecruzan, La publicación explica que aspectos como, los derechos humanos, la prevención, salud y seguridad, el desarrollo y formación, la conciliación o incluso la acción social han configurado tradicionalmente los aspectos sociales dentro de las estrategias de sostenibilidad de las organizaciones. Estos elementos que han centrado la agenda social tienen una gran conexión directa con la actividad de la organización, y responden a retos inmediatos y cercanos a la organización. Sin embargo, los expertos de Forética advierten que esto está cambiando. Sobre estos elementos, están actuando distintas fuerzas que los aceleran, amplían y reenfocan, otorgando una mayor responsabilidad a las empresas frente a su impacto social y ampliando las fronteras de la S.

Según el informe, estas fuerzas pueden agruparse de la siguiente manera:

  • Reenfoque. Crisis social: contexto cambiante, guiado por la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que sitúa a la persona en el centro, en un escenario de evolución negativa de indicadores sociales vertebrales como la desigualdad o la salud.
  • Priorización. Acción directa: mecanismos legales o regulatorios que establecen la actuación obligatoria de las empresas en distintos elementos sociales.
  • Impulso. Acción indirecta: incentivos que fortalecen los mecanismos de retribución “acción-competitividad” para promover la actuación empresarial frente a determinados retos y oportunidades sociales.

Germán Granda, Director General de Forética dirá: “La ‘S’ social está en plena transformación y aceleración. Es fundamental articular un compromiso más decidido y estratégico del sector empresarial en ámbitos como la desigualdad, el trabajo decente, la cadena de valor o la responsabilidad con consumidores y usuarios. La taxonomía social va a servir de instrumento para canalizar estos elementos”.

De este modo, el informe destaca el importante rol que juega la medición de impacto social como una de las áreas de mayor importancia y más dificultad a la que se enfrentan las empresas a la hora de construir su estrategia social. Asimismo, enumera los aceleradores que permiten entender cuáles son las nuevas fronteras de la ‘S’: empleados, consumidores y usuarios, los inversores y financiadores, y el impulso legislativo e institucional:

  • Inversores: La importancia de la gestión de los aspectos S tanto en la gestión de riesgos (controversias) como en la creación de valor (diversidad, impacto positivo) Más Activos, Más Sostenibles.
  • Trabajadores: Más exigentes con los aspectos ESG. Los aspectos sociales como atracción y desarrollo de talento en un escenario de transformación del mercado de trabajo. Empleo verde y transición justa en el futuro del trabajo
  • Clientes y consumidores: Consumo consciente y cadena de valor que exige mayor control global de riesgos.
  • Comunidad: Con una mayor organización y demanda de vinculación empresarial en proyectos estratégicos para la comunidad.
  • Nueva normativa europea acerca de la debida diligencia: en aspectos vinculados a los derechos humanos pone enfoque no sólo en los impactos directos sino, de manera especial, en la cadena de suministro.

En esta línea, una de las últimas medidas de reporte aprobadas dentro de la propuesta de la Comisión Europea es la representación de género más paritaria en los consejos de administración de empresas cotizadas, según la cual de cara a 2026 deberán incorporar que al menos el 40% de los puestos de administrador no ejecutivo o al menos el 33% del total de puestos de administrador, ejecutivo o no, los ocupen personas del sexo infrarrepresentado.Además, el Parlamento Europeo ha presentado las recomendaciones para prohibir de facto los productos elaborados o transportados por personas en condición de trabajo forzoso, algo en lo que también se encuentra trabajando la Comisión Europea por medio de una nueva Directiva, alineada con la Propuesta de Directiva Corporate Sustainability Due Diligence. 

En este escenario de importante cambio, el informe advierte que la futura taxonomía social de la Unión Europea es uno de los mecanismos más innovadores a la hora de promover nuevas respuestas enfocadas en entender y mejorar el impacto social desde un punto de vista empresarial. Finalmente, el documento concluye con una serie de claves para lograr el éxito empresarial incorporando los elementos sociales, a saber:

  1. Necesidad de actuar: Existe, más que nunca, la necesidad de contar con compromisos, estrategias y acciones enfocadas en entender, gestionar y acelerar los impactos positivos de las empresas en la sociedad, a la vez que controlar y minimizar los negativos.
  2. Entender los aceleradores: Son muchos los drivers que nos permiten entender cuáles son las nuevas fronteras de la S. Empleados, consumidores y usuarios, los inversores y financiadores, y el impulso legislativo e institucional.
  3. Responsabilidad ampliada: Las empresas son un agente necesario en la transformación de la sociedad y en la resolución de retos.
  4. Fundamentar el compromiso: Se exige un mayor compromiso del sector empresarial, y una mayor participación de las empresas, desde un punto de vista estratégico. Es importante dedicar tiempo, y recursos, a construir este compromiso.
  5. Suma de competitividad y compromiso social: Un buen enfoque en la S permite, tener bajo control los riesgos e impactos en derechos humanos en la cadena de suministro, minimizar las controversias, fortalecer la legitimidad para operar, mayor capacidad de innovación e inclusión.
  6. Los aspectos DEI serán determinantes a la hora de atraer y retener el talento: La demanda de competencias verdes y digitales crece a un ritmo acelerado, y es necesario capacitar a los trabajadores para ello y no dejar a nadie atrás, que la transición no solo sea verde, sino justa e inclusiva.
  7. Es fundamental comprender la taxonomía social: Se trata del mecanismo más importante que, en un futuro cercano, va a marcar los compromisos sociales de las empresas y la rendición de cuentas en sostenibilidad.
  8. La medición de impacto social: sigue siendo una de las áreas de mayor importancia, y más dificultad, a la que se enfrentan las empresas a la hora de construir su estrategia S.
  9. Plataformas de conocimiento y tendencias: como el Clúster de Impacto Social de Forética, permiten avanzar más rápido y de manera más segura en la dirección adecuada.
  10. El momento es ahora: Las compañías deben prepararse para afrontar adecuadamente sus responsabilidades en la cadena de valor.

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