Publicado el
El aumento de la inflación en los últimos meses influye en las decisiones de compra e inversión de las y los consumidores. Un aspecto positivo que la crítica situación económica ha traído consigo es que este es un buen momento para reformar una vivienda ya que esta transformación puede proteger la economía familiar frente al aumento de precios al reducir el consumo energético. Además, actualmente existen las ayudas públicas para este fin y también hay apoyos de las entidades financieras, como BBVA.

Según los datos adelantados del INE, en nuestro país la inflación ha crecido en junio hasta el 10,2%, niveles máximos desde hace casi 40 años. Y es previsible que se mantenga en entornos elevados. Según el último informe Situación España presentado por BBVA Research en julio de 2022, la inflación, en promedio, podría terminar 2022 en un 8% y 2023 en un 3%. Como se pone de manifiesto en dicho informe, el aumento de los precios de la energía es uno de los principales factores que han impulsado la inflación. En particular, si bien la tasa de inflación anual se situó en junio en el 10,2%, los componentes más ligados a la energía tuvieron un aumento mayor: por ejemplo, los carburantes y combustibles aumentaron un 40,7%. Asimismo, la electricidad fue también uno de los componentes que experimentó un mayor aumento.

La buena noticia es que, en este contexto, una rehabilitación que reduzca el gasto energético del edificio puede ser particularmente interesante. Además, estas actuaciones se benefician actualmente de varias ayudas. Para impulsar la rehabilitación de viviendas centradas en la eficiencia energética, el 16 de junio, el Boletín Oficial del Estado publicó un listado de medidas urgentes, tanto ayudas directas como desgravaciones fiscales. Estas medidas complementan ayudas a las reformas ya existentes y se enfocan en impulsar la actividad de rehabilitación edificatoria en el contexto del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que canaliza los fondos europeos.

Este plan destina 6.820 millones de euros a la partida de rehabilitación y regeneración urbana, con especial énfasis a la mejora de la eficiencia energética de las viviendas. Así, las subvenciones que serán concedidas en esta materia a través de las comunidades autónomas ascienden a 1.151 millones de euros. Estas ayudas pueden alcanzar el 80% del coste de una rehabilitación integral que alcance una reducción del consumo energético del 60%. Además, el que realice la rehabilitación podrá desgravarse hasta un 60% de la parte no subvencionada en la declaración de IRPF en función de la mejora energética de su vivienda.

¿Qué es la rehabilitación energética?

Diversas investigaciones advierten que el parque de viviendas y edificios español, con 25 millones de viviendas, es uno de los más obsoletos energéticamente en Europa, consumiendo el 30% de la totalidad de la energía final del país y con más de 2 millones de viviendas en mal estado de conservación. Además, más de la mitad de los edificios residenciales en España es anterior a 1980 y el 81% de los existentes tienen una calificación energética entre la E y la G, según datos del Censo de Población y Viviendas del Instituto Nacional de Estadística (INE).

En este contexto, es necesario fomentar la rehabilitación de estos edificios y viviendas para hacerlos más eficientes energéticamente. Pero, ¿en qué consiste esta rehabilitación energética? Hablamos aquí del conjunto de actuaciones que podemos realizar en un edificio o vivienda para incrementar así su eficiencia energética y reducir el consumo de energía de los mismos. Así, la eficiencia energética consiste en  optimizar el consumo energético para alcanzar unos niveles determinados de confort y de servicio, por ejemplo, ajustando el consumo de electricidad a las necesidades reales de los usuarios o implementando mecanismos para ahorrar energía evitando pérdidas durante el proceso. Pero la rehabilitación de viviendas ofrece beneficios que van más allá de la eficiencia energética, por ejemplo, reduce las emisiones de CO2 y el impacto medioambiental. 

Esto conlleva un ahorro económico para las familias, por ejemplo, en la factura de la luz y el gas, no solo a través de un menor consumo sino también una menor carga impositiva derivada de esa reducción de consumo. Y por último, aumenta el confort y bienestar en el interior de las viviendas, mejorando así su calidad de vida. Todo esto lleva a una mejora de la calificación energética, lo que repercute en la revalorización de la vivienda. 

La Unión Europea, por su parte, pretende impulsar dicha rehabilitación energética en aquellos edificios menos eficientes y lograr que para 2030 todas las viviendas tengan al menos letra F en el certificado energético. La Comisión propone que a  partir de 2030 todos los edificios nuevos sean neutros en emisiones de carbono. Es por ello que BBVA, partiendo de su prioridad de ayudar a sus clientes en la transición hacia un futuro sostenible, quiere acompañar a las comunidades de propietarios en todo el proceso, desde el asesoramiento sobre la obra y ofreciendo financiación, para disminuir así el consumo de energía y las emisiones de dióxido de carbono en el parque de edificios españoles, haciéndolos más eficientes energéticamente. Por ejemplo, BBVA cuenta con un producto de financiación exclusivo para comunidades de propietarios, para las reformas que mejoren la eficiencia energética de los edificios, a través de actuaciones como la instalación de paneles solares fotovoltaicos, el cambio de calderas centrales, el cambio puertas y ventanas o la mejora accesibilidad de las viviendas.

¡Comparte este contenido en redes!

Este sitio utiliza cookies de terceros para medir y mejorar su experiencia.
Tu decides si las aceptas o rechazas:
Más información sobre Cookies