El ODS 3, salud y bienestar, en el centro de la Agenda ESG

Si algo nos ha enseñado la pandemia es que la salud es lo primero. El panorama actual, dos años después del comienzo de la COVID-19, ha puesto en evidencia que la salud y el bienestar son un eje fundamental de la Agenda ESG. En este sentido, se han vuelto un elemento central de las estrategias empresariales y de desarrollo sostenible. Así lo muestra la “III Edición (2021-2022) la Huella de Salud de las empresas”, un informe elaborado por el Grupo de Acción de Salud y Sostenibilidad de Forética.

La investigación se realizó con el objetivo de medir la contribución de las empresas a la salud y bienestar de las personas y avanzar hacia un mayor impacto, analizando la importancia para las compañías de implementar programas que aseguren los máximos estándares de salud, seguridad y bienestar para las y los empleados –incluyendo la salud mental- en todas las operaciones y cadenas de valor globales y, al mismo tiempo, expandir el acceso a servicios preventivos básicos en los lugares de empleo. El documento afirma que, de las empresas analizadas, un 73% informan de manera específica sobre el ODS 3 y, un 67%, contaban en 2021 con acciones concretas encaminadas a proteger y cuidar la salud y seguridad, ya sea de sus trabajadores, o yendo más allá, y abordando también la salud de consumidores y proveedores. En este sentido, el estudio propone tres grandes campos en los cuales las organizaciones, como actores clave de la economía, están llamadas de desarrollar una buena gestión empresarial. Estas áreas son:

  1. Lograr seguridad y bienestar para los empleados
  2. Promover estilos de vida saludables entre sus clientes y consumidores a través de su oferta de productos y servicios
  3. Salvaguardar la salud y el bienestar en sus operaciones y cadenas de suministro y comunidad en general.

1. Lograr seguridad y bienestar para los empleados: El estudio aborda el impacto de la empresa en la salud de sus empleados y empleadas. Nuevamente se constata la idea acerca de que la pandemia provocada por la COVID-19 ha reforzado la presencia de la salud en la agenda empresarial y ha servido como acelerador para la implantación de programas centrados en la salud y bienestar de la plantilla. Concretamente, los expertos de Forética explican que el puesto de trabajo tiene una influencia clara y directa sobre la salud de las personas, pudiendo aportar multitud de beneficios, pero también consecuencias negativas. La puesta en marcha de iniciativas para promover un estilo de vida saludable, por ejemplo, a través de actividades deportivas o dietas saludables, las políticas para garantizar la desconexión digital o promover la salud mental (un 70% de las empresas de este índice cuentan con iniciativas de ambos tipos) o la formación en asuntos relacionados con la salud, son solo algunos ejemplos de medidas implantadas por las empresas para promover una mejora en la salud y bienestar de sus trabajadores. Además, se observa la importancia de la salud mental, más allá de la salud física, las empresas dan cada vez una mayor importancia al cuidado de la salud mental de sus trabajadores. En 2021, el 70% de las empresas analizadas contaban con algún programa específico sobre salud mental para

2. Promover estilos de vida saludables entre sus clientes y consumidores a través de su oferta de productos y servicios:  Sobre este aspecto, el documento hace referencia a cómo a través de la oferta de sus productos y servicios, las empresas pueden tener un impacto en la salud de quienes los consumen. Según la investigación, actualmente las y los consumidores valoran el esfuerzo de las empresas por ofrecer un abanico de productos y servicios que contribuyan a su bienestar y promuevan estilos de vida más saludables, y hasta un 49% estaría dispuesto a pagar más por un producto sostenible.

3. Salvaguardar la salud y el bienestar en sus operaciones y cadenas de suministro y comunidad en general: Por último, acerca de este campo, el documento refiere a la salud y bienestar de los empleados de la cadena de suministro, así como de las personas que viven en las comunidades en las que tiene impacto la empresa. En este sentido, se afirma que garantizar unas condiciones de salud y bienestar adecuadas a lo largo de toda la cadena de suministro supone un gran reto para las empresas, ya que es el punto más alejado de su actividad principal y, por tanto, el más difícil de controlar. A pesar de ello, el informe explica que existe una tendencia creciente (y próximamente obligatoria) por parte de las empresas, de preocuparse no solamente por tener una actividad responsable sino también de ir un paso más allá, asegurándose de que sus proveedores también actúan con responsabilidad social, garantizando el máximo nivel de salud, seguridad y respeto de los derechos humanos en sus fábricas.

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