Así lo afirma el nuevo informe de McKinsey & Company “Scaling textile recycling in Europe — turning waste into value” (Escalando el reciclaje textil en Europa: creando valor a partir de los residuos) que analiza la cantidad de residuos textiles producidos y el impacto positivo que supondría avanzar hacia la economía circular.
Moda circular, clave para reducir la creciente huella ambiental de la industria textil

La moda es una industria tremendamente contaminante. Según el nuevo informe de McKinsey & Company Scaling textile recycling in Europe turning waste into value” (Escalando el reciclaje textil en Europa: creando valor a partir de los residuos) que analiza los volúmenes de residuos textiles y las tasas de recolección y reciclaje hasta 2030, cada europeo produce, en promedio, más de 15 kilos de residuos textiles al año y en 2030, esta cifra podría alcanzar los 20 kilos (más del 30% más). El documento advierte, además, que la mayor proporción (85 %) de los desechos se produce en hogares privados y corresponde a prendas de vestir y productos textiles para el hogar. El problema no es sólo la cantidad de residuos, sino también la falta de políticas de reciclado. Según los expertos de la consultora, del volumen total, actualmente, se recicla menos de 1% de residuos posconsumo para producir nuevos productos textiles dentro de los 27 países de la UE y Suiza. Además, más del 65% de estos residuos se transportan directamente a vertederos o se incineran.

En este escenario, la investigación afirma que la industria textil en Europa afronta nuevos retos relacionados con la reducción de su huella medioambiental a través del impulso de la economía circular y la creación de nuevos modelos de negocio sostenibles a partir de reciclaje de residuos textiles. Sin dudas, la economía circular puede significar importantes beneficios desde diferentes planos. Por un lado, reduciría considerablemente el impacto medioambiental que esta industria tiene, por el otro, afirma la investigación, la transformación hacia una economía circular brinda numerosas oportunidades de crecimiento para el sector. Según las estimaciones realizadas en el estudio, la producción de ciclo cerrado en Europa podría generar un mercado de entre 6 y 8 mil millones de euros en ventas con potenciales retornos anuales del 20 al 25 % para la industria del reciclaje y crear alrededor de 15.000 empleos nuevos para 2030.

Para ello, el informe de McKinsey advierte que se requerirá una inversión en toda la industria para escalar tecnologías y procesos de reciclaje de ciclo cerrado que puedan permitir a las empresas reducir su impacto en el medio ambiente. La madurez de las soluciones tecnológicas es uno de los factores más relevantes para escalar las soluciones de reciclado de ciclo cerrado.  En este sentido, la ampliación del reciclaje de ciclo cerrado podría ayudar a reducir el impacto ambiental de la moda a nivel de materiales y a medida que estas tecnologías maduren, las empresas tendrán que incorporarlas al desarrollo de productos y adoptar procesos a gran escala.

La investigación concluye que, para lograr un mayor reciclaje, será imprescindible obtener mayores tasas de recolección de textiles. En la actualidad, un tercio de toda la ropa posconsumo se recoge y recicla, ya sea para la venta como artículos de segunda mano o como productos textiles reciclados en bruto (trapos industriales o materiales aislantes, entre otros usos). Menos del 1 % de este material se recicla para recuperar o reaprovechar las fibras componentes (algodón, poliéster, etc) para nuevas prendas. Concretamente, el informe analiza que la tasa de reciclaje textil podría aumentar entre el 50 y el 80% para 2030 y, en consecuencia, la economía circular para producir fibras textiles para nuevos artículos de vestimenta a partir de residuos textiles podría escalarse entre el 18 y el 26 %. Paralelamente, esta economía circular ofrece un enorme potencial financiero, con ventas entre 6 y 8 mil millones de euros y potenciales retornos anuales del 20 al 25 %  para la industria del reciclaje.  Esta evolución hacia economía circular se ve facilitada por nuevas tecnologías, como el reciclaje mecánico del algodón (ya establecido); transformación innovadora en fibras viscosa y el reciclaje químico para la reutilización de poliéster (en etapa de prueba).

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