Brecha de género: desigualdad y vulnerabilidad económica

La desigualdad de género tiene un costo y lo pagan las mujeres. La brecha salarial de género es su cara más visible y resolverla es quizás uno de los retos más urgentes de nuestro tiempo a nivel mundial. El observatorio social de La Caixa ha publicado, a finales del pasado mes de marzo, un informe acerca de la brecha entre hombres y mujeres y afirma que en nuestro país esta es del es del 22%.

A partir de los datos recabados, el informe afirma que España, a pesar de los avances experimentados en las últimas décadas, todavía está lejos de alcanzar la igualdad de género de forma real y efectiva; persiste una profunda fractura que urge analizar para aspirar al país justo e igualitario que tanto reclama la sociedad civil española.  Si bien aún queda mucho por hace, es innegable que ha habido avances. Los principales organismos internacionales reconocen este progreso, sin dejar de destacar los aspectos que es necesario mejorar. Tras la pandemia, en el año 2021, hemos pasado de estar en la 8ª posición mundial a ocupar la 14ª de los 156 países incluidos en el Global Gender Gap Report en 2021. El estudio, que analiza desde el año 2006 los desequilibrios de género existentes en 153 países de todo el mundo, ha sido liderado por Islandia desde hace más de diez años. En este informe se destaca la necesidad de introducir mejoras en los ámbitos de la educación, la igualdad salarial y de ingresos, la presencia de las mujeres en puestos directivos, la conciliación entre la vida personal, laboral y familiar, el reconocimiento de la economía del cuidado y el resto de las actividades no remuneradas.

La desigualdad no es sólo una cuestión subjetiva, los datos lo comprueban. La investigación arroja una serie de cifras contundentes :

  • La brecha salarial entre mujeres y hombres, en España, es del 22%.
  • El 87% de las excedencias para el cuidado de los hijos las solicitan mujeres.
  • Las mujeres destinan 2,5 horas más al día al hogar y a la familia que los hombres.
  • La pensión media contributiva de los hombres es un 35% mayor que la percibida por las mujeres
  • Tan solo el 4% de los padres se acogen a una reducción de jornada u optan por un empleo a tiempo parcial al reincorporarse a sus puestos de trabajo.
  • A partir de los 50 años, la brecha salarial entre hombres y mujeres alcanza su valor más alto.
  • El 67% de la producción no remunerada en España recae en las mujeres.
  • Solo el 30% de los profesionales en tecnologías de la información y la comunicación (TIC) son mujeres.
  • Las mujeres concentran el 60% del aumento del paro tras la pandemia, según los datos de la Encuesta de Población Activa de 2020 y el primer trimestre de 2021.

Es evidente que aún necesitamos importantes cambios estructurales para lograr transfomraciones efectivas y estructurales. El informe de la Caixa advierte que una de las fracturas más notorias en este ámbito se manifiesta en el mercado laboral, en el que destacan las elevadas tasas de desempleo entre las mujeres y los índices de precariedad laboral en esta población, así como una brecha salarial que alcanza el 22%. Igual de notorio es el denominado techo de cristal: las mujeres apenas ocupan entre el 12% y el 18% de los puestos directivos empresariales. Pero en marzo de 2021 se dio a conocer que las empresas del IBEX 35 alcanzaron en 2020 un 31,17% de presencia media de mujeres en sus consejos de administración, superando en su conjunto la recomendación del 30% marcada para ese año por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el supervisor bursátil español.

Los efectos que este fenómeno injusto tiene sobre las mujeres es enorme. Las y los expertos aplican que la brecha de género culmina con mayores tasas de pobreza y vulnerabilidad económica femeninas, especialmente entre colectivos como los de mujeres jóvenes, inmigrantes y familias monoparentales. Se suma a ello, además, el insuficiente e ineficiente gasto público social orientado a la familia y a la infancia, como señala el Fondo Monetario Internacional (FMI) para España.

Otro importante aspecto sobre el que profundiza la investigación es acerca del impacto en las trayectorias laborales de las mujeres que supone el desigual reparto de las tareas domésticas y de cuidados. Al respecto, se observan grandes brechas vinculadas a la conciliación, la maternidad y la llamada “economía del cuidado”. La conciliación entre la vida personal, laboral y familiar es un problema que suele representar un freno para la carrera profesional de las mujeres. Estas, además, dedican el doble de tiempo que los hombres a actividades no remuneradas, lo que supone el 67% de la producción no remunerada en España. Si la dedicación no profesional del cuidado se formalizara equivaldría a más de 977.000 empleos anuales a jornada completa, con un potencial económico de 7.812 millones de euros al año, según un estudio realizado por la plataforma ClosinGap.

La investigación del Observatorio Social de la Caixa analiza que esta brecha aumenta con el paso de los años y la maternidad la alienta: entre la población femenina de los 25 a los 29 años, sin descendientes, la brecha de género se reduce significativamente, mientras que, en una etapa posterior, en el caso de que esta población tenga hijos, este índice asciende al 17,5%. En España, según datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, coincidiendo con el fuerte impacto socio-económico provocado por la covid-19, en el año 2020, el número de mujeres que solicitaron excedencias para el cuidado de los hijos disminuyó, pasando del 93% al 87,17% del total de las excedencias concedidas ese año. Esta reducción podría ser una de las consecuencias de la fuerte crisis económica que siguió a la crisis sanitaria en nuestro país.

En esta misma línea, al indagar con detalle el reparto del tiempo por género, se observa que el hecho de que las mujeres dediquen casi el doble de horas semanales a actividades no remuneradas no está relacionado con las horas dedicadas al empleo principal. Las mujeres suman a su horario laboral estas horas de trabajo no remunerado, de modo que trabajan efectivamente, de media, 63 horas y 36 minutos a la semana, frente a las 56 horas y 36 minutos de los hombres, según datos publicados por el INE.

En el ámbito privado o empresarial, diferentes índices o indicadores, como el Bloomberg Gender-Equality Index (GEI) o los últimos datos publicados por la asociación European Women on Boards (EWOB) y por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), reflejan el amplio margen de mejora en cuanto a visibilidad y liderazgo de la mujer en los órganos y consejos de dirección. Por ejemplo, tan solo 30 de las 600 compañías cotizadas más grandes de Europa cumplen con los criterios de paridad, ya que en sus consejos de administración apenas hay un 33% de representación femenina, de promedio.

Tras haber estudiado la brecha existente entre las mujeres y los hombres por cuestiones directamente relacionadas con el género, y después de haber abarcado distintos espacios o esferas que se ven afectados por ello, como el ámbito económico, el laboral, el personal, el educativo, etc. el informe esboza una serie de propuestas para contribuir a la consecución de una sociedad en la que la igualdad de género sea real y efectiva:

  • Incorporación de la perspectiva de género en el diseño de los presupuestos generales del Estado.
  • Garantía de un ingreso mínimo vital, prestación no contributiva de la seguridad social, como última red de protección social.
  • Diseño y ejecución de políticas públicas (fomento del empleo, renta mínima, lucha contra situaciones de violencia, vulnerabilidad, etc.) que tengan en cuenta la perspectiva de género de un modo transversal y coordinado entre los servicios de empleo y los servicios sociales.
  • Implantación de cuotas de género en el reclutamiento y la promoción profesional, así como medidas de acción positiva para paliar los desequilibrios entre mujeres y hombres, con sanciones en caso de incumplimiento.
  • Implantación de programas de formación para retener el talento femenino en los puestos relacionados con las nuevas tecnologías.
  • Planteamiento de medidas económicas y fiscales para promover la incorporación de la perspectiva de género en la gestión empresarial, como subvenciones y bonificaciones.
  • Incorporación de cláusulas de igualdad en el sistema de contratación pública, de modo que todos los departamentos ministeriales y organismos públicos condicionen la obtención de financiación pública al respeto de la paridad y la igualdad.
  • Ampliación de los servicios públicos vinculados al bienestar y al cuidado de las personas dependientes, como las escuelas infantiles y los centros de mayores, la salud o la educación.
  • Permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles.
  • Mecanismos de sensibilización, acompañados de sanciones en caso de incumplimiento, como el favorecimiento de horarios flexibles, bolsas de horas, teletrabajo, turnos, etcétera.
  • Refuerzo, mediante recursos económicos y humanos, del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, a través de los presupuestos generales del Estado, para acabar con la concepción de la economía del cuidado como trabajo no remunerado.
  • Profesionalización de las actividades del cuidado y del rol de las cuidadoras.
  • Implantación de un plan nacional intersectorial y de formación continua del profesorado en STEM, para facilitar el acercamiento de las materias de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas al alumnado. Este plan podría convertirse en una potencial herramienta para la promoción del profesorado.

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