El Informe Anual del Observatorio Español de la Financiación Sostenible OFISO afirma que ha habido un fuerte avance de la financiación sostenible con 54.951 millones de euros en España en 2021. El informe muestra un incremento notable de las finanzas verdes en nuestro país.
La emisión de bonos ESG se duplicó en 2021

La finalidad de la financiación sostenible es canalizar recursos financieros para la lucha contra el cambio climático, alcanzar los Objetivo de Desarrollo Sostenibles propuestos por Naciones Unidas, particularmente la lucha contra la pobreza y la desigualdad, extender las buenas prácticas de gobierno corporativo y lograr el desarrollo de una economía y una sociedad justa, equilibrada y sostenible. Si bien no son metas fáciles, nuestro país se encuentra avanzando a buen ritmo.  Con el objetivo de conocer en qué situación se encuentra España, cuánto camino queda por recorrer y si se mantiene el rumbo adecuadamente, cada año se publica el Informe Anual OFISO sobre La Financiación Sostenible en España.

El análisis de la edición 2021 afirma que el entorno incierto originado por la pandemia en cuanto a la actividad económica y financiera en general no ha frenado la tendencia a la financiación corporativa y pública a través de instrumentos financieros verdes o sostenibles, que sigue su camino ascendente aunque la magnitud de las amenazas climáticas y los retos en el ámbito social y de la gobernanza exigen mayor ambición para canalizar recursos financieros sostenibles a estas actividades y proyectos. En este sentido, el estudio muestra que la financiación sostenible total creció de nuevo en España en 2021 hasta alcanzar los 54.951 millones de euros, y también creció en los mercados de bonos en los que 15 de cada 100 euros emitidos fueron sostenibles. 

Con respecto a los bonos y préstamos, el Informe OFISO revela que los bonos y préstamos verdes, sociales y sostenibles alcanzaron 46.907 millones de euros el ejercicio pasado, un 42% por encima de 2020. Las emisiones de bonos verdes, sociales y sostenibles de empresas, entidades financieras y Administraciones Públicas suman 28.548 millones de euros, doblando casi la cifra de 2020 (90%). Concretamente, 15 de cada 100 euros financiados en el mercado de capitales fueron sostenibles. Además, los Bonos Verdes suponen casi 2 de cada 3 euros (63,9%) del total emitido, con 18.249 millones de euros; los Bonos Sostenibles, el 22,9%, hasta 6.530 millones de euros; y los Bonos Sociales, el 8,8%, hasta 2.500 millones. Lo cual supone un ahorro anual de más de 4,63 millones de Tm de CO2, equivalente a las emisiones de CO2 generadas por un millón de vehículos de pasajeros en un año.

Por su parte, la investigación afirma que las energías renovables acaparan el 40% del destino de los fondos captados mediante Bonos Verdes, Transporte Sostenible un 29%, y Edificios Sostenibles como capítulo emergente, el 13%. El tratamiento de Aguas sube al 5%, Residuos al 4%, y Biodiversidad el 2%. Otra las conclusiones que se desprenden del estudio es que  el principal destino de los fondos de los Bonos Sociales es el Avance Socioeconómico (Desempleo) con el 73%, seguido con el 18% por Servicios Esenciales (Educación, Sanidad), y el restante 9% se destina a Infraestructuras Básicas (Carreteras, Telecomunicaciones).

En paralelo, el informe anual OFISIO muestra que las compañías españolas han ganado peso, sobre todo, las de mayor tamaño y las cotizadas en Bolsa, en los rankings de sostenibilidad globales, como en el exigente Dow Jones Sustainability Index 2021 (DJSI) que cuenta con 16 empresas españolas: BBVA,Coca-Cola Europacific Partners, Santander, Iberdrola, CaixaBank, Red Eléctrica (REE), Bankinter, Enagás, Ferrovial, Inditex, Amadeus, Indra, Endesa, Siemens, Gamesa, Línea Directa y Grifols. Cabe destacar que BBVA obtuvo, por segundo año consecutivo, la mejor puntuación del DJSI en la categoría de bancos en la región de Europa y la segunda a nivel global. Iberdrola figura como la única compañía europea en su sector que ha estado presente en las 22 ediciones del índice anterior.

El mercado de la financiación sostenible en el mundo continuó en 2021 su imparable andadura, y también ha sido prolífico en eventos institucionales e internacionales relacionados con la transición ecológica y el clima con numerosos encuentros globales. La COP26, precedida del informe del IPCC con una seria advertencia, ha logrado algunos avances para acelerar la eliminación gradual de la energía del carbón y de los subsidios a los combustibles fósiles.

¿Qué ocurrirá en 2022?

El estudio vaticina una consolidación de los avances conseguidos hasta el momento, tanto en España como en el ámbito internacional, en lo que se refiere a los mercados y también en la regulación, a pesar de las dificultades para avanzar en materias regulatorias en un ámbito multilateral en el que los gobiernos defienden determinados intereses o carencias locales que sus empresas o sus ciudadanos les reclaman.

 El informe señala que espera nuevos progresos en la financiación sostenible durante el año 2022, con los bonos verdes manteniéndose como el activo preferido en el mercado, mientras los bonos sociales están a la espera del proyecto de la taxonomía Social de la UE que se publicará a lo largo de 2022; y una creciente actividad emisora corporativa e incluso de algunos gobiernos a través de los Sustainability Linked Bonds (SLB), que continuarán ganando peso y atrayendo nuevos operadores a este mercado

Otra de las tendencias para 2022 que prevé el Informe OFISO sobre La Financiación Sostenible en España en 2021 es que el Intenso debate respecto a la inclusión del gas y la energía nuclear en la Taxonomía verde de la UE continuará con tensiones entre países miembros y operadores de los mercados. simismo, se espera que se establezca una mayor supervisión de los bancos centrales respecto el impacto de los riesgos climáticos en las carteras de préstamos e inversiones de las entidades bancarias y financieras y los stress test climáticos que iniciará el BCE.

Por último, el documento sostiene que en 2022 crecerá la atención que los departamentos financieros prestan a la financiación sostenible y sus exigencias regulatorias y con ello crecerá también la demanda de profesionales especializados en este ámbito.

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