Garantizar la educación a lo largo de toda la vida, clave para un futuro más equitativo

Según datos actualizados de la UNESCO, en la actualidad, 262 millones de niños y jóvenes siguen sin estar escolarizados, 617 millones de niños y adolescentes no pueden leer ni manejan los rudimentos del cálculo; menos del 40 por ciento de las niñas del África Subsahariana completan los estudios de secundaria baja y unos 4 millones de niños y jóvenes refugiados no pueden asistir a la escuela. El derecho a la educación de estas personas está siendo vulnerado y eso es inaceptable. La educación es fundamental para la libertad. Se trata de un derecho humano que debe defenderse y garantizarse, ante todo. Sin una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todos y de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, los países no lograrán alcanzar la igualdad de género ni romper el ciclo de pobreza que deja rezagados a millones de niños, jóvenes y adultos.

Muchas veces, cuando se habla del acceso y la calidad de la educación, la mayoría de las organizaciones, gobiernos e instituciones suelen enfocarse en los niños y jóvenes en escuelas y universidad. Pero, ¿qué ocurre con los adultos entre los 30 y 90 años? ¿Dejan de ser estudiantes? Lo cierto es que, actualmente, con el avance de las nuevas tecnologías la brecha digital se ha ampliado de manera exponencial y, por consiguiente, la necesidad de formación ha crecido también. Es por ello, que se hace más necesario tener en cuenta la necesidad de que las oportunidades de aprendizaje se extiendan a lo largo de toda la vida. El último informe de la UNESCO, Reimaginar juntos nuestros futuros: un nuevo contrato social para la educación  en el que participaron alrededor de un millón de personas a lo largo de dos años, hace un llamamiento para “forjar un nuevo contrato social para la educación”, que permita construir un futuro mejor, justo y sostenible, en línea con el objetivo 4 de la Agenda 2030.

En nuestro país, la crisis provocada por la pandemia ha aumentado las necesidades de formación. Según un informe de la OCDE, mientras que el desempleo creció en uno o dos puntos porcentuales entre 2019 y 2020 debido a la crisis de COVID-19, el aprendizaje permanente se ha revelado más que nunca como un elemento crítico para que los adultos puedan mejorar y reubicarse en un mundo cambiante. En España, según las estadísticas Nivel de formación, Formación permanente y abandono del Ministerio de Educación y Formación Profesional, basadas en la Encuesta de Población Activa, el porcentaje de personas de 25 a 64 años que sigue algún tipo de Educación o formación aumentó con la crisis.

Así, los datos muestran que la población de 25 a 29 años es la que más sigue formándose (25,4%), a gran distancia de las siguientes generaciones, con un 15,3% entre las personas de 30 a 34 años y un 11,4% entre las de 35 a 44. Entre los 45 y los 54 un 9,1% de las personas se siguen formando y entre los 55 y los 64 solo un 4,9%. El informe de la UNESCO también ha señalado que, aunque adultos de los segmentos vulnerables no hayan recibido oportunidades educativas formales en el pasado o no cuenten con habilidades digitales, su participación e inclusión es fundamental para construir un futuro mejor. 

Más allá de acercar las microfinanzas a los más de 2,8 millones de  pequeños emprendedores a los que atiende, la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA), creada por BBVA en 2007 y que opera en cinco países de América Latina, tiene entre sus prioridades darles acceso a educación y formación para mejorar sus vidas y apoyar sus negocios.

Dado que la pobreza sigue siendo un factor determinante en el acceso a las oportunidades educativas y solo el 35% de estos emprendedores tienen educación primaria a lo sumo, y el 82% están en situación de vulnerabilidad, la educación financiera y la formación, resultan claves. “La educación es, junto con el emprendimiento, uno de los factores que más influye en el desarrollo y progreso de las personas y sociedades”, según ha señalado el director general de la FMBBVA, Javier M. Flores, quien además ha subrayado que la pandemia “ha acelerado los procesos de transformación productiva y del mercado laboral en general, y por esta razón, la formación de personas en vulnerabilidad ha cobrado un papel aún más relevante en nuestra propuesta de valor”.

Conscientes de la importancia vital que tiene la educación, en 2021, la FMBBVA impartió formación, principalmente educación financiera, a más de medio millón de emprendedores con el propósito de mejorar el manejo y crecimiento de sus emprendimientos. A través de la plataforma Campus de la propia Fundación, se han impartido 304.000 horas de formación online a más de 6.900 empleados. Campus ha sido premiado por su innovación con el uso de la gamificación para la formación.

Las iniciativas de la Fundación han tenido lugar en Chile, Perú, Colombia, República Dominicana, entre otros países.  De cara a 2050 será cada vez más importante que el derecho a la educación no se vea limitado por la concepción convencional de cuándo y dónde se imparte. Acorde con el nuevo contrato social por la educación que promueve la UNESCO, al igual que el aprendizaje nunca termina, la educación debe ampliarse y enriquecerse en todos los tiempos y espacios. Porque “el conocimiento y el aprendizaje constituyen la base de la renovación y la transformación” para acabar con las desigualdades.

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