El consumo es parte de nuestro día a día. Consumimos electricidad, alimentos, productos varios, agua y, sin darnos cuenta, consumimos miles de envases. Afortunadamente, la sostenibilidad se ha vuelto una parte fundamental a la hora de tomar las decisiones de muchos consumidores. Con el objetivo de profundizar aún más estos cambios de hábitos, Greenpeace, propone algunas claves para llevar a delante un consumo responsable.
Consejos para comenzar el 2022 con hábitos de consumo responsable

En términos generales, el consumo responsable es una forma de consumir productos y servicios que tiene en cuenta los impactos sociales y medioambientales en sentido amplio. Se trata de una manera de consumir teniendo en cuenta, además de las variables de precio y calidad, las características sociales y laborales del entorno de producción y las consecuencias medioambientales posteriores. Cabe recordar que cada producto o servicio tiene una historia: antes de llegar a la góndola o local comercial, los mismos han pasado por distintas instancias (materia prima, fabricación o ensamblado, distribución, canales de venta, etc.). Existen productos que promueven situaciones de equidad, participación, cuidado de medio ambiente (empresas que promueven el trabajo genuino, que implementan plantas de tratamientos de contaminantes) y otros que mantienen situaciones de inequidad o contaminación (empresas que contratan a niños o que no respetan la jornada laboral). Asimismo, el consumo no termina en la acción de consumir. En general, todo consumo genera residuos.

Sin embargo, ¿existe una única forma de consumir? Lo cierto es que no. Afortunadamente, cada vez existen más alternativas a las hegemónicas que nos permiten tener un comportamiento más amigable con nuestro entorno.  Para ello, Greenpeace propone algunas claves. Algo que debemos tener presente es que la responsabilidad de consumir menos, sostenible, de proximidad, residuo cero, sin generación de emisiones, y apoyando a pequeños comercios no puede ser solo nuestra responsabilidad individual, debemos hacer un cambio mucho más grande para que esto tenga un impacto positivo en el medio ambiente.

La primera gran regla es evita los supermercados y apoya a los pequeños productores y tiendas de cercanía. Es importante tener en cuenta tanto a los pequeños productores que tienen productos frescos y libres de conservantes, como a las tiendas de cercanía. Apoyar su trabajo y sus productos en lugar de elegir automáticamente ir al supermercado, es un buen primer paso.

Luego, está la ropa y la tecnología. Al respecto, Greenpeace recomienda comprar lo estrictamente necesario.  ¿Lo necesito realmente? Es la primera pregunta que deberíamos hacernos. ¿Puedo comprarlo de segunda mano? Es otra pregunta clave, ya que al comprar de segunda mano reutilizamos productos en lugar de generar deshechos (las 5 r: Reducir, Reparar, Recuperar, Reutilizar y Reciclar). Comprar objetos nuevos significa muchas más emisiones y recursos que reparar, intercambiar o elegir segunda mano. Finalmente, si no queda más remedio que comprar algo nuevo, un buen punto es intentar que tu dinero alimente el comercio local de barrio.

En tercer lugar, la ONG ambientalista propone, aunque parezca imposible, reducir el consumo en internet.  El consejo es comprar por internet sólo cuando la tienda física donde tienen el producto está a más de 15 km y no puedas ir andando o en bici. Además, es importante no elegir un envío rápido para no triplicar las emisiones del envío con la compra. Tener presente al mundo rural en el consumo general es el cuarto consejo. De este modo, se evitan mucho las emisiones de CO2 que el proceso de compra de las grandes empresas genera. En quinto lugar, se propone considerar el cambio a energías limpias. Generar tu propia energía vivas donde vivas, en solitario o con tus vecinos, ya es posible: puedes usar el autoconsumo para consumir energía limpia, pero además hay otras muchas iniciativas ciudadanas, grandes y pequeñas, para que te pases a las energías renovables y contribuyas al cambio de sistema para reducir las emisiones y mejorar el planeta.

En sexto lugar, la propuesta es comprar a granel. Ya sean envases de papel, cartón, biodegradable, plástico, o aluminio, el usar y tirar sale muy caro en forma de basura que tenemos que gestionar. En un supermercado probablemente no puedas hacerlo, pero en las tiendas de barrio puedes encontrar frutas, verduras, carne, pescado, harinas, pastas, especias, frutos secos, y muchos otros productos a granel donde podrás llevar tus propios envases. Por último, elegir opciones de movilidad sostenible. Cuando usamos un auto estamos consumiendo combustible y contaminando más el planeta. La bicicleta es el medio de transporte más limpio que existe. Sino optar por el transporte público. En el 2022 tenemos 365 nuevas oportunidades de aportar al cuidado del planeta.

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