En la carrera contrarreloj por alcanzar las cero emisiones netas el hidrogeno aparece como un aliado indiscutible. McKinsey & Company y el Consejo del Hidrógeno han presentado un nuevo informe en el cual sostienen que, para 2050, el hidrógeno puede proporcionar la solución de descarbonización rentable, eficiente y de menor coste para más de una quinta parte de la demanda final de energía. En este sentido, los expertos advierten que, pese a que se registran importantes avances en la materia, se necesita una acción política urgente y decisiva para concretar plenamente los beneficios climáticos y sociales del hidrógeno e incentivar la inversión.
El hidrógeno, actor fundamental para alcanzar las cero emisiones

Detener la emergencia climática requiere del esfuerzo de diferentes sectores y en diversas direcciones también. Rumbo a descarbonizar la economía en 2050 será preciso desarrollar diversas tecnologías en pos de dicho objetivo. Con la finalidad de impulsar este proceso, McKinsey & Company y el Hydrogen Council presentaron su informe Hidrógeno para Net-Zero ("Hydrogen for Net Zero"), donde se exponen nuevos datos sobre el potencial de reducción de carbono del hidrógeno, junto con una propuesta de herramientas y medidas listas para ser aplicadas, con el fin de crear marcos políticos favorables para el hidrógeno renovable y con bajas emisiones de carbono.  

La investigación afirma que el hidrógeno desempeña un papel fundamental para ayudar al mundo a alcanzar el compromiso de cero emisiones netas para el 2050 y limitar el calentamiento global a 1,5º. Los expertos sostienen que para llegar a una profunda descarbonización del mundo de forma rentable y eficiente, que permita a los países cumplir sus objetivos climáticos, impulsar el crecimiento verde y crear empleos sostenibles, será necesario desarrollar esta economía.

Si bien no será tarea fácil conseguir las metas para dentro de sólo 30 años, tampoco será imposible. En este sentido, el informe presenta un escenario para alcanzar las emisiones cero netas hasta 2030 y 2050 bastante ambicioso pero realista, tomando en consideración los usos del hidrógeno en la industria, la energía, la movilidad y los edificios. El escenario se describe en términos de demanda de hidrógeno, suministro, infraestructura, potencial de reducción e inversiones necesarias, y luego se compara con el impulso y las inversiones actuales en la industria para identificar las brechas de inversión en todas las cadenas de valor y geografías.

Según dicho estudio, el hidrógeno limpio renovable y de baja emisión de carbono, como complemento de otras tecnologías de descarbonización como la energía renovable, los biocombustibles o las mejoras en la eficiencia energética, ofrece la única opción a largo plazo, escalable y rentable para una profunda descarbonización en sectores como el del acero, el marítimo, el de la aviación y el del amoníaco. Las estimaciones realizadas por los expertos muestran que al 2050, el hidrógeno puede evitar 80 gigatoneladas (GT) de emisiones acumuladas de CO2 y contribuir al 20% de la reducción total necesaria, pero esto requiere del uso de 660 millones de toneladas métricas (MT) de hidrógeno renovable y bajo en carbono, lo que equivale al 22% de la demanda mundial de energía final.

Cabe descartar que, actualmente, la industria del hidrógeno muestra un fuerte impulso en todo el mundo, con más de 520 proyectos a gran escala anunciados en 2021, 100% más que el año anterior, y con 150 proyectos añadidos al listado sólo en los últimos tres meses de la realización del informe; todo ello se traducirá en una inversión de 160.000 millones de dólares. Sin embargo, esto sólo cubre el 25% de los 700.000 millones de dólares necesarios para lograr el despliegue expuesto en este informe para alcanzar el cero neto, donde se señala que 300.000 millones son necesarios para la producción de hidrógeno, 200.000 millones para la infraestructura y 200.000 millones para los usos finales del hidrógeno.

Desde McKinsey & Company se estima que es necesario un despliegue de 75 toneladas de hidrógeno limpio para 2030, un objetivo ambicioso pero alcanzable. El crecimiento inicial del despliegue del hidrógeno limpio se centrará probablemente en Europa, Japón y Corea, que representarán alrededor del 30% de la nueva demanda limpia. China y América del Norte, mercados de hidrógeno significativamente mayores en la actualidad, les seguirán de cerca con un 20% de la demanda de hidrógeno limpio cada uno.

El informe concluye que el pleno potencial del hidrógeno sólo puede aprovecharse si se actúa en tres frentes: estimular la demanda, permitir el acceso a través de la infraestructura y crear una escala para reducir los costes y cerrar la brecha económica de las soluciones de descarbonización del hidrógeno frente a las alternativas convencionales. Aunque la inversión global necesaria para alcanzar el cero neto es grande, está dentro del orden de magnitud de los flujos financieros actuales en el sector energético. Los expertos se muestran optimistas y afirman que con los esfuerzos necesarios  la descarbonización puede ser una realidad.

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