Hoy, 22 de noviembre, se presentó el informe “España 2021” elaborado por la Cátedra Martín Patino de la Cultura del Encuentro de la Universidad Pontificia Comillas. Se trata de la edición número 28 de un trabajo anual de investigación que analiza la realidad socioeconómica en nuestro país. El estudio revela que gran parte de la población considera que la pandemia le está haciendo cambiar su forma de vivir, de pensar, de vincularse con el medioambiente y de relacionarse socialmente. También subraya que las desigualdades sociales han aumentado y que esto está vinculado a nuestro sistema socio económico actual excluyente e insostenible.
Economía, medio ambiente y pandemia: consideraciones sobre la in-sostenibilidad del sistema

Como cada año, la Universidad Pontificia de Comillas ha publicado su informe “España”, un documento indispensable para reflexionar sobre la realidad de nuestro tiempo. Evidentemente, la investigación de este año está atravesada en todos sus planos por la pandemia. El documento cuenta con cinco partes: En primer lugar, aun apartado con consideraciones generales para pensar la pandemia; en segundo lugar, un análisis sobre la tan aclamada “nueva normalidad” claves para pensar el mundo de ayer y el de mañana; en tercer lugar, una sección dedicada a la economía española ante la covid-19: efectos, retos y soluciones; una cuarta sección sobre educación, bienestar emocional y pandemia y, por último, un gran apartado sobre la sanidad en nuestro país.

Cada una de estas secciones aporta interesantes puntos para reflexionar y analizar la realidad actual. Dentro de la primera sección, un sub apartado analiza la pandemia como crisis social en una sociedad de riesgos. Al respecto, el documento sostiene que desde hace un año y medio la vida pública y social tienen un denominador común en la pandemia, estando tan presente en la vida cotidiana como en la palestra política, la economía o los medios de comunicación y redes de todo tipo. A este fenómeno lo describen como uno singular, excepcional y totalizante.

Luego de la crisis sistémica sin precedentes que se desató en el mundo entero tras la llegada del coronavirus, la investigación explica que los crecientes problemas climáticos, el aumento de la desigualdad social, la deslegitimación de la política y los políticos, la crisis migratoria y los conflictos internacionales de diversos tipos dan la pauta de que nos enfrentamos a un sistema completamente insostenible. En este sentido, las y los expertos que desarrollaron el informe advierten que las consecuencias de la crisis sanitaria y su gestión sobre la salud pública, la economía y el empleo, o la educación, se suman a los riesgos de otras amenazas, como las nucleares o climáticas. Estos últimos son riesgos característicos del siglo pasado han sido heredados por nuestro tiempo.

Ante este escenario, por demás complejo, las y los investigadores afirman que los problemas que suscita la pandemia, unidos a los que producen las
otras amenazas o riesgos globales a escala planetaria con los que convive actualmente el ser humano en todas las sociedades, hacen pensar en la necesidad de re-valorizar una sociología de los desafíos sociales. El sistema socio económico actual ha dado sobradas muestras de ser obsoleto y , precisamente por eso, es vital recurrir a una sociología imaginativa, que afronte explicativa e interpretativamente los problemas sociales y naturales causados por la civilización actual y que, de forma crítica, plantee las vías de acción y conciencia reflexiva necesarias para revertir los daños y procesos que amenazan el equilibrio en ambos ámbitos, natural y social.

Durante los meses de confinamiento la economía se vio detenida y los mercados mundiales entraron en pánico. Sin embargo, la otra cara de la crisis económica fue el respiro que esto supuso para al planeta, aunque haya durado poco. El estudio argumenta que no es nuevo que los beneficios del comercio internacional y los viajes intercontinentales vayan acompañados, entre otros males, de la propagación mundial de enfermedades, sino que este fenómeno ha sido algo recurrente en la historia. Sobre la economía española, la investigación afirma que, según sus encuestas, ha sido valorada como mala o muy mala por alrededor del 90% de la población. Los problemas de pérdida de empleo y de baja intensidad laboral en diversos ámbitos profesionales, como la hostelería o diversos campos del sector servicios, como los de cuidado personal, gimnasios y servicios deportivos o educación no reglada (academias, clases particulares, etc.) se han visto muy perjudicados por las medidas de aislamiento y distancia social. Lo cual ha repercutido no solo sobre la economía a nivel macro, sino también y mucho sobre las economías familiares, un efecto al que se ha sumado subidas generalizadas en productos de la cesta de la compra y en los costes de la energía eléctrica, el gas y los combustibles, que han trasladado a los consumidores buena parte de los costes adicionales debidos al “efecto pandemia” sobre la economía internacional.

Este análisis da la pauta de que el modelo actual es, ciertamente, insostenible. De cara al futuro, analiza el apartado citado, hay una creciente preocupación por transformar ciertos patrones y emergen áreas prioritarias que los Estados deben ocuparse tales como: el cambio climático; la conservación de la biodiversidad; el control y reversión de la contaminación masiva del aire, la tierra y los océanos; el correcto uso y la gobernanza de internet; la no proliferación de armas nucleares; la prevención de la migración y los conflictos violentos y la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

Frente a estas preocupaciones, el estudio sostiene que será indispensable levantar la bandera de la sostenibilidad. Lo cual implica la responsabilidad de unas generaciones para con las que seguirán, ya que la generación actual debería ser administradora de los recursos de la tierra para las que vendrán más tarde, un papel bastante ignorado hasta ahora, que supone una creciente amenaza para los que nos sucedan. Por último, se destaca que los problemas medioambientales no están únicamente relacionados con la aparición de la pandemia. Pero no hay que perder de vista que el cambio climático es también otra forma de pandemia que acosa la seguridad y equilibrio sociales. La buena noticia es que aún estamos a tiempo de cambiar el rumbo de este modelo insostenible e inconducente. El informe concluye que, si se actúa rápido y en la dirección correcta, en los próximos diez años se pueden revertir gran parte de los riesgos climáticos y frenar parte del deterioro ambiental y, por consiguiente, también social.

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