La entidad financiera se ha sumado a una iniciativa empresarial global junto a más de 600 grandes compañías de todo el mundo. A partir de esta propuesta han firmado una carta abierta dirigida a los líderes del G20 en la que solicitan una mayor movilización y ambición en “el camino hacia un crecimiento económico sostenible y próspero”.
BBVA demanda más ambición al G20 frente al cambio climático

BBVA ha situado la sostenibilidad en el centro de su negocio y es una de sus seis prioridades estratégicas. Siguiendo su gran compromiso con el medioambiente, recientemente, se ha sumado a la coalición global sin ánimo de lucro We Mean Business, junto a otros socios globales, con el objetivo de pedir a los líderes mundiales mayor rapidez y ambición para permanecer dentro de los límites marcados en el Acuerdo de París de no superar en al menos 1,5 ºC la temperatura media del planeta.

Desde la iniciativa han publicado una carta que se ha hecho publica ayer 30 de septiembre, justo un mes antes de la cumbre del G20, que tendrá lugar el 30-31 de octubre en Roma, y de la COP26 que se celebrará a partir del 1 de noviembre en Glasgow, que señala que: “Podemos construir economías más sólidas, justas y resilientes, generando prosperidad y creando empleos decentes al mismo tiempo que protegemos la salud y el planeta”.

Cabe destacar que el G20 representa cerca del 90% del PIB mundial y el 80% del comercio global, y es responsable de casi el 80% de las emisiones globales de carbono. Para las empresas adheridas a este manifiesto, el G20  “tiene una responsabilidad colectiva y una oportunidad histórica de demostrar su liderazgo mundial para abordar de manera decisiva el cambio climático sin dejar atrás a nadie”.

La carta reclama al G20 tres medidas fundamentales:

  1. Ambición en los objetivos de reducción de emisiones a la mitad para 2030 y emisiones netas nulas como máximo en 2050,a través de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs, por sus siglas en inglés).
  2. Compromiso para “poner fin de inmediato” a la financiación y el desarrollo de nuevos proyectos de carbón para generación eléctrica, y a establecer planes para su eliminación gradual para 2030 en economías desarrolladas, y para 2040 para otros países.
  3. Alineación de los recursos públicos y políticas fiscales vinculados a los fondos de recuperación de la COVID-19 con los objetivos de descarbonizacióndel Acuerdo de París. En concreto reclama cumplir los compromisos existentes de financiación climática como la contribución anual de 100.000 millones de dólares por parte de los países desarrollados a las economías emergentes.

Asimismo, se exige la progresiva eliminación de las subvenciones a los combustibles fósiles (idealmente para 2025) y la obligación para las empresas de divulgación de información financiera relacionada con los riesgos, las oportunidades y los impactos climáticos. “Hoy en día somos testigos de los efectos devastadores del calentamiento global a lo largo y ancho del planeta. Los fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo deben ser una señal de alerta para todos de que no hay tiempo que perder”, advierte la carta.

“Muchas de nuestras empresas operan en varios países del G20. Un entorno de políticas armonizadas en todo el G20 nos permitiría abordar conjuntamente la descarbonización de las cadenas de valor, productos y servicios, a la vez que facilitaría el cumplimiento de objetivos compartidos de clima y desarrollo sostenible”, continúa.

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