Un informe recientemente publicado por la Iniciativa Climate Bonds analiza el papel que podrían desempeñar los bancos centrales de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) para reconstruir mejor las economías tras el devastador paso de la pandemia de coronavirus. Basándose en ejemplos internacionales de acciones innovadoras, el documento sintetiza las mejores prácticas sobre la "ecologización" de las políticas prudenciales y monetarias y las contextualiza en lecciones que pueden ser aprovechadas por los bancos. La perspectiva de abordaje de la reconstrucción se basa en estrategias cuyo eje sea el cuidado del planeta y de las personas, para así garantizar una efectiva transición justa, verde y sostenible.
Incorporación de la sostenibilidad en la recuperación post pandemia: Un manual para los bancos centrales

La mayoría de los Estados se encuentran en una etapa de reconstrucción de sus economías tras el paso del coronavirus. En este proceso, los bancos centrales ocuparán un rol protagónico. Un informe recientemente publicado por la Iniciativa Climate Bonds analiza el papel que podrían desempeñar en este escenario los bancos centrales de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN). El informe ilustra la gama de instrumentos prudenciales y monetarios de que disponen los bancos centrales para perseguir estos objetivos y sugiere posibles áreas prioritarias de actuación a corto y medio plazo.

El documento parte de la premisa acerca de que, mientras los países aplican medidas para reducir y recuperarse de los impactos económicos de la COVID-19, también tienen que hacer frente a la amenaza existencial que supone el cambio climático. Estos dos problemas necesitan coordinación internacional para gestionar los riesgos para el bienestar humano y el sistema financiero. Así, la “Transición justa” se ha vuelto indispensable en el papel que deben desempeñar los bancos centrales.

Durante la pandemia, los bancos centrales han proporcionado liquidez al sistema financiero, han apoyado el estímulo fiscal mediante la compra de deuda pública y han estimulado directamente la actividad de la economía real mediante la concesión de créditos, según el informe publicado por Climate Bonds. En este sentido,se afirma que estos usos de las herramientas de los bancos centrales que han protegido a las empresas podrían adaptarse para proteger también a los Estados miembros de la ASEAN de futuros riesgos sistémicos, especialmente los relacionados con el clima.

Los bancos centrales tienen la oportunidad de considerar dos aspectos en este momento: por un lado, cómo sus programas de recuperación pueden impedir o mejorar el cambio climático nacional e internacional. Por el otro, incorporar la exposición al riesgo climático en sus programas de recuperación. De este modo, la investigación destaca una gama de herramientas prudenciales y monetarias que apoyan sus mandatos y reducen los riesgos medioambientales del sistema financiero. Así, el informe sintetiza las mejores prácticas sobre la "ecologización" y las contextualiza en lecciones que pueden ser aprovechadas por los bancos centrales de la ASEAN mientras se recuperan de los impactos económicos del COVID-19.

En primer lugar, el documento afirma que el paso más importante que pueden dar los bancos centrales de la ASEAN es establecer hojas de ruta claras que definan expectativas para la ecologización del sistema financiero. Un elemento central de estas hojas de ruta será la generación de información útil para la toma de decisiones sobre el riesgo medioambiental, de modo que la dirección del banco, los reguladores y otras partes interesadas puedan comprender y gestionar mejor estos riesgos. Asimismo, el estudio explica que los bancos centrales de la ASEAN podrían estudiar la forma en que ajustes similares pueden reducir la exposición a los riesgos relacionados con el clima. Algunas de las recomendaciones que hace el informe son: 

- Pruebas de estrés: La COVID-19 obligó a muchos bancos centrales a retrasar o ajustar las pruebas de resistencia microprudencial para limitar la carga inmediata de recursos y de reglamentación para los bancos. Sin embargo, es importante que los bancos centrales reanuden las pruebas de tensión ambientales, para crear capacidad y comprensión de diferentes escenarios climáticos.

- Flexibilización de la regulación microprudencial y macroprudencial en respuesta a la pandemia:  Estos cambios pueden aumentar rápidamente la oferta de crédito a los sectores en dificultades, por ejemplo, mediante la liberación de reservas del colchón de capital anticíclico.

-  Considerar la posibilidad de calibrar sus instrumentos de política monetaria, teniendo en cuenta los riesgos relacionados con el clima de los diferentes activos bancarios.

- La aplicación indiscriminada de los instrumentos de política monetaria indirecta, como las operaciones de mercado abierto y las facilidades permanentes, puede conducir a la acumulación de activos intensivos en carbono, aumentando aún más la exposición de los bancos al cambio climático.

- Los instrumentos de política monetaria directa para estimular la recuperación económica podrían ser más ecológicos. Para, Por ejemplo, las facilidades de financiación de las empresas, en las que el banco central compra acciones u obligaciones directamente a los emisores, podrían también fomentar la inversión verde.

El informe concluye que nos encontramos ante un momento histórico colmado de posibilidades para lograr una reconstrucción verde y justa. En este sentido, el equipo de expertos de Climate Bonds pide a los bancos centrales que proporcionen información sobre su exposición al riesgo financiero relacionado con el clima para que puedan gestionarlo mejor. Aunque las consideraciones de sostenibilidad pueden aplicarse a casi todo el accionar de un banco central, es probable que ciertas políticas más impactantes y más fáciles de aplicar,como las arriba detalladasen, sean más urgentes en loos próximos meses.

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