Si bien aún la pandemia no ha concluido, desde hace unos meses, la mayoría de los estados está enfocando sus esfuerzos en la recuperación. Europa lleva una larga trayectoria en la transición hacia economías más verdes y sostenibles. Sin embargo, en Latinoamérica el avance es aún muy incipiente. Para aportar a esta transformación, la iniciativa del Observatorio de la Recuperación Global dirigido por el Proyecto de Recuperación Económica de la Universidad de Oxford ha creado una novedosa herramienta: " Rastreador de la recuperación de América Latina y el Caribe".
La recuperación verde en América Latina no implica gastar más, sino mejor

Lograr una recuperación “verde” en América Latina y el Caribe no requiere necesariamente de una gran inversión, sino más bien de una bien hecha.  Así lo afirma un estudio que se desprende de la utilización del rastreador de la recuperación de América Latina y el Caribe, basado en la iniciativa del Observatorio de la Recuperación Global dirigido por el Proyecto de Recuperación Económica de la Universidad de Oxford, y que cuenta con el apoyo de los Programas de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y para el Medio Ambiente (PNUMA).

Se trata de una importante nueva iniciativa de seguimiento del gasto de recuperación post pandemia Esta herramienta de seguimiento monitorea semanalmente las políticas de gasto fiscal relacionadas con la COVID-19 anunciadas por los 33 países de América Latina y el Caribe. Una de las funciones principales del rastreador es aportar transparencia al gasto de los gobiernos regionales, donde se indica el destino de los fondos y su potencial impacto económico, medioambiental y social.

La herramienta también está diseñada para mostrar soluciones políticas e identificar oportunidades de inversión más eficaces y sostenibles para gobiernos y otros actores.

Así, tras haber utilizado este instrumento en la región, los primeros resultados muestran que sólo seis de los 33 países de la región dedican más del 0,1 % de su PIB a gastos de recuperación. Sin embargo, se advierte que, si bien no será fácil, la recuperación ecológica es posible, pero se necesita una mejor inversión. En este sentido, las y los expertos explican que no serán imprescindibles nuevos recursos financieros, sino una mejor estrategia a la hora de invertir.

Los primeros datos obtenidos no son muy alentadores. Según la herramienta, la región se ha gastado en sectores no sostenibles 7400 millones de dólares, frente a los 1500 millones de dólares invertidos en iniciativas sostenibles. En lo que respecta a las actividades habituales, el 74 % del gasto se destinó a infraestructuras de energías de origen fósil, y sólo el 13 % a infraestructuras portuarias y aeroportuarias no sostenibles, lo que previsiblemente provocará un aumento de las emisiones de carbono.

Sin embargo, aún no es demasiado tarde y las oportunidades con alto impacto para la región son numerosas y requieren una combinación de medidas políticas transofrmadoras. Para lograr un futuro más verde, justo y sostenible para toda la región será imprescindible invertir mejor. Así cómo también se deberá profundizar en los debates sobre energía sostenible, energías renovables no convencionales, eficiencia energética, transporte público y privado con cero emisiones, y soluciones basadas en la naturaleza que garanticen la adaptación en sectores clave de los que dependen las comunidades, como la agricultura y el desarrollo urbano.

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