La situación es crítica y a medida que pasa el tiempo no hace más que agravarse. La pandemia ha dejado claro el vínculo entre desigualdad, pobreza, alimentos y enfermedades. Las múltiples desigualdades que azotan a gran parte de la población mundial tienen causas diversas e interconectadas. Ante un panorama inaceptable en el cual millones de personas no gozan del derecho humano a la alimentación, el titular de la ONU convoca una cumbre para resolver el hambre y la emergencia climática.
Naciones Unidas convoca a una cumbre urgente sobre sistemas alimentarios

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha publicado recientemente un informe sobre el estado del hambre y la desnutrición en el mundo y los resultados que muestra son realmente preocupantes. Al conocerlos, el Secretario General de Naciones Unidas António Guterres, declaró: “En un mundo de abundancia, no tenemos excusa para que miles de millones de personas no tengan acceso a una dieta saludable. Es inaceptable”.

Ciertamente lo es. En un mundo a donde en algunas latitudes sobran los recursos, y el consumo es desmedido, resulta absurdo que otros países no puedan garantizar ni las condiciones mínimas de existencia de su población. Se trata de una cuestión de derechos humanos fundamentales. Lejos de avanzar hacia las metas propuestas por la Agenda 2030, los nuevos datos publicados por la FAO son realmente trágicos. Estos revelen que hasta 811 millones de personas sufrieron hambre en 2020, un aumento de 118 millones con respecto al año anterior. Además, los altos precios de los alimentos y la creciente pobreza y desigualdad impiden que unos 3000 millones de personas de todos los rincones del mundo tengan la posibilidad de alimentarse con una dieta saludable.

Ante esta preocupante situación global, el referente de Naciones Unidas ha anunciado que convoca a todos los Estados a una Cumbre Mundial sobre Sistemas Alimentarios en septiembre de este año, con el propósito de iniciar un cambio urgente que permita que la humanidad alcance los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluyen la eliminación del hambre para 2030.

Nos encontramos ante un panorama de múltiples problemáticas que se entrecruzan generando una situación de grave desigualdad. Esta retroalimentación de factores es lo que aleja al planeta del logro de un desarrollo sostenible que beneficie a todos sus habitantes. Lo cual sólo puede romperse enfocando los grandes desafíos con una visión integral y conjunta. En este sendio, Guterres afirmó que las mujeres, los pueblos indígenas y los jóvenes son el futuro de los sistemas alimentarios del mundo por sus ideas para emprender transiciones ecológicas, promover el trabajo decente, mejorar el acceso a la tecnología y restablecer la relación entre los seres humanos y el planeta.

Sin dudas, la transformación de los sistemas alimentarios limitaría el impacto de la pandemia y daría paso a un mundo más seguro, justo y sostenible. “Nuestro plan para recuperarnos de esta pandemia es la Agenda 2030. Invertir en cambios en nuestros sistemas alimentarios apoyará la transformación de nuestro mundo. Es una de las inversiones más inteligentes y necesarias que podemos hacer”, concluyó el Secretario General.

La pandemia de COVID-19 ha agravado la situación, evidenciando claramente el vínculo que hay entre desigualdad, pobreza, alimentos y enfermedades.  Es por esto, que, frente a una situación global desastrosa, Guterres confió en que la reunión previa a la Cumbre que tendrá lugar en Roma a fines de julio defina la ambición mundial para transformar los sistemas alimentarios, atacando simultáneamente el hambre, la emergencia climática, la desigualdad y los conflictos.

En esta misma línea, el referente de Naciones Unidas consideró que el cambio climático es lo mismo un motor que una consecuencia del hambre y recalcó la urgencia de tiempo para implementar los cambios que hacen falta con el fin de limitar el aumento de la temperatura global. “Nuestra guerra con la naturaleza incluye un sistema alimentario que genera un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero y que causa hasta el 80% de la pérdida de biodiversidad, concluyó.

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