El pleno del Parlamento Europeo aprobó el pasado jueves 24 de junio la primera ley climática del bloque, que fija el objetivo de lograr la neutralidad climática a mitad de siglo y establece la meta intermedia de haber reducido un 55% para 2030 las emisiones de gases de efecto invernadero.
El Parlamento Europeo confirma el acuerdo para la neutralidad climática en 2050

El Parlamento Europeo (PE)  ha dado un importante paso en materia medioambiental el día de ayer, 24 de junio. Se trata de la nueva Ley del Clima de la UE que eleva el objetivo de reducción de las emisiones para 2030 del 40% hasta al menos el 55%. Con los nuevos sumideros de carbono puede llegar al 57%. El Parlamento respaldó el texto, acordado de manera informal con el Consejo en abril, con 442 votos a favor, 203 en contra y 51 abstenciones.

Con esta aprobación se realiza un cambio sustancial en la legislación, ya que la norma transforma el compromiso político del Pacto Verde de alcanzar la neutralidad climática en 2050 en una obligación. Ya no bastará con buenas intenciones, sino que será preciso llevar adelante acciones concretas para cumplir con esta obligación. Así, la ley ofrece a la ciudadanía y a las empresas la seguridad jurídica y la predictibilidad que necesitan para preparar esa transición.

Cabe destacar que el Parlamento Europeo ha jugado un papel clave en impulsar una legislación climática más ambiciosa. En noviembre de 2019 declaró la emergencia climática, luego el Pacto Verde y ahora el broche final para que la protección de nuestro planeta sea una obligación y no una mera posibilidad. Dada la importancia de constar con asesoramiento científico independiente, y a partir de una propuesta del PE, se establecerá un Consejo Científico Consultivo Europeo sobre Cambio Climático para evaluar los avances y determinar si la política europea está en línea con los objetivos.

Esta nueva ley propone aún más ambición de cara al 2030. La nueva Ley del Clima eleva el objetivo de reducción de los gases de efecto invernadero para 2030 desde el 40% hasta al menos el 55% en comparación con 1990. Asimismo, la próxima propuesta de la Comisión sobre el Reglamento LULUCF para regular las emisiones con efecto invernadero y las absorciones resultantes del uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura elevará los sumideros de carbono (la capacidad de absorción de CO2 por nuestro entorno natural, como los árboles) y permitirá incrementar el porcentaje objetivo para 2030 hasta el 57%.

Jytte Guteland (S&D, Suecia) señaló durante la sesión: “Me siento orgullosa de que finalmente tengamos una Ley del Clima. Hemos confirmado el objetivo neto de reducir las emisiones al menos el 55%, y cerca del 57%, para 2030, en línea con el acuerdo que tenemos con la Comisión. Habría preferido llegar más lejos, pero este es un buen acuerdo basado en la ciencia que marcará la diferencia. La UE debe ahora reducir sus emisiones más en la próxima década de lo que ha hecho en las tres décadas previas juntas, y tenemos objetivos más ambiciosos que pueden servir de inspiración a los países para ir más allá”.

Finalmente, en virtud del Acuerdo de París, la Comisión hará una propuesta para un objetivo para 2040 en los seis meses posteriores a la primera revisión global prevista en dicho acuerdo. En línea con la propuesta del PE, la Comisión publicará la cantidad máxima estimada de emisiones de gases de efecto invernadero que la UE puede producir hasta 2050 sin poner en riesgo los compromisos de la UE en virtud de dicho acuerdo. Ese “presupuesto” será uno de los criterios para definir el objetivo de 2040.

Los pasos a seguir son ambiciosos. El Consejo tiene previsto aprobar el acuerdo pronto. El Reglamento será entonces publicado en el Diario Oficial y entrará en vigor 20 días después. La Comisión planea presentar una serie de propuestas el 14 de julio para permitir a la UE alcanzar el objetivo para 2030. Asimismo, antes del 30 de septiembre de 2023, y cada cinco años a partir de esa fecha, la Comisión evaluará el progreso colectivo de todos los Estados miembros, así como la coherencia con las medidas nacionales, hacia el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050. Por último, se estableció que, tras 2050, la UE debe aspirar a emisiones negativas. Aún queda un largo camino por recorrer, pero se trata de grandes pasos hacia la meta.

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