No sé qué pensáis

No sé qué pensáis, pero tengo la sensación de que cuando hay que echarle más cojones a la vida, ahí estáis vosotras.

Se me viene a la cabeza Pussy Riot, un movimiento feminista de punk rock -por aquí suena frívolo- que en Rusia se enfrenta a un régimen oligarca donde podría parecer que la cárcel es lo mejor que te puede pasar.

A mí no me parece casualidad. Quizás siempre fue así y, lamentablemente, la visión machista de la historia nos ha impedido reconocerlas y reconocernos en ellas.

Dice la leyenda que en una casa azul del barrio de Coyoacán en México DC la gente iba a ver a Diego Rivera y se quedaban por Frida Kahlo. La sombra no puede ser el reino de la mujer, ni de nadie.

Pretender abordar la desigualdad de género en el mundo empresarial desde un enfoque de diversidad me parece no abordar el tema desde lo que es: una ilegalidad.

Que una empresa no tenga políticas de diversidad no es delito. Que una empresa, de más de 100 empleados, no tenga un Plan de Igualdad, sí es un delito desde este mes de marzo

No debemos edulcorar la desigualdad de género en un marco de diversidad: ¿Contratar una mujer significa promover la diversidad en tu organización? ¿Incorporar una mujer en un consejo de dirección significa ratificar las políticas de diversidad en tu empresa? ¿Contratar a un hombre significa promover la diversidad en tu organización?

Vivimos tiempos tremendamente complejos. No hay solución fácil en un mundo interconectado. Tener la posibilidad de incorporar profesionales de diferentes posiciones, ideologías, sexo, creencias, orientación sexual, equipo de futbol, … es lo más inteligente que podemos hacer para abordar los retos que tienen nuestras organizaciones.

Contratar una mujer, pagarle lo mismo que a un hombre que desempeña su misma función, promocionarla independientemente de su realidad personal, es una cuestión de justicia.

Creo que todos somos conscientes de que el tiempo se nos está acabando para abordar los retos que tenemos como sociedad. La discriminación de la mujer es uno de esos retos. Tenemos que acelerar los cambios, podemos ir más rápido.

En Quiero terminamos hace unos meses de dar forma a nuestro Código Ético. Después de unos debates muy intensos entre todas las compañeras y compañeros decidimos por unanimidad promover la acción positiva en la contratación de personal y colaboradores de toda índole. Una decisión que no pretende otra cosa que ser coherentes con la esencia de nuestro propósito: acelerar el cambio.

Somos conscientes de que esta decisión no es fácil, cometeremos errores y nos enfrentará a dilemas. Es lo que sentimos que tenemos que hacer y estamos orgullosas y orgullosos de haberla tomado.

Recuerdo que al poco tiempo de nacer Quiero tuvimos la oportunidad de trabajar con el primer Ministerio de Igualdad que hubo en nuestro país. En la primera reunión que tuve con la Dirección de Igualdad del Ministerio, les dije: “Me gustan las mujeres, los toros y los puros y me gustaría que este ministerio también fuera el mío”. Estuvimos dos años trabajando juntos desarrollando un proyecto precioso “Sal a escena contra la discriminación”.

No sé qué pensáis, pero tenemos que echarle cojones para hacer de este mundo un lugar mejor: mujeres, hombres, intersexuales, madridistas, atléticos, veganos…

No sé qué pensáis, pero os dejo lo que mis compañeras han querido expresar este día.

Es un orgullo construir el sueño de Quiero al lado de Sandra, Nadia, Raquel, Carmen, Noelia, Cristina, Patricia, Annachiara, Esther, Paula, Elia, Paz, Fabio, Luis, José Antonio y José Gaspar.

Feliz 8M

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