La llegada de la tan esperada vacuna que pondría fin a la pandemia está cada vez más cerca. Sin embargo, esta será un privilegio para algunos. Según informa Oxfam Intermón, cerca de 70 países pobres solo podrán vacunar a una de cada diez personas contra la Covid-19 el próximo año a menos que los Gobiernos y la industria farmacéutica tomen medidas urgentes para asegurarse de que se produzcan suficientes dosis.
En los países pobres 9 de cada 10 personas no tendrán acceso a la vacuna contra el coronavirus

La vacuna que podría detener la devastadora pandemia que desde marzo de este año ha paralizado al mundo entero debería ser, sin lugar a dudas, un derecho para todas las personas. Sin embargo, la realidad dista mucho de lo que deseamos. Organizaciones como Amnistía Internacional, Frontline AIDS, Global Justice Now y Oxfam, que forman parte de una alianza que reclama una vacuna universal, utilizaron los datos recopilados por la empresa de información y análisis científicos Airfinity para analizar los acuerdos realizados entre los países y las ocho mejores vacunas candidatas. Gracias a esta información comprobaron que 67 países de ingresos bajos y medios-bajos corren el riesgo de quedar rezagados a medida que los países ricos se acercan más a erradicar esta pandemia en sus zonas. Cinco de estos 67 (Kenia, Myanmar, Nigeria, Pakistán y Ucrania) han notificado casi 1,5 millones conjuntamente.

Las naciones más ricas han comprado suficientes dosis para vacunar a toda su población casi tres veces más de lo necesario para finales de 2021 si se aprueba el uso de las vacunas que están actualmente en fase de ensayo clínico. Canadá encabeza la clasificación con suficientes dosis para vacunar a cada canadiense cinco veces. Los datos actualizados muestran que los países ricos, que representan apenas el 14 % de la población mundial, han adquirido el 53 % de todas las vacunas más prometedoras hasta ahora.  

La vacuna Pfizer/BioNTech ha sido aprobada en el Reino Unido y las vacunaciones ya han comenzado para parte de la población, y es probable que reciba la aprobación de otros países. Se espera que otras dos posibles vacunas, de Moderna y Oxford en asociación con AstraZeneca, se presenten o estén en espera de aprobación reglamentaria. La vacuna rusa Sputnik ha obtenido resultados positivos y otras cuatro candidatas más están en la fase 3 de los ensayos clínicos.

Hasta ahora, todas las dosis de Moderna y el 96 % de Pfizer/BioNTech han sido adquiridas por los países ricos. En cambio, Oxford/AstraZeneca se ha comprometido a proporcionar el 64 % de sus dosis a las poblaciones de los países en desarrollo. Sin embargo, a pesar de las medidas adoptadas para ampliar la oferta, el año próximo solo podrán llegar, como máximo, al 18 % de la población mundial. Los acuerdos de Oxford/AstraZeneca también se han suscrito en su mayoría con algunos de los grandes países en desarrollo como China e India, mientras que la mayoría de los países en desarrollo no han hecho tratos y tienen que compartir el fondo común de vacunas COVAX entre ellos.

Esto demuestra que una sola empresa no puede esperar abastecer a todo el mundo, y que solo un intercambio abierto de tecnología entre los productores de vacunas puede hacerlo posible. Las vacunas desarrolladas por AstraZeneca/Oxford, Moderna y Pfizer/BioNTech han recibido más de 5 000 millones de dólares de financiación pública, lo que, según la Alianza, les confiere la responsabilidad de actuar en el interés público mundial.

La People’s Vaccine Alliance hace un llamamiento a todas las empresas farmacéuticas que trabajan en las vacunas contra la Covid-19 para que compartan abiertamente su tecnología y su propiedad intelectual a través del fondo de Acceso a la Tecnología contra la Covid-19 de la OMS, a fin de que se puedan fabricar miles de millones de dosis más y se pueda disponer de vacunas seguras y eficaces para todas las personas que las necesiten. 

Asimismo, la Alianza hace un llamamiento a los Gobiernos para que hagan todo lo que esté a su alcance para asegurar que las vacunas se conviertan en un bien público mundial gratuito, distribuido equitativamente y basado en las necesidades. Un primer paso sería apoyar la propuesta que presentaron Sudáfrica y la India al Consejo de la Organización Mundial del Comercio, pidiendo renunciar a los derechos de propiedad intelectual de las vacunas, pruebas y tratamientos relacionados con la Covid-19 hasta que todos los países estén protegidos.

El Dr. Mohga Kamal Yanni, de la People's Vaccine Alliance, reafirma: "Los países ricos tienen suficientes dosis para vacunar a todo el mundo casi tres veces, mientras que los países pobres no tienen ni siquiera suficientes para llegar a los y las trabajadores/as de la salud y a las personas en situación de riesgo. El sistema actual, en el que las empresas farmacéuticas utilizan fondos gubernamentales para la investigación, retienen los derechos exclusivos y mantienen su tecnología en secreto para aumentar sus beneficios, podría costar muchas vidas".

El impulso para una vacuna universal ya cuenta con el respaldo de supervivientes del covid, personas expertas en salud, activistas, líderes mundiales pasados y presentes, líderes religiosos y economistas. Además, el mes pasado, en los EE. UU., más de 100 líderes de alto nivel de la salud pública, organizaciones religiosas, de justicia racial y laborales, se unieron a ex miembros del Congreso, economistas y artistas para firmar una carta abierta pidiendo al Presidente electo Biden que aproveche este extraordinario momento y el poder que le confiere su nueva posición para apoyar una vacuna universal.

Al mismo tiempo, en la Unión Europea, una amplia coalición de sindicatos de profesionales de la salud, organizaciones no gubernamentales, grupos de activistas, asociaciones estudiantiles y expertos en salud lanzó la Iniciativa Ciudadana Europea para una vacuna universal. La Iniciativa permitiría a las y los ciudadanos europeos presentar propuestas legislativas si logran recoger un millón de firmas. 

Anna Marriott, responsable de políticas de salud de Oxfam, afirma que "nadie debería quedarse sin una vacuna que salva vidas por culpa del país en el que vive o por la cantidad de dinero que tiene en el bolsillo. A menos que algo cambie dramáticamente, miles de millones de personas en todo el mundo no recibirán una vacuna segura y efectiva contra la Covid-19 en los próximos años."  

El lugar de nacimiento de una persona no puede determinar su destino y posibilidad o no de supervivencia ante una pandemia como la que estamos viviendo. La vacuna puede y debe ser para todas las personas del mundo sin importar la latitud.

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